17 de agosto de 2026

Economía

Economía. Sector privado en caída: se perdieron 16.422 empresas en un año

El sector privado formal volvió a achicarse en mayo y tocó su nivel más bajo desde 2023. Industria, comercio y construcción aparecen entre los rubros más golpeados, mientras solo Neuquén logró escapar a la caída general.

La cantidad de empresas empleadoras del sector privado formal volvió a caer y profundizó una señal de alerta para el mercado laboral argentino. En mayo se registraron 477.463 firmas con al menos un trabajador declarado bajo cobertura del sistema de riesgos del trabajo, lo que marcó una baja de 3,3% interanual y el nivel más bajo de la serie 2023-2026.

El dato implica 16.422 empresas menos que en mayo de 2025 y confirma una tendencia persistente: ya son 27 meses consecutivos de descensos interanuales. La comparación con el inicio del Gobierno de Javier Milei muestra un deterioro todavía mayor: frente a noviembre de 2023, existen 30.385 empresas empleadoras menos, una contracción del 6%.

Empresas empleadoras: la caída más fuerte de la serie

El informe elaborado sobre datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo muestra que el achique del sector privado no se detuvo. Por el contrario, el ritmo de deterioro se aceleró desde septiembre de 2025 y la baja de mayo fue la mayor caída interanual del período relevado.

La estadística mide a empresas del sector privado formal que tienen al menos un trabajador registrado bajo cobertura del sistema de riesgos del trabajo. Por eso, el dato no solo habla de cierres empresariales o bajas administrativas, sino de una pérdida concreta de unidades productivas que generan empleo formal.

El punto más sensible es la persistencia. Una caída puntual puede responder a un shock específico. Pero 27 meses seguidos de retrocesos interanuales marcan un proceso más profundo de reducción de la base empresaria.

Industria y comercio, los sectores más afectados

El retroceso atraviesa a casi todos los grandes sectores de actividad. La industria manufacturera registró una caída interanual de 5,5%, con 2.639 empresas menos. El comercio mostró una baja de 4,4%, equivalente a 6.490 firmas menos.

También retrocedieron el agro, con una disminución del 2,6% y 1.361 empresas menos, y la construcción, con una baja del 2,3% y 456 empleadores menos. El resto de las actividades agrupadas cayó 2,4%, con una pérdida de 5.476 firmas.

La comparación contra noviembre de 2023 muestra que el golpe tampoco se concentra en un solo rubro. Desde entonces, la construcción acumula la mayor baja relativa, con 9,3%, seguida por la industria manufacturera, con 8,1%, y el comercio, con 5,6%.

El achique privado golpea al empleo formal

La pérdida de empresas empleadoras muestra una de las caras menos visibles de la crisis laboral. El debate público suele concentrarse en la cantidad de puestos de trabajo, salarios o despidos, pero también importa cuántas firmas siguen activas como empleadoras formales.

Cuando cae la cantidad de empresas que registran trabajadores, se achica la base del empleo privado. Eso puede afectar la creación futura de puestos, la competencia entre firmas, la capilaridad productiva y la capacidad de recuperación cuando mejora la actividad.

El fenómeno también puede empujar a más trabajadores hacia el cuentapropismo, la informalidad o empleos de menor calidad. Una economía con menos empresas empleadoras tiene menos capacidad de absorber mano de obra de manera estable.

Neuquén, la excepción en un mapa de retroceso

La caída también tuvo alcance territorial. De las 24 jurisdicciones relevadas, Neuquén fue la única que mostró un crecimiento interanual, aunque marginal: apenas 13 empresas más, una suba de 0,1%.

La excepción neuquina aparece asociada al dinamismo energético de Vaca Muerta, que sigue traccionando inversiones, servicios, contratistas y empleo formal vinculado al petróleo, el gas y la infraestructura.

En el otro extremo quedó La Rioja, con una caída del 16,1%. También registraron retrocesos fuertes Misiones, con 8,9%; Tierra del Fuego, con 8,2%; Catamarca, con 7,6%; y Santa Cruz, con 6,7%.

Buenos Aires, Córdoba, CABA y Santa Fe concentran la pérdida

Por volumen, la mayor pérdida se dio en los distritos con más peso económico. Buenos Aires perdió 4.786 empleadores, Córdoba 2.664, CABA 1.704 y Santa Fe 1.509.

En conjunto, estas cuatro jurisdicciones concentran el 78% del total de empresas empleadoras del país. Por eso, cualquier movimiento negativo en esos territorios tiene impacto directo sobre el resultado nacional.

La comparación desde noviembre de 2023 profundiza la señal. Buenos Aires acumula 8.076 empresas menos, Córdoba 4.796, CABA 3.184 y Santa Fe 3.043. Son números que muestran que el achique privado no es marginal ni periférico: golpea el corazón productivo del país.

El costo productivo detrás del ajuste

El deterioro de la cantidad de empresas empleadoras se inscribe en una economía atravesada por caída del consumo, crédito caro, presión de costos, menor obra pública, apertura de importaciones en algunos rubros y dificultades para sostener capital de trabajo.

El Gobierno de Javier Milei sostiene que el ordenamiento macroeconómico y el déficit cero son condiciones necesarias para que la inversión privada vuelva a crecer. Sin embargo, los datos del sector formal muestran que, hasta ahora, la base empresaria sigue achicándose.

La discusión de fondo es si la estabilización puede llegar a tiempo para evitar una pérdida más profunda de entramado productivo. Una empresa que deja de emplear, cierra o pasa a operar en la informalidad no siempre se recupera cuando mejora el ciclo económico.

Qué puede pasar con el mercado laboral privado

El dato de mayo deja una advertencia para los próximos meses. Si la actividad no logra recomponerse con fuerza, la caída de empresas empleadoras puede seguir presionando sobre el empleo registrado, especialmente en sectores intensivos en mano de obra como comercio, industria y construcción.

Para el Gobierno, el desafío será mostrar que la desinflación y el equilibrio fiscal pueden traducirse en más inversión, más firmas activas y más empleo privado. Para las provincias, el problema es más inmediato: menos empresas formales significan menos actividad local, menor recaudación y mayor tensión social.

El sector privado sigue siendo el motor esperado de la recuperación. Pero los datos muestran que ese motor llega al segundo semestre con menos empresas, menos base formal y una capacidad de reacción todavía limitada.

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