25 de septiembre de 2026
La multinacional sueca cesará la fabricación local y abastecerá al mercado desde sus plantas en el exterior. El cierre de la planta afecta a una dotación de unos 180 trabajadores y completa un fuerte proceso de achicamiento industrial.
Electrolux dejará de producir electrodomésticos en Argentina y cerrará su planta de Rosario desde el 26 de septiembre, poniendo fin a una etapa industrial que la compañía identifica con un siglo de presencia en el país. La empresa continuará vendiendo las marcas Electrolux y Gafa, pero pasará a operar con un modelo basado en productos fabricados en otros mercados.
La fábrica rosarina tiene actualmente alrededor de 180 trabajadores, aunque la empresa no precisó oficialmente cuántas desvinculaciones provocará la decisión. LA NACION y medios de Rosario estimaron que el cierre implicaría alrededor de 100 despidos, mientras que Electrolux aseguró que cumplirá con las obligaciones laborales y brindará acompañamiento durante la transición.
La multinacional explicó que la decisión forma parte de una "revisión estratégica" de sus operaciones en Argentina y que avanzará hacia un esquema de abastecimiento global apoyado en la red internacional de producción del grupo. El objetivo declarado es mejorar la eficiencia y fortalecer la competitividad de la operación local a largo plazo.
El cambio implica que la presencia de Electrolux en el país será fundamentalmente comercial. La empresa seguirá ofreciendo productos bajo las marcas Electrolux y Gafa, además de mantener garantías, servicio técnico y disponibilidad de repuestos, pero los electrodomésticos dejarán de salir de la planta rosarina.

El cierre no surgió de manera repentina, sino que completa un proceso de reducción que se aceleró durante el último año. En octubre de 2025 hubo suspensiones rotativas que alcanzaron a unos 400 trabajadores, mientras que durante 2026 la empresa avanzó con retiros voluntarios y sucesivos recortes de líneas productivas.
La planta había llegado a emplear alrededor de 750 personas, pero para abril de este año la dotación ya se había reducido a unos 250 trabajadores. Primero dejó de fabricar cocinas y luego discontinuó la producción de heladeras, por lo que en los últimos meses sólo mantenía activas líneas de freezers y lavarropas.
El nuevo anuncio termina de cerrar ese proceso. Desde el 26 de septiembre, la manufactura local quedará completamente desactivada y el establecimiento dejará de cumplir la función fabril que sostuvo durante décadas.
La decisión se produce en un mercado que combina dificultades de consumo con una mayor competencia de productos importados. Según el INDEC, las ventas de comercios de electrodomésticos medidas a precios corrientes cayeron 12,4% interanual durante el primer trimestre de 2026, mientras las cantidades vendidas de heladeras bajaron 8,5% y las de lavarropas retrocedieron 7,4%.
Al mismo tiempo, fabricantes nacionales vienen señalando una mayor presión de artículos terminados provenientes del exterior. El fenómeno se hizo particularmente visible en el mercado de lavarropas, donde el ingreso de unidades provenientes de China se convirtió en uno de los principales puntos de conflicto del sector industrial.

El cierre de Electrolux ocurre apenas días después de que el Ministerio de Economía diera por terminada una investigación por presunto dumping sobre lavarropas originarios de China. La causa había sido iniciada a pedido de Drean, otro de los principales fabricantes del sector, pero la Resolución 1544/2026 cerró el expediente sin aplicar derechos antidumping definitivos.
Eso significa que esos productos continuarán ingresando sin recargos adicionales derivados de aquella investigación. La resolución no establece una relación causal con el cierre de Electrolux, aunque la medida se produce dentro del mismo escenario de creciente competencia importada que la industria local viene señalando durante 2026.
El caso de Electrolux se suma a una serie de compañías industriales que durante el último año redujeron líneas locales y aumentaron el abastecimiento mediante importaciones. En el sector de electrodomésticos, distintas empresas comenzaron a revisar estructuras productivas frente a costos locales, caída del consumo y cambios en las condiciones de competencia.
Para Electrolux, la transformación será completa: dejará de fabricar en Rosario, pero no abandonará el mercado argentino. El resultado es un cambio profundo en su modelo de negocios, que pasa de combinar industria y comercialización a depender íntegramente de productos elaborados fuera del país.
La decisión también deja una señal para la industria argentina de línea blanca. Después de años de suspensiones, retiros y reducción de producción, el cierre rosarino convierte un proceso gradual de achicamiento en la salida definitiva de Electrolux de la manufactura local.
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