16 de septiembre de 2026
En 2015 nacieron 770.040 bebés. En 2024, 413.135. Son casi 357 mil nacimientos menos por año. La tasa de natalidad pasó de 17,9 a 8,9 por mil habitantes. La fecundidad está en torno a 1,2-1,5 hijos por mujer, por debajo del 2,1 necesario para el reemplazo poblacional.
En 2015 nacieron 770.040 bebés en el país. En 2024 la cifra cayó a 413.135. Son 357 mil nacimientos anuales menos, una reducción del 46% en apenas nueve años, según las Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud (DEIS).
El descenso no es un accidente de un año. Es una tendencia sostenida e intensificada: 460.902 nacidos vivos en 2023 y otra caída de alrededor del 10% en 2024. El pico reciente de la serie fue 2014, con 777.012 nacimientos; desde entonces la baja ronda el 47%.
El descenso ya era visible antes de 2020 y se profundizó después.
La tasa bruta de natalidad se redujo a 8,9 nacidos vivos por cada mil habitantes en 2024, la mitad de la de 2015 (17,9‰). La tasa global de fecundidad se ubica en torno a 1,2-1,5 hijos por mujer, muy por debajo del 2,1 necesario para el reemplazo generacional. En 2024 el país tuvo una cantidad de nacimientos comparable a la de fines de los años 40, pero con una población de mujeres en edad fértil mucho mayor.
La caída alcanza a todas las provincias, con distinta intensidad. Las bajas más fuertes se observan en Tierra del Fuego, Santa Cruz, Jujuy y la Ciudad de Buenos Aires (en algunos casos por encima del 50% en una década).
El Nordeste (Misiones, Chaco, Santiago del Estero, Formosa) conserva tasas relativamente más altas, aunque también en descenso.
Qué explica el cambio
Es un fenómeno multicausal y no exclusivo de Argentina, pero aquí se aceleró con particular rapidez. Especialistas y estudios recientes destacan:
No hay una sola palanca. El descenso ya era visible antes de 2020 y se profundizó después.
Consecuencias
que ya se ven
Menos niños implica, en el mediano plazo, aulas con menos alumnos (ya hay cierre de secciones en algunas jurisdicciones), presión futura sobre el sistema previsional y de salud, y un envejecimiento más rápido de la pirámide poblacional.
Quienes hoy tienen 50 o 60 años crecieron en familias numerosas; muchos de sus hijos tendrán menos hermanos y, en algunos casos, menos o ningún nieto.
El fenómeno es global: tasas similares o más bajas se ven en Chile, Uruguay, Italia o Polonia. Lo particular de Argentina es la velocidad del quiebre a partir de 2014-2016.
Los datos oficiales de 2024 confirman que el país no está ante una oscilación coyuntural, sino ante un cambio de escala demográfica.
El debate, ahora, pasa por si las políticas públicas pueden influir en las condiciones materiales y en las decisiones reproductivas, o si el descenso responde sobre todo a un cambio profundo de prioridades que ya se instaló.
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