14 de septiembre de 2026
También estaba por recibirse de enfermera, amaba los animales y participaba de la colectividad italiana de Rosario. El domingo la encontraron sin vida en la vivienda que alquilaba. La Justicia investiga el hecho como femicidio. Su pareja, también exaspirante a la fuerza, quedó detenida. Su familia cuenta que Camila ya había denunciado violencia de género y pide que el caso no quede impune. También reclaman el pronto traslado de su cuerpo a Rosario.
Camila Agustina Vechiarello, de 26 años y oriunda de Rosario, era una joven con vocación de servicio que se había mudado a Barreal, en el departamento Calingasta (San Juan), para completar su formación como aspirante a Gendarmería Nacional.
Había llegado meses atrás con el objetivo de ingresar a la fuerza. Cursaba en el Instituto de Formación de Gendarmes "Gendarme Félix Manifior", del Escuadrón 26. Al mismo tiempo estaba próxima a recibirse de enfermera y tenía un profundo amor por los animales.
Su hermano la describió como "una excelente persona, con todas las letras", "una muy buena piba" a la que "querían todos" y que "tenía una luz propia".
Antes de partir a San Juan participaba de la colectividad italiana de Rosario. Integró la compañía de folclore Compagnia Terre D'Ore de la Familia Molisana. Organizaciones vinculadas a esa comunidad la despidieron como "nuestra molisanita".
rosario3.com
El crimen
El domingo 13 de septiembre, cerca del mediodía, la Policía de San Juan y la UFI Delitos Especiales ingresaron a la vivienda que alquilaba en Cordillera de Ansilta al 48, un complejo destinado a gendarmes y aspirantes.
Encontraron su cuerpo en el dormitorio, cubierto con una manta. Presentaba al menos nueve heridas cortopunzantes, principalmente en el cuello y el rostro, que provocaron una hemorragia fatal, además de cortes en las manos compatibles con lesiones de defensa.
Un vecino había escuchado un fuerte grito femenino alrededor de la 1.30 de la madrugada, horario que coincide con la estimación preliminar de la muerte.
Junto a ella hallaron inconsciente a su pareja, Carlos Gonzalo Riveros, de 25 años y oriundo de Tartagal (Salta). El joven, que también había sido aspirante, fue separado del instituto el 25 de agosto por "bajo rendimiento académico". Intentó quitarse la vida tras el ataque. Sobre la mesa del comedor dejó una carta manuscrita en la que pedía perdón a su familia y a la de Camila. Recibió atención médica, fue dado de alta y quedó detenido. La causa se tramita como homicidio agravado por el vínculo y en contexto de violencia de género (femicidio).
El novio confesó el crimen y la autopsia reveló nueve puñaladas.
Reclamos
de la familia y la comunidad
La familia de Camila, que se enteró por redes y por compañeras de la víctima, afirmó que ella ya había denunciado un hecho de violencia de género. Cuestionó que nadie de Gendarmería se haya comunicado con ellos.
El hermano relató que "había indicios que quizás no supimos leer" y que el sospechoso habría usado el celular de Camila para responder mensajes.
Pidieron que el cuerpo sea trasladado cuanto antes a Rosario, preferentemente por avión, y que el caso no quede impune. La tía de la joven vinculó el crimen con el reclamo "Ni Una Menos".
Vecinos de Barreal, un pueblo de poco más de 5.000 habitantes, se concentraron el domingo por la noche frente al Escuadrón 26 y marcharon por las calles para pedir justicia.
La investigación continúa a cargo de la UFI Delitos Especiales.
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