16 de octubre de 2026
Tras la caída por 1-0 en La Bombonera por la ida de las semifinales de la Copa Sudamericana, el Xeneize extrañó marcadamente a su capitán en la gestación de juego. Con el margen al límite, el mediocampista realiza un tratamiento especial para acelerar los tiempos de recuperación e intentar decir presente en Río de Janeiro.
El dolor de cabeza que dejó la derrota en el primer chico ante Vasco da Gama no pasó únicamente por el resultado, sino por la evidente falta de elaboración futbolística que sufrió el equipo de Rodolfo Arruabarrena. Sin la claridad de Leandro Paredes en el eje central para filtrar pelotas y marcar los tiempos del partido, Boca lució desconectado en los metros finales. Con el desquite a la vuelta de la esquina -programado para el próximo martes 20 de octubre en el Estadio Maracaná-, el mundo xeneize se aferra a la ilusión de recuperar a su capitán para lograr la épica en territorio brasileño. Desde el punto de vista médico, la presencia del volante está al borde del milagro: Paredes padece un desgarro grado II en el isquiotibial derecho, una lesión cuya rehabilitación demanda habitualmente entre 21 y 25 días. Sin embargo, con solo 11 días transcurridos desde la ruptura fibrilar, el futbolista campeón del mundo le dejó en claro al cuerpo técnico y a los médicos que quiere estar en la cancha a como dé lugar, asumiendo el riesgo que eso conlleva. Para acelerar el proceso biológico de cicatrización, el mediocampista realiza un tratamiento intensivo de plasma rico en plaquetas (PRP), un método al que ya ha recurrido en otros momentos críticos de su carrera para acortar tiempos de recuperación de manera drástica. Tras varios días de tareas diferenciadas y kinesiología, Paredes empezó a ser probado y exigido progresivamente en los entrenamientos de fútbol. La idea del cuerpo técnico es evaluar su respuesta física, la evolución muscular y, sobre todo, su tolerancia al dolor en los movimientos explosivos. Si bien una recaída podría marginarlo por varios meses de la actividad, la postura del jugador es firme: está dispuesto a arriesgar para no perderse el partido del año. Arruabarrena y su cuerpo médico esperarán hasta el último minuto antes de armar la nómina de concentrados que viajará a Río de Janeiro, sabiendo que la sola presencia de Paredes modifica el esquema y la postura del equipo para salir a buscar el pase a la gran final de la CONMEBOL Sudamericana.El tratamiento de plasma y la decisión de jugar al límite

Exigencia progresiva y la decisión final
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