24 de agosto de 2026
La CONADU confirmó un paro nacional de 48 horas para el 27 y 28 de agosto. Los docentes universitarios reclaman por el deterioro de los salarios, la falta de recursos para las universidades públicas y la implementación de la Ley de Financiamiento Universitario.
Los docentes universitarios volverán a protagonizar una jornada de protesta a nivel nacional. La Confederación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU) confirmó un paro de 48 horas para los días 27 y 28 de agosto, en reclamo por la situación presupuestaria de las universidades públicas y el deterioro de los salarios del sector.
La medida cuenta con el respaldo de distintos sindicatos de base, entre ellos la Federación de Docentes de la Universidad de Buenos Aires (FEDUBA), y se desarrolla en el marco de un conflicto que se profundizó durante los últimos meses por la falta de recursos destinados al sistema universitario.
Uno de los principales ejes de la protesta es la implementación de la Ley de Financiamiento Universitario, una norma que fue ratificada por el Congreso luego del veto presidencial.
Según denuncian los gremios docentes y las autoridades universitarias, los fondos contemplados en esa legislación todavía no fueron transferidos a las casas de estudio, pese a la existencia de resoluciones judiciales que ordenan su cumplimiento.
La falta de esas transferencias impacta, de acuerdo con el planteo de las instituciones, en el funcionamiento cotidiano de las universidades públicas.
Desde el ámbito universitario advierten que las partidas presupuestarias resultan insuficientes para afrontar gastos operativos, mantener programas académicos y sostener distintos servicios destinados a la comunidad educativa.
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El reclamo por el financiamiento universitario también alcanza a las políticas de asistencia destinadas a los estudiantes.
Según advierten desde las instituciones, las restricciones presupuestarias afectan el financiamiento de becas estudiantiles y otras políticas de apoyo orientadas a garantizar la permanencia de los alumnos dentro del sistema universitario.
Para los gremios, el conflicto presupuestario excede la discusión salarial y alcanza al funcionamiento general de las universidades y a las condiciones en las que se desarrolla la actividad académica.
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El segundo eje central de la protesta es la situación salarial de los docentes universitarios.
Las organizaciones gremiales sostienen que las actualizaciones otorgadas durante los últimos meses fueron definidas sin una negociación paritaria formal y quedaron por debajo de la evolución de los precios.
De acuerdo con las estimaciones sindicales, los trabajadores universitarios acumulan una pérdida cercana al 30% de su poder adquisitivo desde diciembre de 2023.
Para recuperar el nivel de ingresos de ese momento, los gremios aseguran que sería necesaria una recomposición superior al 50% sobre los salarios actuales.
Las organizaciones sindicales remarcan que el deterioro salarial afecta especialmente a quienes cuentan con dedicaciones simples y semiexclusivas, aunque también alcanza a trabajadores con cargos de mayor dedicación.
El reclamo salarial constituye así uno de los principales motivos que llevaron a la CONADU a convocar al paro nacional de 48 horas previsto para el 27 y 28 de agosto.
La protesta combinará el pedido de una recomposición de los ingresos con el reclamo por mayores recursos para las universidades públicas.
Otro de los puntos que genera preocupación en el ámbito académico es la creciente migración de docentes e investigadores hacia el sector privado o hacia instituciones del exterior.
Según advierten representantes universitarios, las diferencias salariales y las mejores condiciones laborales que ofrecen otros ámbitos están impulsando la salida de profesionales altamente calificados.
Los referentes del sector sostienen que esta situación puede afectar la calidad de la enseñanza, la formación de nuevos investigadores y el desarrollo científico y tecnológico del país.
Ante la falta de respuestas, los sindicatos anticiparon que podrían profundizar las medidas de protesta durante las próximas semanas si no se avanza en una solución para el financiamiento universitario y la recomposición salarial.
De esta manera, el paro del 27 y 28 de agosto se presenta como una nueva instancia dentro de un conflicto que combina dos reclamos centrales: la llegada de los recursos previstos para las universidades y una mejora de los salarios docentes.
El alcance de las próximas medidas dependerá de la evolución de las negociaciones y de las respuestas que reciban los gremios frente a sus reclamos presupuestarios y salariales.
La nueva medida de fuerza vuelve a colocar en el centro de la agenda el financiamiento de las universidades públicas y la situación salarial de sus trabajadores. El reclamo gremial abarca tanto los recursos necesarios para el funcionamiento de las instituciones como la recuperación del poder adquisitivo de los docentes.
La advertencia sobre la salida de profesionales agrega otro componente al conflicto, debido a que los representantes universitarios vinculan las condiciones salariales y laborales con la permanencia de docentes e investigadores dentro del sistema académico y científico.
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