16 de septiembre de 2026
La apertura de las ofertas técnicas por la privatización de AySA dejó dos competidores: el Grupo Roggio y un consorcio integrado por Transclor, Rowing, PHX y Arcos. Según una investigación periodística, detrás de esta última estructura aparece la influencia de los hermanos Juan y Patricio Neuss.
El Ministerio de Economía abrió las ofertas técnicas de la licitación por AySA, la empresa estatal de agua y saneamiento, y confirmó que dos grupos continúan en carrera. Por un lado, se presentó Roggio junto con la israelí Mekorot y la japonesa Marubeni como firmas vinculadas a la asistencia técnica; por el otro, un consorcio integrado por Rowing SA, Arcos, Transclor y el fondo PHX.
La principal novedad política y empresaria de la jornada fue la ausencia de José Luis Manzano, mientras que distintas publicaciones señalaron la aparición de los hermanos Juan y Patricio Neuss detrás de la estructura encabezada por Mauricio Filiberti, dueño de Transclor.
La licitación contempla la venta de la totalidad de las acciones de AySA que pertenecen al Estado nacional, equivalentes al 90% del capital social. El 10% restante corresponde a los trabajadores mediante el Programa de Propiedad Participada.
Uno de los dos grupos que presentó oferta es el Grupo Roggio, operador de Aguas Cordobesas. Su propuesta incluye a la israelí Mekorot y a la japonesa Marubeni como socios para asistencia técnica, según la información difundida tras la apertura de los sobres.
La otra propuesta corresponde al consorcio formado por Rowing SA, Arcos, Transclor y PHX. Transclor pertenece a Mauricio Filiberti, empresario que ya mantiene una relación comercial con AySA como proveedor de insumos para el tratamiento del agua. La Nación también había identificado a Filiberti y Rowing como parte de una propuesta para la empresa.
La participación de los hermanos Juan y Patricio Neuss es señalada por una investigación de La Política Online, que sostiene que ambos aparecen detrás de Rowing SA, la constructora de Walter Román, integrante del consorcio que compite por AySA.
La misma investigación vincula esta estructura con antecedentes empresariales relacionados con la familia Román. Según esa versión periodística, los Neuss también habrían quedado vinculados a Servimagnus, firma relacionada con el negocio de balizamiento de la Hidrovía, y ahora su presunta influencia aparecería en Rowing. Estas vinculaciones son parte del reporte periodístico y no figuran en la documentación oficial de la licitación como una participación societaria de los Neuss.
Los hermanos Neuss también aparecen vinculados a Edison Energía, sociedad que integra el consorcio accionista de Transener. La Nación informó que Edison está integrada por Patricio y Juan Neuss, junto con otros empresarios y el fondo Inverlat.
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Otra de las novedades de la apertura de ofertas fue la ausencia de José Luis Manzano, cuyo ingreso a la disputa había sido mencionado previamente debido a su sociedad con Mauricio Filiberti en Edenor.
La Nación había señalado antes de la apertura que Filiberti trabajaba en una propuesta junto con Rowing, mientras que el grupo de los Neuss era mencionado entre los posibles interesados, aunque sin confirmación de una participación activa.
La ausencia de Manzano dejó finalmente una competencia concentrada en dos propuestas, mientras que varios grupos internacionales que habían sido mencionados como potenciales interesados no aparecen entre los oferentes confirmados en esta etapa.

El Gobierno nacional puso en marcha la privatización de AySA mediante una licitación pública nacional e internacional. El procedimiento se realiza sin precio base y contempla la venta del 90% de las acciones estatales a un operador estratégico.
El Gobierno estimó que el nuevo operador deberá realizar inversiones superiores a US$2.000 millones durante los primeros cinco años. La información oficial establece además un Plan de Acción 2027-2031, con inversiones por $2,89 billones a valores de diciembre de 2025 y sin IVA.
Durante ese primer ciclo tarifario de cinco años, el esquema oficial establece que el nivel tarifario vigente al momento de su presentación deberá mantenerse constante en términos reales, sin perjuicio de las excepciones contempladas en el contrato.
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La apertura de ofertas también confirmó que no habrá una competencia directa de algunos de los grandes operadores internacionales que habían sido mencionados durante el proceso previo.
Entre los nombres que habían aparecido como potenciales interesados estuvieron la francesa Veolia y la brasileña Sabesp, mientras que Mekorot finalmente aparece vinculada al grupo Roggio en una función de asistencia técnica y no como oferente individual por el control de AySA. La Nación había mencionado previamente a estos jugadores dentro del mapa de interesados.
De esta manera, la etapa técnica quedó concentrada en dos propuestas. A partir de ahora, la Comisión de Evaluación deberá analizar la documentación presentada antes de avanzar hacia las siguientes instancias del proceso de privatización.
La apertura de los sobres no implica todavía la adjudicación de AySA. Según el procedimiento oficial, las propuestas técnicas serán evaluadas por la Comisión de Evaluación y el proceso continuará con las etapas previstas en el pliego.
La disputa quedó así delimitada entre el Grupo Roggio y el consorcio integrado por Rowing, Arcos, Transclor y PHX, mientras la eventual participación de los Neuss en la estructura de este último grupo constituye uno de los principales puntos señalados por las investigaciones periodísticas sobre la licitación.
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