20 de agosto de 2026
El Presidente replicó un mensaje de Lilia Lemoine que puso en duda el ataque contra Nadia Beller: "El método es siempre el mismo", escribió la diputada. La reacción abrió ruido interno en La Libertad Avanza, que había decidido no salir a defenderlo.
Javier Milei volvió a quedar en el centro de una polémica política por su actividad en redes sociales. El Presidente respaldó de manera indirecta a Fernando Cerimedo, exasesor digital libertario detenido en Bolivia, al replicar un posteo de Lilia Lemoine que ponía en duda el ataque armado contra Nadia Beller, expareja del consultor.
El gesto generó desconcierto dentro de La Libertad Avanza porque, según la información publicada, el bloque libertario había resuelto no salir a defender a Cerimedo. La razón no era solo la gravedad judicial del caso en Bolivia, sino también las tensiones internas que rodean al consultor por su presunto rol en la difusión de audios que golpearon al oficialismo y a Karina Milei.
La controversia comenzó cuando Lilia Lemoine publicó mensajes en redes sociales con tono burlón y conspirativo sobre el ataque contra Nadia Beller. La diputada libertaria puso en duda el hecho y lo vinculó con una supuesta operación política. En ese marco, escribió: "No sé nada de Cerimedo hace bocha" y sostuvo: "El método es siempre el mismo: víctima + cámara + acusación a alguien del entorno de Milei + lágrimas a pedido".
La publicación fue interpretada como un intento de instalar dudas sobre el ataque denunciado por Beller y coincidió con la línea defensiva que empezó a circular alrededor de Cerimedo, basada en la hipótesis de un supuesto autoatentado.
Milei replicó ese contenido y, con ese movimiento, dejó instalada una señal pública de respaldo al entorno de Cerimedo o, al menos, de adhesión a la hipótesis que busca relativizar la denuncia contra el consultor.
El problema para el oficialismo es político. De acuerdo con la publicación, integrantes del bloque libertario habían evaluado el caso y concluido que no correspondía respaldar a Cerimedo. La aparición del Presidente en sentido contrario abrió una nueva zona de ruido dentro de una fuerza ya atravesada por disputas internas.
Fernando Cerimedo fue detenido en Bolivia en el marco de la investigación por el ataque armado contra Nadia Beller, su expareja. La causa fue encuadrada por la Fiscalía boliviana como presunta tentativa de feminicidio, una figura de extrema gravedad.
Según medios bolivianos, Beller sufrió heridas múltiples por proyectil de arma de fuego y fue atendida en un centro médico. La investigación intenta determinar responsabilidades materiales e intelectuales en el ataque.
Hasta el momento, Cerimedo está acusado, pero no condenado. Su defensa rechazó la imputación y sostuvo una hipótesis alternativa, vinculada a un supuesto autoatentado. Esa versión fue cuestionada por la Fiscalía, que pidió medidas restrictivas y destacó riesgos procesales.
El caso golpea a La Libertad Avanza porque Cerimedo no es un actor externo al universo oficialista. Fue uno de los consultores digitales más relevantes durante el ascenso de Milei y estuvo vinculado a la maquinaria comunicacional que acompañó al libertario en campaña.
Además, su nombre volvió a circular en la interna oficialista por la presunta difusión de audios relacionados con denuncias de corrupción en la ANDIS, un episodio que impactó directamente sobre el entorno de Karina Milei.
Esa tensión explica por qué parte del bloque libertario prefería tomar distancia. En la lectura interna, Cerimedo aparece como un dirigente con vínculos rotos, cuentas pendientes y capacidad de daño dentro del ecosistema libertario.
El rol de Lilia Lemoine también suma ruido. La diputada atraviesa un momento político complejo dentro de LLA, con dudas sobre su futuro electoral y distancia creciente respecto de algunos sectores del oficialismo.
En ese contexto, su defensa pública de la hipótesis que favorece a Cerimedo fue leída como una sobreactuación de alineamiento con Milei y con el núcleo duro libertario. Pero el efecto interno parece haber sido el contrario: más incomodidad, más preguntas y más exposición pública.
La diputada ya venía protagonizando cruces con otras figuras del espacio, entre ellas Marcela Pagano, y quedó ubicada en una zona sensible de la pelea entre distintas facciones libertarias.
La decisión de Milei de replicar mensajes sobre una causa judicial abierta en otro país plantea un problema político e institucional. No se trata de una discusión menor de redes sociales, sino de un expediente penal por un ataque armado contra una mujer.
El Presidente, además, intervino en un tema que involucra a un exasesor propio y a una figura que conoce de cerca el funcionamiento interno de la comunicación libertaria. Por eso, el gesto no fue leído como una opinión aislada, sino como una toma de posición en una crisis que mezcla Justicia, violencia, operaciones políticas y poder.
La situación se vuelve más delicada porque la Casa Rosada intenta sostener el control de daños por otras internas abiertas. En ese escenario, un respaldo ambiguo a Cerimedo puede profundizar el desgaste y complicar la narrativa oficialista de orden.

El caso también tiene derivaciones en Bolivia. La detención de Cerimedo generó tensión en torno al gobierno de Rodrigo Paz, al que el consultor habría asesorado políticamente, y abrió nuevas denuncias sobre presuntos vínculos de poder, corrupción y operaciones políticas.
Durante allanamientos vinculados al expediente, medios de la región informaron el secuestro de dinero, dispositivos y elementos que podrían derivar en nuevas investigaciones. La Fiscalía boliviana también analiza si corresponde abrir otra causa por presunto enriquecimiento ilícito.
Para la Argentina, el caso tiene un impacto indirecto pero relevante: vuelve a exponer el rol de consultores, operadores digitales y redes de influencia que conectan al oficialismo libertario con otros gobiernos y campañas de derecha en América Latina.
El respaldo de Milei y Lemoine a la hipótesis favorable a Cerimedo dejó al oficialismo frente a una contradicción. Mientras parte del bloque buscaba tomar distancia, el Presidente terminó amplificando una línea discursiva que relativiza el ataque denunciado por Beller.
Esa diferencia exhibe una vez más la falta de coordinación interna en La Libertad Avanza. El partido que gobierna la Argentina enfrenta internas entre bloques, operadores, asesores, dirigentes territoriales y figuras mediáticas que muchas veces actúan sin una conducción unificada.
El episodio muestra que el caso Cerimedo no es solo una causa judicial en Bolivia. También es una crisis política para el mileísmo, porque toca a un exasesor clave, a una diputada oficialista, a la hermana del Presidente y a la estructura digital que fue central para el triunfo libertario.
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