27 de septiembre de 2026
El banco estadounidense redujo con fuerza su previsión para 2026 después de que la actividad se desplomara 2,9% en julio. También anticipó una contracción en el tercer trimestre y advirtió por la debilidad del consumo, el empleo, la industria y la construcción.
JP Morgan recortó su proyección de crecimiento para Argentina en 2026 de 2,7% a 1,5%, después de que el nivel de actividad registrara en julio su mayor caída mensual desde abril de 2020. La nueva estimación queda exactamente en la mitad del 3% de expansión que el Gobierno de Javier Milei proyectó para este año en el Presupuesto 2027.
El banco estadounidense también espera una contracción anualizada del 4% durante el tercer trimestre, luego de que el Producto Bruto Interno ya hubiera retrocedido 0,6% entre abril y junio frente al trimestre anterior. Si esa previsión se confirma, Argentina acumularía dos trimestres consecutivos de caída desestacionalizada, criterio habitualmente utilizado para describir una recesión técnica.
La revisión llegó después de conocerse el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de julio. El INDEC informó una caída desestacionalizada de 2,9% frente a junio y un retroceso interanual de 1,4%, mientras el crecimiento acumulado durante los primeros siete meses del año quedó en 1,7%.
El dato sorprendió incluso a JP Morgan, que esperaba una baja mensual cercana al 1%. En un informe firmado por los analistas Lucila Barbeito y Diego Pereira, la entidad sostuvo que el resultado superó ampliamente su previsión y obligó a revisar hacia abajo las perspectivas para el resto del año.
La caída de julio dejó además al nivel de actividad desestacionalizado 4,5% por debajo del máximo registrado en marzo de 2026. Para el banco, el comportamiento económico de avances y retrocesos que caracterizó al primer semestre se intensificó al comenzar la segunda mitad del año.
La composición sectorial explica buena parte del deterioro. JP Morgan calculó que durante julio la industria manufacturera retrocedió 3,6% mensual desestacionalizado, la construcción cayó 4% y el comercio se contrajo 5,5%, mientras agricultura, transporte y servicios financieros también rindieron por debajo de lo previsto.
Los indicadores oficiales muestran igualmente un escenario de fuerte debilidad en sectores vinculados con el mercado interno. El IPI manufacturero del INDEC cayó 5% mensual desestacionalizado en julio y 4,9% interanual, mientras doce de las dieciséis ramas industriales registraron retrocesos contra el mismo mes de 2025.
Entre los rubros más golpeados aparecieron maquinaria y equipo, textiles, materiales para la construcción y vehículos. En contraste, sectores relacionados con los hidrocarburos y otras actividades exportadoras exhibieron un desempeño más favorable, reforzando una economía con velocidades diferentes entre las ramas orientadas al exterior y las dependientes del consumo doméstico.
Para la entidad estadounidense, uno de los problemas es que el crecimiento de la minería y la energía destinadas a la exportación tiene un efecto limitado sobre el comercio interno. El banco considera que la expansión de esos sectores no necesariamente se traduce con la misma intensidad en consumo, actividad minorista o generación de empleo urbano.
El informe señaló además que el empleo urbano se mantuvo prácticamente estable en julio después de cinco meses consecutivos de retrocesos y quedó 1,1% por debajo del nivel de un año atrás. A ese escenario se suma una desaceleración del crédito vinculada con el aumento de la morosidad, factores que pueden limitar una recuperación más rápida del gasto de los hogares.
JP Morgan reconoció que parte del desplome de julio pudo estar asociado con factores excepcionales, como un día hábil menos, interrupciones del suministro de gas, condiciones climáticas y menor cantidad de horas trabajadas en algunas actividades durante el Mundial. Sin embargo, advirtió que los primeros indicadores disponibles para agosto todavía apuntan a debilidad en industria y construcción.
La nueva estimación abre una brecha importante respecto del escenario utilizado por el Ministerio de Economía. El proyecto de Presupuesto 2027 enviado al Congreso calcula que el PBI crecerá 3% durante 2026 y 4% en 2027, cifras que funcionan como base para las proyecciones fiscales y de recaudación del Ejecutivo.
Antes del nuevo informe de JP Morgan, el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central ubicaba la mediana de las previsiones privadas en 2,1% para 2026. Con su corrección hasta 1,5%, el banco norteamericano se posiciona ahora por debajo tanto de la estimación oficial como de aquella referencia del consenso privado.
La diferencia será relevante para las cuentas públicas porque un crecimiento menor puede afectar la evolución de la recaudación y de distintos componentes del Presupuesto. De todos modos, se trata de proyecciones y el resultado definitivo dependerá del comportamiento de la economía durante los últimos cinco meses del año.

JP Morgan mantuvo sin cambios su previsión para 2027, con un crecimiento del PBI de 2,5%. El principal motor sería el sector externo, ya que el banco anticipa un aumento de aproximadamente 11% en las exportaciones, mientras el consumo privado crecería apenas 0,4%.
La entidad espera que minería, agricultura y actividades exportadoras continúen liderando la expansión, mientras los sectores relacionados con la demanda doméstica seguirían mostrando mayor debilidad. También prevé una moderación de la inflación y una recuperación gradual del crédito, aunque bajo condiciones fiscales y monetarias que considera todavía contractivas.
El deterioro de la actividad coincidió con otros indicadores que volvieron a poner el foco sobre la situación social. El INDEC informó que la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas durante el primer semestre de 2026, mientras la tasa de desocupación se ubicó en 7,9% durante el segundo trimestre.
JP Morgan incorporó el aumento de la pobreza entre los elementos de su análisis y vinculó parte del deterioro con la diferencia entre el avance de las canastas básicas y los ingresos familiares durante el comienzo del año. El banco también señaló como factores a seguir la acumulación de reservas, el acceso al financiamiento y la evolución del riesgo país.
El dato decisivo será ahora comprobar si la caída de julio fue un episodio excepcionalmente profundo o el comienzo de una contracción más persistente. JP Morgan ya modificó su escenario base y pasó de esperar un crecimiento de 2,7% a apenas 1,5% en 2026, mientras el Gobierno mantiene por ahora una previsión del 3%.
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