8 de octubre de 2026
La Auditoría General de la Nación cuestionó operaciones con derivados respaldadas por las reservas. La entidad rechazó la lectura, defendió su estrategia de cobertura y habló de una ganancia neta.
El oro del BCRA volvió a quedar en el centro de la polémica después de que la Auditoría General de la Nación señalara que el Banco Central de la República Argentina registró en 2025 una pérdida de USD 1.023 millones en operaciones financieras respaldadas con parte de sus reservas en oro. El informe puso bajo presión a la conducción de Santiago Bausili y abrió un nuevo capítulo en la discusión por el manejo de los activos del Central.
Según el organismo auditor, la autoridad monetaria realizó operaciones con derivados liquidables en dólares utilizando oro como activo subyacente. La pérdida fue registrada por unos $1,5 billones y, de acuerdo con la AGN, fue pagada con divisas del Banco Central.
La auditoría sobre los estados contables del BCRA al 31 de diciembre de 2025 incluyó un apartado específico sobre las operaciones vinculadas a las reservas de oro. El presidente de la AGN, Juan Manuel Olmos, sostuvo que la entidad "erró el cálculo" al operar sobre una trayectoria esperada del precio internacional del metal.
El informe marcó que, al cierre del ejercicio auditado, ya no existían posiciones abiertas por esas operaciones. También diferenció la pérdida por derivados de la ganancia patrimonial registrada por la suba internacional del oro, que superó los $8 billones durante 2025.
Ese punto es central para la controversia: mientras la AGN hizo foco en el resultado negativo de los derivados, el Banco Central sostiene que la lectura correcta debe contemplar el efecto conjunto de la tenencia de oro y las coberturas.

Tras la difusión del informe, el BCRA rechazó que la operación haya sido especulativa y defendió su política de cobertura sobre el oro. La entidad sostuvo que su posición total en ese activo, incluyendo las coberturas, arrojó una ganancia neta de USD 2.505 millones en 2025.
La respuesta oficial planteó que una operación de cobertura puede generar costos en períodos de suba del oro, pero que su objetivo es proteger las reservas ante una eventual caída fuerte del precio. También cuestionó a la conducción de la AGN y acusó al organismo de actuar con fines políticos.
El cruce abre una discusión técnica y política. Para la AGN, hubo una pérdida relevante vinculada a derivados respaldados por reservas físicas. Para el Banco Central, se trató de un costo de cobertura dentro de una estrategia que, mirada en conjunto, terminó con resultado positivo.
La controversia por el oro del Banco Central no empezó con este informe. Desde 2024, el traslado de parte de las reservas al exterior generó reclamos de la oposición y pedidos de información sobre el destino exacto de los lingotes.
El propio BCRA había informado en 2024 que realizó transferencias de parte de sus reservas en oro entre distintas cuentas y aseguró que esas operaciones no alteraban el volumen total de las tenencias, valuadas entonces en alrededor de USD 4.981 millones.
Más tarde, Bausili afirmó ante el Congreso que una parte del oro se encontraba en el Banco de Pagos Internacionales en Suiza. Según su explicación, el traslado buscó aprovechar una oportunidad para reemplazar barras de menor aceptación comercial por otras de mayor calidad.
Esa versión contrasta con declaraciones previas del ministro de Economía, Luis Caputo, quien había planteado que la operación apuntaba a obtener un rendimiento financiero por el oro, en lugar de mantenerlo inmovilizado en la Argentina.
La discusión golpea en un área sensible para el Gobierno: las reservas internacionales. En un contexto de presión cambiaria, necesidad de acumulación de dólares y debate permanente sobre la credibilidad del programa económico, cualquier señal vinculada al uso del oro del BCRA adquiere impacto político inmediato.
El caso también puede alimentar nuevos pedidos de informes en el Congreso. La AGN ya trabaja en una auditoría específica para determinar por qué se decidió trasladar oro al exterior, a dónde fue enviado y si esa decisión tuvo un beneficio concreto para el país.
Para la oposición, el informe ofrece un argumento para cuestionar la administración de las reservas. Para el Banco Central, en cambio, el desafío será explicar con precisión la estrategia de cobertura, el costo de los derivados y el resultado neto de toda la posición en oro.
El próximo capítulo estará en la auditoría sobre el traslado físico del oro. Ese informe podría aportar datos clave sobre la ubicación de las reservas, los contratos asociados y los beneficios económicos de la operación.
Mientras tanto, la controversia ya dejó instalado un interrogante político y financiero: si el Banco Central utilizó el oro como herramienta de cobertura prudencial o si asumió riesgos excesivos con un activo estratégico del Estado argentino.
La respuesta será relevante no solo para el balance del BCRA, sino también para la confianza sobre el manejo de las reservas en medio del programa económico de Javier Milei.
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