14 de octubre de 2026
Ambos ocurrieron a solo 10 km de profundidad en la dorsal mesoatlántica. No hubo daños, víctimas ni alerta de tsunami. La dorsal es una de las regiones sísmicas más activas del planeta, donde las placas se separan constantemente.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) registró este martes 13 de octubre dos sismos de magnitud considerable en la dorsal mesoatlántica central, en pleno océano Atlántico.
El primero, de magnitud 6,7, ocurrió a las 05:44 UTC a unos 10 kilómetros de profundidad.
El segundo, reportado en magnitud 6,8 (algunas previsiones iniciales lo situaron en 6,9), se produjo a las 12:23 UTC, también a unos 10 km de profundidad y a pocas decenas de kilómetros de distancia del primero.
Ambos eventos se localizaron en una zona remota del Atlántico ecuatorial, lejos de costas pobladas.
Según datos del USGS, el epicentro del segundo sismo se situó a más de 1.000 kilómetros al noroeste de Georgetown (Isla de Ascensión) y a más de 1.160 km al suroeste de localidades de Sierra Leona. No se reportaron daños materiales, víctimas ni alertas de tsunami.
El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico (PTWC) y otros organismos descartaron amenaza para las costas del Caribe, Estados Unidos, el Golfo y el este de Canadá.
La dorsal mesoatlántica es una de las zonas sísmicamente más activas del planeta: allí las placas tectónicas africana y sudamericana se separan lentamente, generando fallas transformantes y actividad frecuente. Sismos de magnitud superior a 6 son habituales en esa región, aunque rara vez generan impactos porque ocurren bajo el océano y lejos de tierra firme.
Algunos geofísicos, como Stefan Burns, han descrito la secuencia como un "doblete" (dos eventos fuertes cercanos en el tiempo y el espacio) y la han relacionado con una actividad sísmica elevada en los últimos meses en el Caribe, Sudamérica y el Atlántico (incluyendo un sismo de magnitud 7,6 en las Islas Caimán en febrero de 2025 y eventos en Panamá, Colombia y Venezuela). Sin embargo, el propio USGS y la comunidad científica reiteran que no es posible predecir terremotos con precisión ni establecer cadenas causales confirmadas a escala regional.
La alerta PAGER del USGS para ambos eventos fue verde, lo que indica baja probabilidad de víctimas o pérdidas económicas.
Hasta el momento no se han reportado réplicas significativas que hayan alterado la situación, y las autoridades de monitoreo continúan vigilando la zona.
La actividad en la dorsal mesoatlántica sigue siendo objeto de estudio permanente por parte de los observatorios sismológicos internacionales.
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