3 de septiembre de 2026
La disputa por las obras sobre las bardas de Neuquén sumó un frente político para el municipio. Un grupo de vecinos se presentó en el Concejo Deliberante para exigir informes al Ejecutivo y reclamar que se frenen los trabajos hasta evaluar su impacto ambiental. El conflicto ya pasó por la Justicia y ahora enfrenta al oficialismo municipal con un reclamo que busca instalarse dentro del ámbito legislativo.
La escena dejó además expuesta una discusión sobre las competencias del propio Concejo. Los vecinos pretendían que la comisión de Ecología interviniera frente a las obras, pero la presidenta de esa comisión, Cintia Meriño, explicó que la ejecución de las obras corresponde al Ejecutivo y que, una vez judicializado el conflicto, es la Justicia la que debe resolver ese aspecto.
El planteo, sin embargo, no quedó archivado. La presentación de los vecinos tomará estado parlamentario y será girada a la comisión de Ecología.
El municipio quedó habilitado para continuar con la avenida Mandalari en el sector de Parque Norte después de que la Justicia rechazara la medida que buscaba detener los trabajos.
La autorización judicial estableció, no obstante, que la intervención debe cumplir con un plan de gestión y monitoreo ambiental. El subsecretario municipal de Medio Ambiente, Francisco Baggio, sostuvo que las evaluaciones técnicas estuvieron a disposición de los vecinos y del tribunal.
El problema para el Ejecutivo es que ese aval no consiguió desactivar la resistencia.
Los vecinos apelaron el fallo ante el Tribunal Superior de Justicia y decidieron trasladar parte de la discusión al Concejo.

Neuquén enfrenta un nuevo capítulo por las obras en las bardas: vecinos llevaron el reclamo al Concejo mientras la Justicia habilitó Mandalari.
La presentación vecinal no se limita a la avenida Mandalari.
Los habitantes cuestionan movimientos de suelo en distintos sectores de las bardas y advierten sobre intervenciones próximas a Gamma y Fonavi. Entre los planteos aparece la preocupación por el talud ubicado entre ambos sectores y por el impacto que podrían tener las máquinas sobre el terreno.
Son advertencias formuladas por los vecinos que deberán ser contrastadas con los estudios técnicos correspondientes.
El Ejecutivo, mientras tanto, sostiene que la obra cuenta con información ambiental y que parte de las intervenciones se encuentran fuera del área protegida de Parque Norte.
La disputa ya no se desarrolla solamente entre vecinos, municipio y Justicia.
Ahora el Concejo Deliberante quedó obligado a procesar institucionalmente una presentación que cuestiona la intervención sobre las bardas, aunque sus autoridades advierten que no tienen facultades para decidir la ejecución de las obras.
Ese cruce es el nuevo problema para la gestión: defender la continuidad de una obra respaldada judicialmente mientras enfrenta un reclamo organizado que intenta conseguir una respuesta política.
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