24 de septiembre de 2026
Decenas de representantes dejaron sus bancas cuando el primer ministro israelí subió al estrado de Naciones Unidas. Netanyahu respondió desde el podio, los llamó "cobardes morales" y defendió las operaciones de Israel en Gaza, Cisjordania e Irán.
La Asamblea General de las Naciones Unidas vivió este jueves uno de sus momentos de mayor tensión cuando decenas de delegados abandonaron el recinto al comenzar el discurso de Benjamin Netanyahu. El primer ministro de Israel reaccionó desde el estrado y calificó a quienes participaron de la protesta como "cobardes morales", mientras defendía la actuación militar de su país en Gaza, Cisjordania e Irán.
La salida colectiva había sido promovida previamente por la misión palestina ante la ONU y dejó numerosas butacas vacías durante la intervención. El presidente de la Asamblea General debió pedir orden en varias oportunidades mientras convivían abucheos, aplausos y manifestaciones de respaldo desde las galerías.
La protesta se produjo apenas Netanyahu se acercó al atril durante la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. Reuters confirmó que decenas de representantes abandonaron el salón en señal de rechazo y que simpatizantes de Israel respondieron desde las galerías con consignas de apoyo.
Netanyahu respondió inmediatamente a la escena y pidió que quienes todavía quisieran retirarse lo hicieran. "Si hay otros cobardes morales que todavía no han abandonado la sala, por favor, háganlo ahora", afirmó antes de sostener que Israel también estaba defendiendo a algunos de los países cuyos representantes se habían retirado.
El episodio reflejó el creciente nivel de confrontación diplomática alrededor de la política israelí. Reuters señaló que Israel enfrenta un aislamiento internacional cada vez mayor por la guerra en Gaza, mientras varios gobiernos occidentales también endurecieron sus críticas por la expansión de asentamientos y la violencia en Cisjordania.
Buena parte del discurso estuvo dedicada a responder las acusaciones contra Israel por la ofensiva en Gaza. Netanyahu calificó las denuncias de genocidio como "la mayor mentira del siglo" y sostuvo que las Fuerzas de Defensa de Israel actúan contra Hamas y no contra la población palestina.
Israel rechaza las acusaciones de genocidio y crímenes de guerra formuladas contra su conducción política y militar. La ofensiva comenzó tras el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, en el que murieron unas 1.200 personas en Israel y 251 fueron secuestradas, mientras que las autoridades sanitarias de Gaza informan más de 73.000 palestinos muertos desde el inicio de la respuesta militar israelí.
Netanyahu enfrenta además una orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, acusaciones que Israel rechaza. Esa situación limita sus posibilidades de viajar a distintos países y forma parte del fuerte deterioro de las relaciones diplomáticas con algunos gobiernos.
El primer ministro israelí también apuntó directamente contra Francia y Gran Bretaña, países que endurecieron su posición frente a la política de asentamientos israelíes en Cisjordania. Netanyahu cuestionó que gobiernos europeos acusen a Israel de colonialismo y sostuvo que esas críticas ignoran las amenazas de seguridad que enfrenta su país.
Francia, Reino Unido y Canadá anunciaron durante septiembre sanciones relacionadas con asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada. Esos gobiernos sostienen que la expansión territorial y la violencia ejercida por algunos colonos ponen en riesgo la viabilidad de una futura solución de dos Estados.
Netanyahu reconoció durante su intervención que existen episodios de violencia protagonizados por colonos israelíes, pero los atribuyó a un grupo reducido de personas y afirmó que no tolerará acciones por fuera de la ley. Naciones Unidas y gran parte de la comunidad internacional consideran ilegales los asentamientos israelíes en territorio palestino ocupado, una interpretación que el gobierno de Israel cuestiona.
Otro de los ejes centrales fue Irán. Netanyahu aseguró que autorizar las operaciones militares contra la República Islámica había sido "una de las decisiones más fáciles" de su carrera política y presentó la ofensiva como parte de una estrategia destinada a reducir las amenazas contra Israel.
El premier agradeció especialmente al presidente estadounidense Donald Trump, a quien definió como el principal socio de Israel en esa estrategia. El viaje de Netanyahu a Nueva York, sin embargo, no incluyó una reunión prevista con Trump, algo poco habitual dada la cercanía política entre ambos gobiernos.
Durante la presentación volvió además a utilizar elementos visuales, una característica habitual de sus discursos ante la ONU. Esta vez mostró un buscapersonas vinculado con la operación de 2024 contra integrantes de Hezbollah en Líbano y un dispositivo Starlink que dijo que dejaría para la delegación iraní.

El discurso también tuvo un capítulo dirigido al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, quien calificó en reiteradas oportunidades a Netanyahu como criminal de guerra. Mamdani había planteado durante su campaña la posibilidad de detenerlo si visitaba la ciudad, aunque posteriormente reconoció que la alcaldía no tiene facultades legales para ejecutar una medida de ese tipo.
Netanyahu acusó al alcalde de intentar silenciarlo y lo calificó de antisemita, mientras que Mamdani rechazó esas acusaciones y volvió a responsabilizar al gobierno israelí por la situación de la población palestina. Las declaraciones forman parte de un enfrentamiento político que se intensificó antes de la llegada del primer ministro a Nueva York.
La intervención ante Naciones Unidas tuvo también una dimensión de política interna israelí. Israel celebrará elecciones generales el 27 de octubre, menos de cinco semanas después del discurso, y la presentación de Netanyahu fue transmitida en horario central por las principales cadenas de televisión del país.
Durante cerca de 40 minutos, el primer ministro repasó las operaciones militares de los últimos años y presentó a su gobierno como defensor de Israel y de sus aliados occidentales. La retirada de delegaciones, al mismo tiempo, mostró la profundidad de las diferencias internacionales que rodean hoy su estrategia en Gaza, Cisjordania e Irán.
La escena del recinto parcialmente vacío terminó convirtiéndose en una de las imágenes centrales de esta Asamblea General. Para los gobiernos que abandonaron la sala representó una señal de protesta, mientras que Netanyahu utilizó el episodio para reforzar su argumento de que Israel continuará con su política pese a las críticas externas.
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