18 de octubre de 2026
Desde abril de 2025 hasta agosto de 2026, las adquisiciones netas de divisas de personas alcanzaron una cifra que supera cuatro veces el saldo positivo del sector energético. Un informe de la Fundación Libertad advierte sobre el peso de la demanda privada en el mercado cambiario.
La demanda de dólares en Argentina continúa en niveles elevados pese al crecimiento del superávit energético y las medidas económicas del Gobierno de Javier Milei. Desde la flexibilización del cepo cambiario para personas físicas, en abril de 2025, hasta agosto de 2026, las compras netas de billetes y divisas alcanzaron los US$57.471 millones, una cifra que supera ampliamente los dólares generados por el saldo comercial positivo del sector energético durante el mismo período.
Los datos surgen de un informe de la Fundación Libertad, que comparó las operaciones cambiarias de las personas con el desempeño de las exportaciones e importaciones de energía. Mientras las compras netas acumularon más de US$57.400 millones, el superávit energético fue de US$13.552 millones, una relación de aproximadamente 4,2 a 1 que vuelve a colocar la disponibilidad de divisas en el centro del debate económico.
La eliminación de las restricciones para la adquisición de moneda extranjera por parte de personas físicas, implementada en abril de 2025, modificó el funcionamiento del mercado cambiario argentino.
Desde entonces, los particulares pudieron ampliar sus operaciones de compra de divisas a través del sistema financiero, en un contexto en el que el dólar mantiene un papel importante como instrumento de ahorro y cobertura.
Según la Fundación Libertad, entre abril de 2025 y agosto de 2026 se registraron compras netas por US$57.471 millones.
El período de mayor demanda fue septiembre de 2025, cuando las adquisiciones se acercaron a los US$7.000 millones. Posteriormente, el volumen mensual se moderó y se ubicó, con fluctuaciones, alrededor de los US$3.000 millones.
Durante agosto de 2026, la demanda volvió a superar los US$3.300 millones, lo que confirma que el interés por la moneda estadounidense continúa siendo relevante para los ahorristas argentinos.
Sin embargo, existe una distinción importante: las compras registradas no equivalen necesariamente a dólares que abandonaron el país. Parte de esas operaciones corresponde a fondos que permanecen depositados en entidades financieras locales o se utilizan para cancelar consumos en moneda extranjera.
El informe también destaca el crecimiento del sector energético como una de las principales fuentes de divisas para la economía argentina.
Entre abril de 2025 y agosto de 2026, el superávit comercial energético alcanzó los US$13.552 millones, frente a los más de US$57.000 millones de compras netas de moneda extranjera de personas durante el mismo período.
La comparación muestra la magnitud de ambos flujos, aunque corresponden a conceptos diferentes: uno refleja el resultado comercial de un sector productivo y el otro registra operaciones financieras y cambiarias de particulares.
El desempeño de la energía presenta una evolución positiva. En los doce meses terminados en agosto, el saldo favorable del sector alcanzó los US$11.071 millones, un nuevo máximo para el período considerado.
La transformación resulta significativa frente a los registros de los años anteriores. A diciembre de 2023, el superávit energético anualizado era de apenas US$41 millones. En agosto de 2024 había alcanzado los US$4.226 millones y, un año después, se ubicaba en torno a los US$7.200 millones.
Durante los primeros ocho meses de 2026, el sector acumuló US$7.834 millones de superávit, una cifra que prácticamente iguala los US$7.829 millones registrados durante todo 2025.
El resultado refleja la creciente importancia de la producción de hidrocarburos y del desarrollo energético argentino como fuentes de ingresos externos.
Otro dato relevante es la participación que alcanzó la energía en el comercio exterior de la Argentina. De acuerdo con la Fundación Libertad, durante los doce meses terminados en agosto de 2026, el superávit comercial de bienes fue de US$24.460 millones. De ese monto, el sector energético aportó el 45,3%.
Es decir, prácticamente uno de cada dos dólares del saldo comercial positivo provino de la diferencia entre las exportaciones y las importaciones de energía.
El crecimiento también se refleja en las estadísticas generales del comercio exterior. Según el INDEC, Argentina registró en agosto de 2026 exportaciones por US$8.883 millones e importaciones por US$6.696 millones, con un superávit mensual de US$2.187 millones.
Entre enero y agosto, el saldo comercial acumulado del país alcanzó los US$18.249 millones.
Estos indicadores muestran una mejora en la generación de divisas por el intercambio de bienes. Sin embargo, la disponibilidad de dólares para la economía depende también de los pagos de servicios, intereses, movimientos financieros y decisiones de ahorro del sector privado.
Por eso, un superávit comercial importante no garantiza automáticamente que el Banco Central pueda aumentar sus reservas en la misma proporción.
El último informe disponible del Banco Central de la República Argentina (BCRA), publicado el 25 de septiembre y correspondiente a agosto de 2026, permite observar con mayor detalle el destino de las divisas.
En ese mes, las personas humanas realizaron compras netas de moneda extranjera por US$3.366 millones, según las estadísticas oficiales.
Dentro de las compras netas de billetes y las transferencias de divisas sin fines específicos, el organismo estimó que aproximadamente US$1.100 millones permanecieron depositados en bancos argentinos.
Otros US$700 millones incrementaron las tenencias de activos externos, mientras que alrededor de US$900 millones se destinaron a cubrir consumos con tarjetas, vinculados con servicios y otros gastos corrientes en moneda extranjera.
La información muestra que no todas las operaciones tienen el mismo impacto sobre el sistema financiero. Los dólares que permanecen en depósitos locales pueden seguir formando parte de la intermediación bancaria, mientras que otros movimientos representan pagos al exterior o acumulación de activos fuera del circuito doméstico.
La diferencia resulta central para interpretar los datos sin confundir la compra de divisas con una salida equivalente de reservas internacionales.

La persistencia de una demanda elevada de dólares plantea interrogantes sobre la capacidad del programa económico para transformar el ingreso de divisas en una acumulación sostenida de reservas.
En agosto, el balance cambiario mostró un superávit de US$806 millones en la cuenta corriente, el quinto resultado mensual positivo consecutivo.
Sin embargo, la cuenta financiera cambiaria registró un déficit de US$1.061 millones, reflejando movimientos de capital y otras operaciones que condicionan el resultado global.
La Fundación Libertad planteó el principal interrogante en estos términos: "La pregunta de fondo sigue siendo si el superávit corriente alcanza para cubrir esa demanda de cobertura sin que el BCRA resigne compras".
La advertencia apunta a una cuestión estructural: la capacidad de la economía argentina para generar suficientes divisas y, al mismo tiempo, atender la demanda de dólares del sector privado.
No obstante, los datos oficiales muestran que el Banco Central no perdió reservas durante agosto. Por el contrario, compró US$770 millones en el mercado de cambios y sus reservas internacionales aumentaron US$660 millones, hasta alcanzar los US$48.259 millones al cierre del mes.
La evolución estuvo influida tanto por las intervenciones cambiarias como por variaciones en la valuación de activos y pagos de deuda. Por ese motivo, no puede atribuirse el movimiento de las reservas exclusivamente a las compras de dólares de los particulares.
El comportamiento de la demanda de dólares adquiere especial relevancia de cara a 2027, cuando Argentina tendrá una nueva elección presidencial.
En los períodos electorales, las decisiones de ahorro y cobertura cambiaria suelen ocupar un lugar importante en el análisis de los mercados. Sin embargo, el volumen futuro de compras dependerá de variables como las expectativas sobre la inflación, el tipo de cambio, las tasas de interés y la confianza en el programa económico.
Para el Gobierno de Javier Milei y el equipo económico encabezado por Luis Caputo, uno de los objetivos será sostener la estabilidad cambiaria mientras se fortalece la posición externa del país.
El crecimiento de las exportaciones energéticas representa una fuente adicional de dólares para la economía. Pero esos ingresos deben convivir con una demanda privada que, según los datos acumulados desde abril de 2025, continúa siendo significativa.
El interrogante central no es solamente cuántos dólares puede generar Argentina a partir de sus exportaciones, sino qué proporción de esos recursos podrá transformarse en una mejora sostenida de su posición financiera.
Los US$57.471 millones de compras netas registrados desde el fin del cepo muestran la magnitud de la demanda de moneda extranjera. Aunque el superávit energético se expandió y el Banco Central logró aumentar sus reservas en agosto, el equilibrio entre la oferta y la demanda de divisas seguirá siendo uno de los puntos centrales del programa económico.
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