6 de octubre de 2026
Esta noche, desde las 20 en el Monumental, Argentina enfrenta a Benín en el adiós del 10. Será su partido 208, tras 21 años, 125 goles y los títulos que marcaron una era: Mundial 2022, Copas América 2021 y 2024 y Finalissima.Entradas agotadas, homenajes y compañeros del ciclo campeón en el estadio. Messi lo resumió así: "Me voy en paz, dejé todo".
En pocos minutos el estadio Monumental dejará de ser solo una cancha para convertirse en el escenario del adiós.
Lionel Andrés Messi vestirá por última vez la camiseta de la Selección Argentina en el amistoso ante Benín, partido número 208 de una carrera internacional que comenzó hace 21 años y que cierra esta noche ante un público que agotó las entradas.
El pitazo inicial está fijado para las 20 (hora argentina). Las puertas del estadio abrieron temprano y el programa oficial contempla homenajes, música y la presencia de buena parte de los compañeros con los que el capitán levantó el Mundial de Qatar 2022, la Finalissima, las Copas América de 2021 y 2024 y el ciclo que culminó en el Mundial 2026.
Algunos estarán en el banco o en la cancha; otros, en las tribunas. El árbitro del encuentro es el chileno Fernando Véjar.
Messi llega con 207 partidos y 125 goles, cifras que lo dejan como el jugador con más presencias y más tantos en la historia de la Albiceleste, muy por encima de Gabriel Batistuta (54).
Su último gol con la celeste y blanca fue el 7 de julio, ante Egipto, en los octavos de final del Mundial. Anunció el retiro de la Selección a fines de agosto, después de esa cita, con una frase que se repitió en estos días: se iba porque ya no tenía más para dar. Horas antes del partido lo resumió de otra manera: "Llegó el momento. Me voy en paz, dejé todo".
La indumentaria también es de ocasión. El propio Messi la presentó con el mensaje "Último partido... Una camiseta para toda la vida": bandas verticales más anchas, un sol y el 10 dorado en la espalda. Tras el último entrenamiento del lunes escribió que eran "momentos especiales que sé que voy a extrañar".
El rival, Benín, ocupa un lugar modesto en el ranking FIFA y el resultado, en rigor, es secundario. Lo que importa es el cierre de un ciclo que arrancó el 17 de agosto de 2005 ante Hungría -con expulsión a los pocos segundos de ingresar- y que dejó títulos, récords y una relación casi biográfica entre un jugador y un país.
El Inter Miami lo espera de regreso para la liga; la Selección, a partir de esta noche, sigue sin él.
Cuando suene el silbato, el Monumental no va a despedir solo a un delantero. Va a cerrar la etapa del capitán que, durante más de dos décadas, marcó el pulso del fútbol argentino.
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