28 de agosto de 2026
Según el mandatario, el pacto se negoció con la presidenta interina Delcy Rodríguez, junto a Marco Rubio y Pete Hegseth, y "sin costo para el contribuyente estadounidense". Venezuela concentra las mayores reservas del mundo, pero produce muy por debajo de su capacidad. El pacto busca más crudo para EE.UU. e inversión para reactivar yacimientos. Faltan detalles oficiales sobre campos, empresas y distribución de ingresos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó este viernes 28 de agosto, a través de su red Truth Social, que Washington y el gobierno interino de Venezuela alcanzaron un acuerdo que calificó como "THE BIGGEST OIL DEAL IN WORLD HISTORY!" (el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial).
Según el mandatario, el pacto otorga a Estados Unidos el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de reservas petroleras venezolanas comprobadas, "sin costo para el contribuyente estadounidense".
Trump atribuyó la negociación al secretario de Estado, Marco Rubio, y al secretario de Defensa (al que llamó "secretario de Guerra"), Pete Hegseth, en coordinación con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y mediante una asociación con el sector privado.
El anuncio se produjo después de semanas de conversaciones sobre un esquema que daría a compañías estadounidenses acceso a largo plazo a un grupo de yacimientos y garantizaría el suministro de crudo a Estados Unidos.
Contexto y antecedentes
El acuerdo se enmarca en la estrategia de la administración Trump tras la captura de Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense el 3 de enero pasado. Desde entonces, Washington ha asumido un rol central en las exportaciones de petróleo venezolano: comercializa el crudo, deposita los ingresos en cuentas controladas por Estados Unidos y destina parte de los recursos a ambos países.
Trump ha afirmado que ya se recaudaron más de 13.000 millones de dólares por esas ventas.
Venezuela posee las mayores reservas petroleras probadas del mundo, estimadas en unos 303.000 millones de barriles (alrededor del 17 % de las reservas globales), pero su producción se mantiene en niveles bajos, cerca de 1,25 millones de barriles diarios, debido a años de desinversión, deterioro de infraestructura y sanciones. El pacto busca reactivar esa industria con inversión y tecnología de empresas estadounidenses y otros socios internacionales.
Fuentes cercanas a las negociaciones previas habían mencionado un posible modelo de arrendamiento a largo plazo (incluso de 100 años, según algunos reportes) sobre una decena de campos, con reservas estimadas en torno a 90.000 millones de barriles en algunas versiones, que luego serían desarrollados por compañías privadas.
El anuncio de Trump habla de "control mayoritario" de más de 65.000 millones de barriles, lo que representaría una porción significativa de las reservas venezolanas.
El pacto otorga a Estados Unidos el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de reservas petroleras venezolanas comprobadas.
Implicaciones y detalles pendientes
El presidente estadounidense ha vinculado este tipo de acuerdos con la posibilidad de aumentar la oferta de crudo, bajar los precios de los combustibles en Estados Unidos y reforzar la seguridad energética del hemisferio occidental, en un contexto de presiones por los precios de la gasolina y la necesidad de reponer la Reserva Estratégica de Petróleo.
También se espera que las empresas estadounidenses inviertan en modernizar la infraestructura venezolana, incluyendo el envío de diluyentes para el crudo pesado.
Hasta el momento, Trump no ha dado detalles sobre los yacimientos específicos involucrados, las empresas participantes, la estructura legal exacta del "control mayoritario" ni cómo se distribuirán los ingresos a largo plazo.
Analistas y reportes previos advierten que el arreglo podría enfrentar desafíos constitucionales y legales en Venezuela, donde el Estado ha mantenido históricamente el control sobre las actividades petroleras centrales.
El anuncio se produce a meses de las elecciones de medio término en Estados Unidos y forma parte de una relación bilateral redefinida desde enero, en la que Washington presenta el petróleo como motor de recuperación económica para Venezuela y de beneficios estratégicos para ambos países.
Se espera que en los próximos días se
conozcan más pormenores sobre la implementación del pacto.
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