5 de octubre de 2026
El Gobierno dejó sin efecto los proyectos Candu y Hualong de Atucha III, la cuarta central nuclear argentina, que habían sido impulsados durante la administración anterior con participación de China. En su lugar, Nucleoeléctrica Argentina habilitó una licitación para instalar un reactor financiado íntegramente por privados.
El Gobierno nacional canceló el proyecto de Atucha III, la cuarta central nuclear argentina, que había sido impulsado durante la administración anterior con tecnología y financiamiento mayoritario de China. La decisión fue formalizada el 23 de septiembre durante una asamblea de accionistas de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA), que dejó sin efecto los proyectos Candu y Hualong.
En la misma reunión, los accionistas autorizaron avanzar con una licitación pública para instalar un nuevo reactor sobre 12 hectáreas del terreno que había sido reservado para Atucha III. La iniciativa contempla una inversión estimada en u$s1.203 millones y deberá ser financiada íntegramente por capital privado, sin fondos ni avales públicos.
La asamblea de accionistas de NA-SA resolvió dejar sin efecto los proyectos Candu y Hualong que habían sido encomendados a la empresa en junio de 2021.
Según consta en la decisión, los proyectos fueron dados de baja por la "falta de asignación de recursos económicos e imposibilidad material de cumplimiento", en el marco de la emergencia pública establecida por la Ley 27.742.
La resolución alcanzó a las dos alternativas que estaban previstas para la construcción de Atucha III: el reactor Candu y el reactor Hualong, este último vinculado al acuerdo con China.
En paralelo, la asamblea aprobó una declaración de "interés empresarial" para avanzar con una nueva iniciativa nuclear y autorizó al directorio de Nucleoeléctrica a elaborar los pliegos correspondientes.
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El nuevo proyecto contempla la instalación de un reactor sobre 12 hectáreas del predio que había sido reservado para la construcción de la cuarta central nuclear argentina.
La iniciativa prevé una inversión estimada de u$s1.203 millones, sin utilización de fondos públicos ni avales del Estado. Para concretarla, el esquema contempla otorgar un derecho real de superficie sobre parte del terreno.
La propuesta también establece que Nucleoeléctrica Argentina podría quedar a cargo de la operación y el mantenimiento de la futura planta.
Sin embargo, la autorización aprobada por los accionistas todavía no implica una adjudicación. El próximo paso será la elaboración de los pliegos y el posterior proceso licitatorio.
El monto de inversión y las características de la iniciativa coinciden con el proyecto del reactor modular ACR-300 de Meitner Energy, presentado por el ministro de Economía, Luis Caputo, como una inversión vinculada al denominado Super RIGI.
Meitner Energy fue creada en 2024. Según la información difundida sobre la compañía, el 60% de su participación pertenece al empresario estadounidense de origen iraní Hamid Ansari, mientras que el 40% restante corresponde a Black River Technology, una firma estadounidense controlada por la estatal rionegrina Invap, que aporta el desarrollo tecnológico.
El nuevo esquema, de todos modos, se encuentra sujeto al proceso de licitación autorizado por Nucleoeléctrica y no constituye todavía una adjudicación del proyecto.
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La decisión de cancelar los proyectos de Atucha III generó cuestionamientos desde sectores vinculados a la política energética y nuclear.
El exsubsecretario de Energía Eléctrica Federico Basualdo cuestionó la baja de la central y sostuvo que el acuerdo negociado durante el Gobierno anterior permitía ampliar la generación nuclear y fortalecer el desarrollo científico y tecnológico argentino.
Basualdo también cuestionó que la cancelación de los proyectos se produjera junto con la habilitación de un nuevo destino para parte del terreno reservado para la central.
Por su parte, el especialista Nicolás Malinovsky consideró que la decisión profundiza el acercamiento de Argentina a Estados Unidos en el sector nuclear y calificó la medida como "un punto de inflexión".
La resolución de la asamblea de Nucleoeléctrica Argentina abre una nueva etapa para el terreno que había sido reservado para Atucha III. El proyecto impulsado anteriormente con participación china quedó cancelado y la empresa estatal quedó habilitada para avanzar con los pliegos de una nueva licitación.
La futura iniciativa deberá definir, mediante ese proceso, quién llevará adelante la construcción del reactor y bajo qué condiciones se desarrollará la inversión privada de u$s1.203 millones.
El medio que difundió las actas informó que consultó a las autoridades involucradas sobre los motivos de la cancelación y el futuro de la licitación, pero no obtuvo una respuesta oficial.
El dato central es que la iniciativa que reemplazaría al proyecto anterior todavía no fue adjudicada: por ahora, Nucleoeléctrica Argentina sólo fue autorizada a avanzar con una licitación pública y a elaborar los pliegos de una propuesta que contempla un reactor modular y una inversión estimada de u$s1.203 millones.
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