21 de agosto de 2026

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País. La Armada retira los aviones símbolo de Malvinas

La fuerza confirmó la baja definitiva de los Super Étendard de su flota. La decisión llega dentro del Plan Dédalo, que busca modernizar la Aviación Naval tras años de obsolescencia y falta de repuestos.

La Armada Argentina retirará definitivamente durante 2026 a los Super Étendard, los cazabombarderos franceses que se convirtieron en símbolo de la Guerra de Malvinas por su participación en los ataques con misiles Exocet contra la flota británica. La decisión marca el cierre formal de una etapa histórica para la Aviación Naval, después de más de cuatro décadas de trayectoria y de años sin actividad operativa plena.

El anuncio fue realizado en la Base Aeronaval Punta Indio por el comandante de la Aviación Naval, contraalmirante Román Enrique Olivero, en el marco del Plan Dédalo, un programa de reestructuración integral de la fuerza. La medida implica la desprogramación definitiva de un sistema de armas emblemático, pero también expone el deterioro acumulado de capacidades militares sensibles para la Argentina.

Super Étendard: el final de los aviones que hicieron historia en Malvinas

Los Super Étendard ocupan un lugar central en la memoria militar argentina. Llegaron al país poco antes del conflicto del Atlántico Sur y fueron utilizados por la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque durante la guerra de 1982.

Su actuación quedó asociada al uso de misiles antibuque AM-39 Exocet, una combinación que generó preocupación en la flota británica y alcanzó impacto internacional. Con ese sistema, la Aviación Naval argentina protagonizó dos de las acciones más recordadas de la campaña: los ataques contra el HMS Sheffield y el Atlantic Conveyor.

La propia Armada destaca que la unidad fue condecorada con la medalla "Honor al Valor en Combate" por su desempeño durante la guerra. Por eso, la baja de los aviones no es solo una decisión técnica o administrativa: también tiene una carga histórica y simbólica profunda.

Por qué la Armada decidió retirarlos

La desprogramación llega después de años de problemas de mantenimiento, falta de repuestos y dificultades para sostener aeronaves cada vez más antiguas. Aunque el retiro se formaliza ahora, los aviones ya llevaban tiempo sin volar de manera regular.

El paso del tiempo volvió cada vez más complejo mantener operativo un sistema fabricado en Francia durante la década del 70. Muchos componentes dejaron de producirse, la cadena logística se achicó y la Argentina quedó prácticamente sin margen para sostenerlos con seguridad y eficiencia.

La decisión forma parte de una reorganización más amplia. El Plan Dédalo apunta a readecuar el despliegue territorial, actualizar doctrina operativa, modernizar infraestructura e incorporar tecnología más compatible con las necesidades actuales de defensa y control del mar.

El fracaso de los Super Étendard Modernisé

A la historia de los aviones originales se sumó otro capítulo frustrado: la incorporación de cinco Super Étendard Modernisé comprados a Francia durante el Gobierno de Mauricio Macri. La operación buscaba recuperar capacidad de ataque aeronaval y extender la vida del sistema con aeronaves modernizadas por la Marina francesa.

La compra fue aprobada en 2018 e incluía aviones, documentación técnica, piezas de recambio, bancos de prueba, equipos de misión, herramientas y un simulador. Sin embargo, el proyecto nunca logró cumplir su objetivo operativo.

El principal obstáculo fue la falta de componentes críticos, entre ellos los asientos eyectables Martin Baker Mk 4A, afectados por el embargo británico vigente desde la Guerra de Malvinas. Esa restricción, sumada a la discontinuación de otros repuestos, dejó a los aviones sin posibilidad real de volver al servicio pleno.

El Plan Dédalo y la nueva etapa de la Aviación Naval

El retiro de los Super Étendard no aparece como una medida aislada. La Armada lo presentó dentro de una reestructuración proyectada a cinco años, que busca dejar atrás un modelo operativo considerado agotado.

El Plan Dédalo prevé cambios en el despliegue territorial, reorganización de comandos, actualización de infraestructura y renovación de medios aéreos. Entre las incorporaciones previstas aparecen los P-3C Orion, helicópteros Leonardo AW-109, aeronaves B-360 y vehículos aéreos no tripulados Shield V-BAT.

Ese rediseño muestra un cambio de prioridad. La Aviación Naval apunta a reforzar vigilancia marítima, exploración, control de espacios de jurisdicción nacional, apoyo logístico y capacidades no tripuladas. La baja de los Super Étendard deja atrás una etapa centrada en el ataque aeronaval con aviones de combate.

Una baja que deja preguntas sobre defensa nacional

La salida de los Super Étendard cierra un ciclo, pero también abre una discusión incómoda sobre capacidades militares. La Argentina pierde formalmente un sistema de armas que, aunque estaba fuera de operación efectiva, representaba una capacidad histórica de ataque naval.

El problema no es únicamente nostálgico. La defensa del Atlántico Sur, la vigilancia de recursos marítimos, la protección de rutas estratégicas y el control de la Zona Económica Exclusiva requieren inversión sostenida, planificación y equipamiento moderno.

Durante años, la falta de presupuesto, las restricciones externas y la ausencia de una política de reequipamiento consistente deterioraron capacidades clave. La baja de estos aviones resume ese proceso: un sistema que fue decisivo en combate terminó fuera de servicio por obsolescencia, repuestos imposibles y decisiones postergadas.

Malvinas, memoria y capacidad militar

El retiro de los Super Étendard tiene un peso particular porque toca una fibra sensible de la historia argentina. Malvinas no es solo una causa diplomática ni una memoria de guerra. También es un recordatorio de la necesidad de contar con Fuerzas Armadas profesionales, equipadas y capaces de cumplir su misión en defensa de los intereses nacionales.

La actuación de estos aviones en 1982 forma parte de la historia militar del país. Pero el homenaje más serio a esa trayectoria no puede limitarse a la nostalgia: debe incluir una discusión sobre qué capacidades necesita la Argentina en el siglo XXI.

En ese punto, el Plan Dédalo será evaluado por sus resultados concretos. La modernización prometida deberá traducirse en aeronaves operativas, infraestructura funcional, pilotos entrenados, mantenimiento sostenido y doctrina actualizada.

Fin de una era para la Armada Argentina

La baja de los Super Étendard marca el final de una era para la Armada Argentina. Los aviones que alguna vez sorprendieron al mundo en Malvinas dejan oficialmente el servicio activo y pasan a ocupar un lugar definitivo en la historia.

El desafío ahora será evitar que el retiro sea solo una postal de pérdida. Si el Plan Dédalo logra recuperar capacidades reales, la Aviación Naval podrá cerrar un ciclo histórico y abrir otro con herramientas más modernas.

Por ahora, la imagen es fuerte: los aviones símbolo de una de las mayores gestas aeronavales argentinas salen de servicio. Detrás queda una historia de valor, gloria militar, frustraciones presupuestarias y una pregunta que vuelve una y otra vez: qué lugar quiere darle la Argentina a su defensa nacional.

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