12 de octubre de 2026
El Presidente buscó llevar calma al mercado y aseguró que el Gobierno llegará mejor parado al año electoral. También defendió a Luis Caputo y rechazó versiones sobre una salida del ministro de Economía.
Javier Milei aseguró que el Gobierno tendrá USD 125.000 millones disponibles para enfrentar una eventual corrida cambiaria el año que viene y buscó enviar una señal de fortaleza a los mercados. El Presidente dijo que no espera un escenario de tensión, pero remarcó que su administración está preparada para responder si vuelve a crecer la presión sobre el dólar.
"Tengo USD 125.000 millones para enfrentar una corrida el año que viene", afirmó Milei en declaraciones radiales. Y agregó: "No espero una corrida, pero me preparo".
La frase aparece en un momento clave para el programa económico, con la mirada puesta en los vencimientos de deuda, la negociación con organismos internacionales, la acumulación de divisas y la estabilidad cambiaria en la previa de 2027.
Milei sostuvo que la Argentina llegará al próximo año con una posición de liquidez mucho más sólida que en 2025. Según su explicación, el Gobierno reunirá dólares por distintas vías: financiamiento ya negociado, swaps con China y Estados Unidos, contratos de dólar futuro y dólares comerciales provenientes del sector real.
El Presidente comparó el escenario actual con el del año anterior y recordó que entonces el Gobierno había logrado reunir USD 70.000 millones para responder a la presión cambiaria. También mencionó un apoyo de último momento del Banco Central norteamericano por USD 2.500 millones.
"El año pasado pudimos juntar USD 70.000 millones nada más y pudimos responder por eso. Y sobre la hora nos puso 2.500 palos el Banco Central norteamericano. O sea, llegamos con la lengua afuera", sostuvo.
La diferencia, según Milei, es que ahora el Gobierno tendría un respaldo mayor y un Congreso más favorable para defender sus medidas económicas.
El cálculo presentado por Milei apunta a instalar una idea central: que el Ejecutivo tiene suficiente poder de fuego para desactivar cualquier corrida antes de que escale. En ese esquema, el Presidente incluyó los USD 25.000 millones necesarios para cubrir vencimientos del próximo año, otros USD 20.000 millones comprados desde noviembre, swaps con China y Estados Unidos por USD 20.000 millones cada uno y la posibilidad de usar dólar futuro por hasta USD 15.000 millones.
El mandatario también destacó que la base monetaria ronda los USD 30.000 millones y planteó que el uso de futuros permitiría absorber una parte relevante de los pesos en circulación si fuera necesario.
El mensaje tuvo un destinatario claro: inversores, bancos, fondos y actores del mercado financiero que siguen de cerca la capacidad del Gobierno para sostener la estabilidad cambiaria en un año electoral.
Milei vinculó la mayor disponibilidad de dólares con el resultado energético. Según explicó, la Argentina pasó de un déficit energético que podía agravarse por la suba internacional del petróleo a un escenario de ingreso neto de divisas por el sector real.
"Hoy esos dólares nos salen por las orejas", afirmó el Presidente, al remarcar que el flujo comercial permitiría cubrir necesidades que antes obligaban al país a buscar financiamiento externo.
El argumento busca mostrar que el Gobierno no depende únicamente del endeudamiento o de la asistencia financiera internacional, sino también de un cambio estructural en la balanza comercial energética.
En términos políticos, esa explicación refuerza una de las apuestas de la Casa Rosada: presentar el equilibrio fiscal, el orden monetario y el desarrollo energético como pilares para evitar nuevas crisis cambiarias.
Además del mensaje sobre los dólares, Milei salió a blindar a Luis Caputo frente a las versiones sobre una posible salida del Ministerio de Economía. El Presidente rechazó de plano esos rumores y aseguró que mantiene con el funcionario una relación de máxima confianza.
"Es una pelotudez del tamaño de una casa. Yo tengo una relación simbiótica con Toto Caputo, es literalmente simbiótica", dijo.
También sostuvo que ambos mantienen una visión "perfectamente alineada" y calificó como "un disparate total" las versiones que indicaban una posible renuncia del ministro.
El respaldo llegó en la previa de una reunión de Caputo con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, en el marco de las asambleas del organismo. Para Milei, las versiones sobre cambios en Economía buscan debilitar al ministro en medio de negociaciones sensibles.

Uno de los puntos más sensibles para el Gobierno será el calendario de vencimientos de 2027. Milei aseguró que la Argentina tiene resueltos los compromisos por USD 25.000 millones mediante acuerdos con organismos internacionales y otros países.
También afirmó que la parte correspondiente a tenedores locales estaría encaminada a una refinanciación, porque esos inversores no tienen margen para colocar deuda en el exterior.
La señal apunta a reducir el temor a un evento de deuda o a una crisis de financiamiento. En palabras del Presidente, la probabilidad de default durante su gestión sería "cero".
Sin embargo, el desafío será sostener esa percepción en los próximos meses. La estabilidad cambiaria dependerá no solo del volumen de dólares prometido, sino también de la confianza política, el resultado fiscal, la acumulación efectiva de reservas y el respaldo legislativo a las medidas del Gobierno.
La frase de Milei busca construir una barrera de expectativas antes de que aparezca una corrida. En la economía argentina, muchas crisis cambiarias empiezan por la percepción de debilidad del Banco Central o del Tesoro. Por eso, el Presidente intentó mostrar capacidad de respuesta antes de que el mercado ponga a prueba al Gobierno.
El mensaje también funciona como una defensa anticipada del programa económico: si el oficialismo logra mostrar financiamiento, superávit fiscal y dólares comerciales, puede fortalecer la idea de que la estabilidad cambiaria no depende solo de medidas de emergencia.
Pero el riesgo sigue presente. Una cosa es anunciar poder de fuego y otra muy distinta es sostenerlo en un contexto de tensión política, vencimientos de deuda y demanda de cobertura. El año electoral será una prueba clave para Milei, Caputo y toda la estrategia económica del Gobierno.
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