1 de septiembre de 2026
Los empleados denuncian que, les impidieron entrar con seguridad privada, sin telegrama, adeudan sueldos, aguinaldo (pagado en cuotas) e indemnizaciones y no están haciendo los aportes a la obra social. Hay compañeros con 10 y 14 años de antigüedad que se enteraron del despido en la puerta de la fábrica. Por ahora no hay respuesta pública de la empresa.
La panificadora La Perla, ubicada en Ciudadela, desvinculó a 30 empleados en las últimas semanas: 15 a comienzos de agosto y otros 15 hacia el cierre del mes.
Los afectados realizaron una protesta en la puerta de la planta y denuncian que la empresa les adeuda sueldos, el aguinaldo (pagado en cuotas o de forma parcial), las indemnizaciones y los aportes a la obra social.
Según los trabajadores, los despidos se concretaron de forma abrupta. Al presentarse a trabajar, personal de seguridad privada contratado por la firma les impidió el ingreso invocando una "reestructuración" interna. No recibieron telegramas de despido y el área de Recursos Humanos cortó las comunicaciones, sin brindar información sobre las liquidaciones finales.
Cristian, hornero con 14 años de antigüedad, relató: "Ayer cobramos la tercera parte del aguinaldo que lo debían estando despedido, cosa que no tenía que haber pasado, tenían que pagar todos juntos". Israel, otro operario con más de una década en la fábrica, describió el impacto: "Las deudas siguen llegando, que se acaba la garrafa, que hay que comprar la comida... es un estrés constante, pero hay que estar firme para la familia".
La plantilla afectada incluye operarios y personal administrativo. Quienes siguen en la planta advierten que sus puestos tampoco están asegurados. Los despedidos reclaman el cobro íntegro de lo adeudado.
La empresa pertenece a una familia de cinco hermanos Ferrer. Entre ellos figura Javier Ferrer, el influencer conocido por el saludo "Hola, normal" o "¿Qué haces, normal?", que en redes sociales se presenta como empresario e inversor y da consejos sobre finanzas y "libertad financiera".
Los trabajadores señalaron la contradicción: "Él se dedica a recomendar inversiones... Hay un video en TikTok que dice que es el mejor pan y la verdad que nada que ver. No piensa en sus empleados".
La Perla, fundada en 1962, forma parte de un grupo que incluye la cadena Fiestissima y abastece a supermercados como Coto, Yaguar y Vea, además de distribuir al interior del país. Los empleados cuestionan que se invoque crisis cuando la firma mantiene esos canales comerciales. En 2001 la empresa había presentado quiebra y luego retomó la producción.
Hasta el momento no trascendió una respuesta pública de la empresa ni de Javier Ferrer sobre los despidos y las deudas denunciadas.
Los trabajadores mantienen el reclamo de cobro total y advierten que el conflicto podría ampliarse.
El hombre que en redes predicaba no trabajar "de 9 a 18", cobrar en dólares y no confiar en el empleo formal es, al mismo tiempo, parte de una familia empresaria con una fábrica tradicional y un conflicto laboral abierto.
Quién es Javier Ferrer
Se hizo conocido en 2023 como el influencer financiero que saludaba a sus seguidores con un "Hola, normales" o "¿Qué haces, normal?". En videos de TikTok, Instagram y YouTube se presentaba como empresario, asesor de negocios e "instructor de vida".
Mostraba autos de alta gama, propiedades y un estilo ostentoso mientras recomendaba dejar el trabajo en relación de dependencia, "generar" en lugar de "buscar un sueldo" y pagar consultas de entre 1.000 y 2.500 dólares.
Ese tono altanero le dio visibilidad rápida y también el rechazo. En Twitter lo compararon con esquemas tipo Generación Zoe.
En febrero de 2023, tras la viralización de sus frases y la publicación de notas periodísticas, Ferrer borró contenidos y cerró cuentas. Días después se conoció que la AFIP lo tenía en la mira, junto a otros influencers que se presentaban como asesores de negocios: figuraba como autónomo en la categoría más baja y no declaraba sociedades de asesoría financiera, pese al nivel de vida que exhibía. Fuentes oficiales lo calificaron entonces como un "trucho total".
Reapareció a los pocos días. En un video dijo que no se había "escapado", sino que había "apagado" las redes "para preservar a mi familia". Volvió a publicar, aunque con menos intensidad que en el pico de 2023.
Detrás del personaje hay un origen empresario familiar. Es hijo de Ricardo Ferrer y parte de la familia dueña de la panificadora La Perla, de Ciudadela, y de la cadena Fiestissima. El propio Ferrer subió videos recorriendo la planta de pan y contando la historia de su padre. Esa misma empresa está hoy en conflicto: en agosto de 2026 despidió a 30 trabajadores que reclaman sueldos, aguinaldo e indemnizaciones impagos.
En 2024 Ferrer pasó de gurú a víctima. Denunció que Adrián Busto, un hombre de Olivos a quien había conocido en un asado, le vació wallets de criptomonedas: dos bitcoins y 44 ethereum, valuados en más de 200 mil dólares en aquel momento y en unos 375 mil dólares según cotizaciones posteriores. El acusado fue detenido; las wallets secuestradas estaban casi vacías. La causa avanzó hacia juicio y Busto ofreció una probation que Ferrer rechazó.
El contraste es el que lo vuelve a poner en el centro: el hombre que en redes predicaba no trabajar "de 9 a 18", cobrar en dólares y no confiar en el empleo formal es, al mismo tiempo, parte de una familia empresaria con una fábrica tradicional y un conflicto laboral abierto.
La AFIP lo fiscalizó por su perfil en redes; la Justicia lo tuvo como denunciante en la causa cripto; los trabajadores de La Perla lo nombran como uno de los dueños mientras reclaman lo que, según dicen, la empresa no les paga.
Ferrer nunca dejó del todo las redes. Sigue teniendo canal de YouTube y presencia en Instagram, con contenido de mentalidad, negocios e historia familiar. Lo que sí quedó marcado es el ciclo: explosión, borrado, reaparición y, ahora, un nuevo cruce entre la imagen de influencer financiero y la realidad de las empresas que su familia administra.
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