31 de agosto de 2026
Sólo en 2024 y 2025, El Destape recibió alrededor de $4.973 millones de parte del Gobierno de provincia de Buenos Aires. Es por lejos, el medio oficialista de kicillof más beneficiado en el reparto de dinero.
El anuncio de Roberto Navarro sobre la compra de un edificio de siete pisos para El Destape volvió a poner en debate la pauta oficial bonaerense durante la gestión de Axel Kicillof. Según los datos conocidos, el multimedio recibió cerca de $5.000 millones de la Provincia de Buenos Aires entre 2024 y 2025, una cifra que lo ubica como uno de los principales beneficiarios del esquema publicitario oficial.
"Compramos un edificio", anunció Navarro al presentar la nueva sede donde funcionarán el portal, la radio y los equipos del grupo. El periodista mostró la operación como un paso de crecimiento empresarial y como resultado del acompañamiento de sus suscriptores.
Pero detrás de la celebración aparece una pregunta incómoda para el gobierno de Axel Kicillof: cuánto incidió el financiamiento estatal bonaerense en la expansión de un medio con una línea editorial afín al gobernador y fuertemente crítica del Gobierno Nacional de Javier Milei.
La cifra central surge de la suma de los montos informados para los últimos dos ejercicios. En 2025, año electoral, El Destape recibió $2.868 millones en publicidad oficial bonaerense, de acuerdo con una investigación de Chequeado basada en resoluciones de la Secretaría de Medios provincial.
Ese monto representó alrededor del 4,9% del total de la pauta distribuida por la administración de Axel Kicillof. En total, la Provincia destinó unos $58.300 millones a publicidad oficial durante 2025, con un incremento real del 63% respecto del año anterior.
El año previo también había sido significativo. Durante 2024, las empresas vinculadas a El Destape Web y El Destape Radio recibieron $2.105.032.364 de pauta oficial bonaerense, según relevamientos basados en documentación del Ministerio de Comunicación Pública y la Dirección Provincial de Presupuesto Público.
La suma de ambos períodos arroja un número difícil de ignorar: $4.973 millones de fondos públicos bonaerenses para el grupo encabezado por Roberto Navarro.

La compra del edificio de siete pisos fue presentada por Navarro como una conquista colectiva. Al anunciarlo, el periodista afirmó: "Este nuevo edificio también es de ustedes".
Para sus seguidores, la frase representa el crecimiento de un medio que logró consolidarse en un contexto complejo para la industria periodística. Para sus críticos, en cambio, abre una discusión más incómoda: cuánto del fortalecimiento económico de El Destape estuvo acompañado por recursos de los contribuyentes bonaerenses.
El problema no es que un medio privado compre un edificio ni que una empresa periodística expanda su estructura. La cuestión política aparece cuando ese crecimiento coincide con una lluvia de pauta oficial proveniente de un gobierno con el que mantiene una clara afinidad editorial.
El Destape no ocupa un lugar neutral dentro del mapa político argentino. Su línea editorial es abiertamente crítica de Javier Milei y del oficialismo nacional, mientras presenta a Axel Kicillof como una de las principales figuras opositoras del país.
El medio también mantiene una posición propia dentro de la interna peronista, con cuestionamientos frecuentes a sectores vinculados a Cristina Kirchner y Máximo Kirchner. En febrero de 2025, Navarro sostuvo que Milei veía al gobernador bonaerense como "el rival" con el discurso antagónico más claro.
Eso no significa que la pauta oficial convierta automáticamente a un medio en propaganda partidaria. Pero sí vuelve relevante discutir si el reparto de fondos públicos responde a criterios verificables de audiencia, alcance, territorialidad y eficiencia, o si termina reforzando ecosistemas mediáticos cercanos al poder político de turno.

La Provincia de Buenos Aires sostiene que busca una distribución plural de la publicidad oficial para llegar a distintos públicos mediante medios nacionales, provinciales, locales y plataformas digitales.
Sin embargo, el caso vuelve a poner en agenda una pregunta de fondo: qué criterios objetivos utiliza el gobierno bonaerense para definir cuánto dinero recibe cada medio, qué audiencia justifica esos montos y qué resultados concretos produce cada campaña pagada con fondos públicos.
En una provincia con problemas de seguridad, hospitales con necesidades, rutas deterioradas, déficit fiscal y reclamos municipales, cada peso destinado a publicidad oficial debería poder responder tres preguntas básicas: qué se contrató, por qué se contrató y qué impacto tuvo.
El debate adquiere mayor sensibilidad porque ocurre en el distrito más poblado del país y principal bastión electoral del peronismo. Allí, la pauta no solo funciona como herramienta de comunicación institucional, sino también como un factor de poder dentro del sistema político y mediático.
El caso de El Destape no agota la discusión sobre la relación entre medios y poder en la Argentina. Existen medios alineados con el Gobierno nacional, medios cercanos a gobiernos provinciales y medios que construyen su posición editorial alrededor de distintos espacios políticos.
La diferencia, en este caso, está en el volumen de fondos públicos involucrados y en la coincidencia temporal entre la expansión del multimedio y los montos asignados por la administración bonaerense.
El edificio puede ser privado. La pregunta sobre el dinero público que ayudó a sostener el ecosistema económico de El Destape, en cambio, es pública.
Por eso, el anuncio de Navarro no solo marca un paso empresarial para su medio. También deja expuesta la otra cara de la pauta de Kicillof: casi $5.000 millones destinados a El Destape en apenas dos años, mientras los bonaerenses siguen reclamando explicaciones sobre cómo se distribuyen los recursos del Estado.
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