4 de octubre de 2026

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País. Sea Lion: un estudio pone en duda su viabilidad

Un análisis del petrofísico argentino Juan Carlos Glorioso cuestionó los niveles de producción y costos proyectados para el desarrollo petrolero ubicado al norte de las Islas Malvinas. Navitas y Rockhopper, en cambio, aseguran que el proyecto ya tiene financiamiento y prevén extraer el primer crudo en marzo de 2028.

Un estudio técnico argentino puso bajo la lupa la viabilidad del proyecto petrolero Sea Lion en Malvinas, impulsado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration en aguas del Atlántico Sur. El trabajo cuestiona especialmente los supuestos sobre recuperación de petróleo por pozo, costos de desarrollo y capacidad de sostener los volúmenes de reservas asignados al yacimiento con la información conocida hasta ahora.

El análisis fue elaborado por Juan Carlos Glorioso, petrofísico que trabajó en YPF y Repsol y que actualmente integra el Instituto Argentino de Energía General Mosconi. Su conclusión no establece que Sea Lion vaya a fracasar, pero advierte que algunos parámetros utilizados para proyectar su desarrollo "no lucen razonables" con los datos públicos disponibles.

Sea Lion: qué datos cuestiona el estudio argentino

Uno de los puntos centrales es la productividad que debería alcanzar cada pozo. De acuerdo con el estudio citado por Infobae, cada uno debería recuperar durante su vida útil alrededor de 14 millones de barriles de petróleo, con un costo de capital estimado de unos US$36 millones por pozo entre perforación e instalaciones asociadas.

Glorioso sostiene que la información surgida de los ensayos realizados hasta ahora no permitiría asegurar ese nivel de recuperación con suficiente certeza. El principal interrogante es que Sea Lion todavía no tiene una historia prolongada de producción real que permita comprobar cómo responderá el reservorio una vez que los pozos comiencen a trabajar de manera continua.

El informe también diferencia entre reservas probadas y probables y los recursos contingentes o prospectivos. Estos últimos presentan un grado de incertidumbre mayor y su eventual explotación dependerá, entre otros factores, del comportamiento que exhiba la primera etapa productiva.

Navitas asegura que el proyecto ya está financiado

La posición de las compañías es distinta. Navitas informa oficialmente que el proyecto alcanzó la decisión final de inversión (FID) y que obtuvo las aprobaciones y el financiamiento necesarios para avanzar con el desarrollo a gran escala.

El esquema está planteado en etapas. La primera contempla 11 pozos submarinos conectados a una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO), mientras una segunda fase, prevista aproximadamente tres años después del inicio de la producción, agregaría otros 12 pozos.

La compañía mantiene como fecha objetivo para el primer petróleo marzo de 2028. Su presentación para inversores de marzo de 2026 estimaba para la primera etapa un presupuesto de desarrollo de US$1.800 millones y una producción promedio esperada de unos 35.000 barriles equivalentes diarios correspondientes al esquema informado por la empresa.

Navitas controla el 65% del proyecto y Rockhopper posee el 35% restante. En su información corporativa, la operadora reporta para su participación 216 millones de barriles equivalentes de reservas 2P y señala que Sea Lion se encuentra aproximadamente 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas.

El punto crítico: cuánto puede producir realmente cada pozo

Para Glorioso, el interrogante principal no está solamente en cuánto petróleo existe en el subsuelo, sino en cuánto puede recuperarse económicamente mediante los pozos proyectados. El estudio sostiene que el volumen finalmente extraíble dependerá de la productividad real que muestre el campo cuando comience la explotación.

"El proyecto todavía tiene que demostrar que puede producir lo que anunciaron", afirmó el especialista. También señaló que la lógica de avanzar primero con una etapa acotada permite evaluar el comportamiento de los pozos antes de asumir inversiones mayores en una segunda fase.

La propia Navitas incluye advertencias similares en sus documentos para inversores. Allí aclara que las proyecciones sobre reservas, producción, cronogramas y flujos de caja constituyen información prospectiva y pueden ser modificadas por nuevos datos del reservorio, condiciones del mercado, disponibilidad de contratistas o cambios en los tiempos de ejecución.

Sea Lion frente a Vaca Muerta

El trabajo también compara la escala y el nivel de madurez de Sea Lion con Vaca Muerta. Mientras el desarrollo neuquino ya cuenta con producción masiva, infraestructura, operadores y proveedores instalados, el proyecto del Atlántico Sur todavía debe demostrar en producción comercial buena parte de los supuestos sobre los que se apoyan sus proyecciones.

Glorioso plantea que, para una empresa internacional de servicios obligada a elegir entre ambos mercados, Vaca Muerta ofrece actualmente un horizonte más previsible. El estudio destaca que el shale argentino cuenta con décadas potenciales de desarrollo y demanda permanente de equipos y servicios, mientras Sea Lion continúa dependiendo de la respuesta inicial de sus pozos.

Esta comparación adquiere además una dimensión geopolítica. Argentina sostiene su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas y rechaza las licencias hidrocarburíferas otorgadas unilateralmente por las autoridades británicas en el área en disputa, mientras las compañías involucradas avanzan bajo autorizaciones emitidas por la administración isleña.

El riesgo operativo en el Atlántico Sur

Otro de los cuestionamientos tiene que ver con la disponibilidad de empresas especializadas para una operación offshore compleja. El estudio advierte que una eventual ausencia de grandes proveedores internacionales podría elevar los riesgos técnicos, los costos y las posibilidades de demoras.

Glorioso calificó esa situación como un "riesgo técnico evidente", especialmente por las condiciones marítimas del Atlántico Sur. Una explotación ubicada a cientos de kilómetros de tierra requiere capacidad logística, mantenimiento submarino, perforación especializada y protocolos de respuesta ante emergencias de una escala diferente a la producción convencional en tierra.

El punto resulta relevante porque el proyecto depende de una cadena internacional de contratistas y proveedores. Navitas reconoce en su documentación financiera que sus cronogramas pueden verse afectados, entre otros factores, por la dependencia de contratistas y por las condiciones propias de los grandes desarrollos petroleros offshore.

Cuándo se sabrá si Sea Lion es realmente viable

La verdadera prueba comenzará cuando los primeros pozos entren en producción. Hasta entonces, tanto las reservas certificadas como las estimaciones económicas continúan apoyándose en modelos, pruebas de pozo, información sísmica y evaluaciones realizadas antes del inicio de la explotación comercial.

Si los pozos alcanzan los niveles previstos, Navitas y Rockhopper podrán avanzar hacia las siguientes fases y aumentar significativamente la producción. Si el rendimiento queda por debajo de lo proyectado, el consorcio podría tener que revisar inversiones, cantidad de pozos o dimensión del desarrollo.

Por eso, el estudio argentino no demuestra que Sea Lion sea inviable, pero sí pone en discusión uno de los elementos centrales del proyecto: cuánto petróleo puede producir cada pozo de manera sostenida y a qué costo. La respuesta dependerá de datos que todavía no existen porque la producción comercial no comenzó.

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