21 de septiembre de 2026

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País. Granja Tres Arroyos propone pagar sueldos adeudados con pollos en plena crisis

La propuesta es para la planta de Pilar, en medio de la conciliación obligatoria y después de pedir el concurso preventivo. En septiembre mandó unos 1.200 telegramas de despido. La deuda supera los $536.000 millones. De exportar a decenas de países a pagar salarios con su propia mercadería.

La mayor avícola del país, que ya pidió el concurso preventivo, propuso a los trabajadores de su planta de Pilar cobrar una porción de los sueldos adeudados en mercadería.

El conflicto laboral, los despidos masivos y un pasivo de cientos de miles de millones de pesos marcan el momento más crítico de la firma.

Granja Tres Arroyos, la empresa avícola que durante años lideró el mercado argentino, profundizó su crisis financiera y laboral al ofrecer a los empleados de la planta de La Lonja, en Pilar, pagar parte de los salarios pendientes con pollos.

La propuesta surgió en las últimas audiencias con los gremios, en el marco de la conciliación obligatoria que rige en esa planta bonaerense.


A comienzos de septiembre, la firma envió cerca de 1200 telegramas de despido en plantas bonaerenses.


La oferta llegó pocos días después que el grupo, comandado por Joaquín De Grazia, solicitara ante la Justicia la apertura del concurso preventivo para sus cuatro empresas. Según el expediente, al 31 de diciembre de 2025 la deuda de Granja Tres Arroyos alcanzaba los $536.000 millones, a lo que se suma el pasivo acumulado durante 2026, aún no detallado en su totalidad. La compañía también informó más de $126.000 millones en cheques rechazados.

A comienzos de septiembre, la firma envió cerca de 1.200 telegramas de despido en plantas bonaerenses: alrededor de 700 en Capitán Sarmiento, 450 en Esteban Echeverría y 50 en Pilar.

El Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires dictó la conciliación obligatoria, que suspendió las cesantías y ordenó la reincorporación mientras duren las negociaciones. En esos encuentros se acordaron medidas paliativas, como la entrega de cajones de pollo y pagos a cuenta, sin resolver la continuidad de los puestos.


Un deterioro que viene de lejos

La crisis no es nueva. Desde fines de 2024 la empresa arrastra atrasos salariales, pagos en cuotas (hasta cinco o más por quincena), reducción de jornadas y recortes de personal. La faena, que llegó a superar los 700.000 pollos diarios, cayó de manera drástica. Varias plantas están paralizadas o trabajan muy por debajo de su capacidad.

El grupo atribuye el desplome a la saturación del mercado interno, la dificultad para trasladar costos a los precios, el ingreso de pollo importado de Brasil, el cierre de mercados externos tras la influenza aviar de 2023 y el aumento de costos de energía, logística y materias primas.

El impacto social es especialmente visible en localidades como Capitán Sarmiento, donde cientos de familias dependen directa o indirectamente de la planta. Allí se organizaron ollas populares y se entregan bolsones de alimentos ante el atraso de alquileres y la caída del consumo local.

La propuesta de pago en especie refleja la falta de liquidez de la compañía. Mientras continúa el concurso preventivo y las audiencias laborales, miles de trabajadores siguen sin certezas sobre el cobro de lo adeudado y el futuro de sus puestos.

La empresa, que en su momento exportaba a decenas de países y concentraba una porción relevante de la producción nacional, enfrenta ahora el desafío de reestructurar un pasivo estimado en torno a los 350 millones de dólares y sostener, al menos parcialmente, su operatoria.

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