15 de agosto de 2026

Sucesos

Sucesos. "Me ataron unas cadenas": el relato de la niñera argentina detenida en EE.UU.

Iliana Noeli Lick estuvo casi un mes retenida en centros migratorios de distintos estados y relató condiciones extremas de encierro. Pagó una fianza de USD 10.000, quedó libre y ahora debe usar una tobillera electrónica.

La niñera argentina detenida por ICE en Estados Unidos, Iliana Noeli Lick, contó las duras condiciones en las que permaneció encerrada durante casi un mes, luego de ser aprehendida el 11 de julio en el Aeropuerto Internacional de Filadelfia. La joven, de 30 años, recuperó la libertad tras pagar una fianza de USD 10.000, pero su proceso migratorio continúa abierto.

Lick, oriunda de Buenos Aires y residente en Filadelfia, aseguró que tenía su documentación en regla y que aguardaba la resolución de un trámite de asilo. Su testimonio expuso traslados entre distintos estados, falta de información, restricciones de comunicación, condiciones básicas de alojamiento y el uso de esposas y cadenas durante los movimientos entre centros de detención.

Iliana Lick relató cómo fue detenida por ICE

La argentina fue detenida por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, conocido como ICE, cuando intentaba viajar desde Filadelfia hacia Kansas City junto a un grupo de amigos. Su objetivo era asistir a un partido de la Selección Argentina durante el Mundial 2026.

Según contó su entorno, el avión partió sin ella y durante horas no hubo respuestas claras sobre lo ocurrido. La noticia recién empezó a reconstruirse a partir de llamados y comunicaciones posteriores, cuando sus allegados supieron que había sido retenida por las autoridades migratorias estadounidenses.

Lick sostuvo que nunca permaneció de manera ilegal en Estados Unidos. "Yo nunca me quedé ilegal en el país. Tengo aprobada la extensión de mi visa de turismo y luego apliqué por una visa de asilo. Estoy esperando el proceso y tengo todo en regla", afirmó.

"Me ataron unas cadenas": el testimonio de la niñera argentina

El relato más fuerte de Iliana apunta a las condiciones de traslado y custodia. La joven aseguró que fue tratada como si hubiera cometido un delito grave, pese a que su caso está vinculado a un proceso migratorio.

"Te tratan como a un criminal. Me pusieron esposas en las muñecas, me ataron unas cadenas alrededor del cuerpo, a la altura del estómago, y también en los pies. No te podés mover y duelen un montón. Nos trasladaban como si fuésemos criminales de alto riesgo", contó.

La frase resume el punto central de la denuncia pública: la diferencia entre una situación migratoria en trámite y el trato recibido dentro del sistema de detención. Para Lick, el procedimiento no solo fue angustiante, sino también desproporcionado.

Traslados entre estados y falta de información

Durante su detención, la joven pasó por centros ubicados en Pensilvania, Luisiana, Texas y Nuevo México. Según su testimonio, los traslados se realizaron sin explicaciones claras sobre el destino ni sobre los pasos siguientes del proceso.

"No nos decían a dónde nos llevaban. La primera vez me subieron a una combi por ocho horas. Llegué a pensar que me estaban llevando a la frontera o que me iban a deportar", relató.

Esa incertidumbre fue uno de los aspectos más traumáticos del encierro. La comunicación con el exterior era limitada y su pareja, Steven Melchiorre, debió informar las novedades a través de redes sociales y grupos de apoyo mientras intentaba reconstruir dónde estaba y en qué condiciones se encontraba.

Las condiciones en los centros de detención

Lick describió condiciones de alojamiento severas en distintos centros. En una primera etapa, dijo que fue ubicada en una cárcel común. "Al principio me pusieron en una habitación con una persona que había cometido un crimen", contó.

Luego, en Luisiana, aseguró que compartió una habitación con más de 100 personas, en condiciones muy básicas y con sanitarios expuestos. En Texas, relató que debió dormir en una carpa para unas 50 mujeres, sin privacidad en baños ni duchas.

"Las camas no llegan a ser ni de una plaza. No tenés almohada y no podés dormir porque siempre están las luces prendidas", describió.

El testimonio vuelve a poner bajo discusión el sistema de detención migratoria en Estados Unidos, especialmente en casos de personas sin antecedentes penales y con trámites administrativos abiertos.

Fianza de USD 10.000 y tobillera electrónica

La liberación de Iliana llegó después del pago de una fianza de USD 10.000. Sin embargo, la salida del centro de detención no significó el cierre del caso. La joven debe usar una tobillera electrónica y continuar bajo supervisión mientras avanza su proceso migratorio.

"Salí bajo fianza pagando 10 mil dólares. Pero ICE me puso una tobillera electrónica para tenerme controlada", recordó.

También habló del impacto emocional de esa medida. "Es muy incómodo tener la tobillera y andar como una criminal. Estamos ahora en verano en Estados Unidos y trato de usar pantalones largos para que no se vea. Es bastante vergonzoso", confesó.

La situación muestra que, aun después de recuperar la libertad, la vida cotidiana de la joven sigue condicionada por el monitoreo, la incertidumbre judicial y el peso psicológico de la detención.

Su proceso de asilo sigue abierto

El caso migratorio de Lick continúa en trámite. La propia joven sostuvo que permanecerá en Estados Unidos hasta que un juez tome una decisión sobre su situación. "Voy a estar en el país hasta que un juez lo dictamine", señaló.

Su pareja, Steven Melchiorre, también remarcó que la liberación no implica el final del expediente. En un comunicado difundido tras su salida, explicó que la familia y el entorno celebraban un paso importante, pero que el proceso migratorio aún seguía abierto.

Melchiorre había informado que Iliana vivía en Filadelfia, trabajaba como niñera para familias de la zona y cuidaba niños pequeños. Según su entorno, no tiene antecedentes penales y estaba integrada a la comunidad local.

El impacto del caso en Argentina y Estados Unidos

El caso de Iliana Lick generó repercusión porque expone el costado más duro de las políticas migratorias estadounidenses en un contexto de mayor control sobre extranjeros. Para la comunidad argentina, la historia tuvo además un componente emocional: una joven detenida cuando iba a ver a la Selección y luego trasladada por distintos centros sin certezas sobre su destino.

La noticia también obliga a mirar una zona muchas veces invisible del sistema migratorio: personas que no están condenadas por delitos, pero pueden pasar semanas encerradas mientras esperan una resolución administrativa o judicial.

El testimonio de Lick no cierra el debate, pero sí instala una pregunta de fondo sobre proporcionalidad, trato digno y garantías. Un trámite migratorio pendiente no debería convertirse automáticamente en una experiencia de encierro con esposas, cadenas y traslados sin información clara.

"No son criminales": el mensaje de Iliana Lick

Tras recuperar la libertad, Iliana no solo habló de su caso. También se refirió a las personas con las que compartió la detención y cuestionó el trato general dentro del sistema.

"Esas personas no son criminales. Son personas que tienen familia, que tienen hijos. Son trabajadores duros, y no merecen esto. Hay mucha gente que no merece esto en absoluto", afirmó.

Luego agregó: "Todos cometen errores en su vida, pero no son criminales, y fuimos tratados como criminales, y eso no está bien. Eso no es bueno".

Su testimonio le da una dimensión más amplia a la noticia. La historia de la niñera argentina no queda solo en una detención individual: se convierte en una denuncia sobre las condiciones de encierro migratorio y sobre la forma en que Estados Unidos trata a quienes esperan una resolución legal.

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