8 de septiembre de 2026

Sucesos

Sucesos. Reino Unido ofrece "relación constructiva" a Argentina, pero no cede en Malvinas

Lo afirmó Kirsty McNeill en el Parlamento británico, en medio de la tensión por las islas. La declaración llega después que Javier Milei reafirmara el reclamo argentino, hablara de "vientos de cambio" y anunciara sanciones contra empresas del proyecto petrolero Sea Lion. Londres responde que quiere intereses compartidos con Buenos Aires, pero "no debe haber duda" sobre las Malvinas.

El Gobierno del Reino Unido intentó este martes bajar el tono de la disputa por las islas Malvinas y afirmó que aspira a una "relación moderna y constructiva" con la Argentina, aunque reafirmó de manera tajante su soberanía sobre el archipiélago y el derecho de autodeterminación de sus habitantes.

La secretaria de Estado para el Desarrollo Internacional, Kirsty McNeill, intervino en la Cámara de los Comunes y declaró: "El Reino Unido quiere continuar manteniendo una relación moderna y constructiva con Argentina con respecto a un rango de intereses compartidos". Inmediatamente después precisó que "no debe haber duda sobre nuestro compromiso con los habitantes de las islas Malvinas, sus derechos democráticos y la soberanía del Reino Unido sobre las islas".

McNeill insistió en que el futuro del territorio solo pueden decidirlo sus habitantes y recordó el referéndum de 2013, en el que el 99,8% de los votantes respaldó permanecer bajo administración británica.

El gobierno de Andy Burnham también descartó que las medidas anunciadas por el presidente Javier Milei alteren ese compromiso.

La declaración se produce en un momento de escalada retórica. En los últimos días Milei reafirmó que las Malvinas "fueron, son y siempre serán argentinas", habló de "vientos de cambio" favorables al reclamo argentino y anunció sanciones contra empresas vinculadas a la exploración petrolera en la zona, en particular el proyecto Sea Lion, a unos 220 kilómetros al norte de las islas. Ese yacimiento, impulsado por la británica Rockhopper y la israelí Navitas, es el primero de importancia descubierto en el área y está en el centro de la última ofensiva diplomática y judicial de Buenos Aires.

El contexto internacional también influyó. Comentarios del presidente estadounidense Donald Trump sobre una eventual revisión de la postura de Washington -históricamente de reconocimiento de facto de la administración británica y neutralidad en la soberanía- fueron interpretados por el gobierno argentino como una señal favorable.

Londres respondió con firmeza: "Las islas son británicas mientras así lo deseen sus habitantes".




La cuestión Malvinas sigue siendo un tema de Estado en la Argentina, consagrado en la Constitución, y un punto de tensión permanente en la relación bilateral. Ambos países mantienen vínculos comerciales y han intentado en distintas etapas avanzar en cooperación práctica bajo la fórmula del "paraguas de soberanía", pero el núcleo de la disputa -la negociación sobre la soberanía que reclama Buenos Aires y que Londres rechaza- permanece sin avances.

El Reino Unido sostiene que cualquier diálogo futuro debe respetar la voluntad de los isleños; la Argentina insiste en que se trata de una situación colonial especial y particular que debe resolverse mediante negociaciones conforme a las resoluciones de Naciones Unidas.

Con este mensaje, Londres busca separar los temas de cooperación e intereses compartidos de la controversia territorial, en un intento de evitar que la reciente retórica derive en un deterioro mayor de las relaciones.

La posición de fondo, sin embargo, no se movió: soberanía británica y autodeterminación de los habitantes de las islas.

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