27 de agosto de 2026

Política

Política. El Senado freezó los proyectos de Sturzenegger

La Cámara alta aprobó pliegos judiciales y tratados internacionales, pero dejó afuera la agenda del ministro de Desregulación. En el oficialismo admiten que buscan bajar la tensión después del conflicto por la ley de Tierras y los roces con aliados.

El Senado volvió a sesionar, pero lo hizo sin los proyectos de Federico Sturzenegger, en una señal política que expone el nuevo filtro interno que empezó a aplicar el Gobierno de Javier Milei sobre su agenda legislativa. La Cámara alta aprobó 67 pliegos judiciales y 5 tratados internacionales, mientras la denominada ley Hojarasca quedó afuera del temario pese a contar con dictamen de comisión.

El freno llega después del traspié que sufrió el oficialismo con la ley de Propiedad Privada, que debió ser modificada por las resistencias que generaban los capítulos vinculados a la ley de Tierras y a la ley de Manejo del Fuego. En la Casa Rosada, el objetivo ahora es evitar nuevos conflictos con aliados y ordenar qué iniciativas llegan al Congreso.

El Senado dejó afuera la ley Hojarasca de Sturzenegger

La ley Hojarasca, una de las iniciativas impulsadas por Sturzenegger dentro del paquete desregulador, no fue incluida en la sesión. El texto ya tenía dictamen, pero el oficialismo decidió no llevarlo al recinto.

La explicación interna fue política: "Queremos descomprimir el clima", señalaron fuentes libertarias.

La frase resume el problema que enfrenta el Gobierno. Después de varios roces legislativos, la Casa Rosada busca evitar que los proyectos del ministro de Desregulación vuelvan a abrir frentes innecesarios con bloques dialoguistas, gobernadores y aliados parlamentarios.

El antecedente de la ley de Tierras golpeó al oficialismo

El antecedente inmediato fue la discusión por la ley de Propiedad Privada. El proyecto había incluido cambios a la ley de Tierras y a la ley de Manejo del Fuego, dos puntos que provocaron tensiones incluso dentro de sectores aliados.

Aunque esos capítulos fueron retirados antes de la votación, la aprobación terminó siendo leída como una derrota política para el oficialismo. El Gobierno logró avanzar, pero al costo de ceder en los puntos más sensibles del texto.

Ese episodio dejó una conclusión en la mesa chica libertaria: los proyectos de Sturzenegger ya no pueden avanzar de manera automática. Ahora deberán pasar por una revisión política antes de llegar al Congreso.

Karina Milei impuso un nuevo filtro político

Tras el conflicto, la Mesa Política del Gobierno, con Karina Milei como figura central, tomó una decisión: todos los proyectos deberán contar con el aval de ese espacio antes de ser enviados o impulsados en el Congreso.

La medida alcanza también a las iniciativas de Sturzenegger, uno de los ministros con mayor volumen reformista dentro del gabinete. El mensaje interno es claro: la agenda de desregulación seguirá, pero deberá calibrarse según votos, oportunidad política y riesgos parlamentarios.

Ese cambio marca una etapa distinta para el oficialismo. El Gobierno ya no solo necesita redactar reformas, sino construir mayorías. Y en el Senado, donde La Libertad Avanza tiene una debilidad estructural, cada proyecto puede convertirse en una pulseada de alto costo.

El Senado aprobó pliegos judiciales y tratados internacionales

Mientras freezó los proyectos más conflictivos, el Senado avanzó con una agenda de menor tensión. La Cámara alta aprobó 67 pliegos judiciales, entre ellos postulaciones para tribunales sensibles, y también dio luz verde a 5 tratados internacionales.

La mayoría de los pliegos reunió amplio respaldo. El caso más discutido fue el de Pablo Bertuzzi, que recibió rechazo del peronismo, aunque logró avanzar con votos positivos del resto de los bloques.

Entre los tratados aprobados figuran acuerdos vinculados a extradición, cooperación jurídica internacional, comercio de servicios del Mercosur y el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y los Estados de la AELC.

Bullrich busca reactivar la Reforma Política

En paralelo, Patricia Bullrich anunció que el Senado retomará el debate por la Reforma Política, que incluye temas como Ficha Limpia, eliminación de las PASO y cambios en la ley de partidos políticos.

La jefa de bloque del oficialismo dijo que hubo conversaciones con senadores para convocar a comisión y avanzar con el tratamiento. El proyecto había quedado demorado por falta de votos y por las dificultades del oficialismo para cerrar acuerdos.

El regreso de esa agenda muestra que el Gobierno no abandona sus reformas, pero intenta elegir mejor el momento y el terreno. La Reforma Política puede convertirse en otro test para medir la capacidad de negociación de la Casa Rosada.

La oposición aprovechó la sesión para golpear a Milei

La sesión también sirvió para que la oposición apuntara contra el Gobierno. Senadores peronistas cuestionaron el destino de los fondos del Impuesto al Combustible Líquido, el endeudamiento de las familias y los ataques del Presidente a periodistas.

El pampeano Daniel Bensusán acusó al Gobierno de desviar fondos que deberían destinarse a obras viales. Martín Soria cuestionó a Milei por sus dichos sobre familias endeudadas y la compra de televisores antes del Mundial. Carolina Moisés denunció una escalada de agresiones presidenciales contra la prensa.

El recinto volvió a funcionar como caja de resonancia de la tensión política nacional. Aunque la sesión formal avanzó con acuerdos, el clima discursivo dejó claro que el oficialismo enfrenta un Senado hostil.

Qué significa el freno a Sturzenegger

El congelamiento de los proyectos de Sturzenegger no implica que la agenda desreguladora quede sepultada, pero sí marca un límite político. La Casa Rosada parece haber entendido que las reformas sin blindaje legislativo pueden terminar erosionando al propio Gobierno.

Para Milei, el desafío es doble: sostener la identidad reformista que prometió a su electorado y, al mismo tiempo, evitar derrotas parlamentarias que expongan falta de conducción política.

Sturzenegger sigue siendo una pieza central del rumbo económico e institucional del oficialismo, pero ahora su agenda deberá convivir con una lógica más pragmática: menos impulso técnico y más control político.

El Congreso vuelve a ordenar la estrategia oficial

La sesión del Senado dejó una postal clara del momento libertario. El Gobierno puede conseguir victorias cuando administra temas de consenso, como pliegos y tratados, pero encuentra límites cuando impulsa reformas más sensibles.

El freno a la ley Hojarasca muestra que el Congreso volvió a ordenar los tiempos de la Casa Rosada. Ya no alcanza con enviar proyectos de alto impacto: hace falta negociar, medir resistencias y evitar que cada sesión se transforme en una derrota maquillada.

En ese tablero, la figura de Karina Milei gana peso como filtro político de la agenda oficial. Y Sturzenegger, hasta ahora uno de los motores de las reformas, queda obligado a pasar por una instancia de validación interna antes de que sus proyectos vuelvan al recinto.

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