19 de octubre de 2026
El empresario estadounidense, conocido como el "rey del fracking" y uno de los principales aportantes políticos de líder republicano, profundiza su presencia en la Argentina. Su petrolera Continental Resources acordó asociarse con Mercuria para desarrollar un proyecto, con inversiones proyectadas por más de US$4.000 millones en cinco años. Mantiene contactos con Javier Milei y busca convertir a la cuenca neuquina en uno de sus grandes negocios internacionales.
Harold Hamm, uno de los empresarios petroleros más influyentes de Estados Unidos y aliado político de Donald Trump, busca ampliar su apuesta por Vaca Muerta a través de Continental Resources, la compañía que fundó hace casi seis décadas. El magnate estadounidense impulsa una alianza con Mercuria Energy Group que contempla inversiones superiores a US$4.000 millones durante los próximos cinco años, con el objetivo de multiplicar la producción de petróleo y gas no convencional en la Argentina.
El movimiento representa un nuevo capítulo en el acercamiento entre el sector energético estadounidense y el Gobierno de Javier Milei. Hamm, conocido internacionalmente como el "rey del fracking", ya mantuvo reuniones con el Presidente y volvió a integrar su agenda empresarial durante la reciente visita oficial a Washington. Sin embargo, los US$4.000 millones corresponden a un plan de inversión conjunto, anunciado en agosto, y no a un desembolso inmediato realizado exclusivamente por el empresario.
Harold Hamm nació en Oklahoma en 1945, en una familia de escasos recursos económicos. Fue el menor de trece hermanos y comenzó a trabajar durante su adolescencia en una estación de servicio, antes de ingresar al negocio petrolero.
Sus primeros emprendimientos estuvieron vinculados con el transporte de agua y los servicios para yacimientos. Esa experiencia le permitió conocer el funcionamiento de la industria desde sus operaciones más básicas.
En 1967 fundó Continental Resources, una compañía que con el paso de las décadas se transformó en una de las principales productoras independientes de petróleo y gas de Estados Unidos.
Su crecimiento estuvo estrechamente relacionado con la expansión del shale oil, especialmente en la formación Bakken, ubicada principalmente en Dakota del Norte.
Hamm fue uno de los empresarios que impulsaron la combinación de perforación horizontal y fractura hidráulica, técnicas que permitieron explotar reservorios considerados poco rentables mediante los métodos tradicionales. Esa trayectoria le valió el apodo de "rey del fracking" y lo convirtió en una referencia internacional del sector.
En 2007 llevó Continental Resources a la Bolsa estadounidense. Sin embargo, en 2022 volvió a convertirla en una empresa privada mediante una operación que permitió a su familia recuperar el control de la compañía.
Su patrimonio se estima en miles de millones de dólares. Forbes calculó en marzo de 2026 una fortuna cercana a US$16.000 millones, aunque las valuaciones de los patrimonios privados pueden variar considerablemente.

La figura de Hamm trasciende el negocio petrolero. El empresario mantiene una relación política con Donald Trump y participó activamente en la recaudación de fondos para sus campañas presidenciales. Durante la campaña estadounidense de 2024, organizó encuentros con ejecutivos del sector energético para conseguir aportes destinados a respaldar la candidatura republicana.
También fue uno de los interlocutores entre Trump y empresarios petroleros que reclamaban modificaciones regulatorias y políticas favorables a la producción de hidrocarburos. Su cercanía con el presidente estadounidense está vinculada con posiciones compartidas sobre la explotación de petróleo y gas, la reducción de regulaciones y el papel de los combustibles fósiles en la economía.
En ese sentido, Hamm representa a un sector empresarial que considera prioritario aumentar la producción energética estadounidense y reducir las restricciones sobre la actividad petrolera. Su influencia no proviene de un cargo formal en el Gobierno estadounidense, sino de su trayectoria empresarial, sus aportes políticos y sus vínculos con dirigentes republicanos.
El principal negocio que prepara Continental Resources en la Argentina está relacionado con Phoenix Global Resources, una petrolera con operaciones en Neuquén y Río Negro. El 20 de agosto de 2026, Continental y el grupo suizo Mercuria Energy Group anunciaron un acuerdo preliminar por el cual la compañía de Hamm adquirirá el 50% de Phoenix.
Una vez completada la operación, Continental y Mercuria pasarán a controlar la empresa en partes iguales, mediante una plataforma conjunta destinada a desarrollar proyectos de petróleo y gas en Vaca Muerta.
El plan contempla una inversión superior a US$4.000 millones durante cinco años, destinada a ampliar la perforación, desarrollar nuevos pozos y aumentar la producción.
Actualmente, los activos incluidos en la operación producen más de 28.000 barriles equivalentes de petróleo por día. La meta anunciada es superar los 100.000 barriles equivalentes diarios dentro de cinco años. Esto representaría multiplicar por más de tres la producción actual, aunque se trata de un objetivo empresarial sujeto a las condiciones económicas, técnicas y regulatorias.
La plataforma contará con aproximadamente 163.000 acres netos, distribuidos en seis bloques: Mata Mora Norte, Mata Mora Sur, Confluencia Norte, Confluencia Sur, Los Toldos II Oeste y Bajo del Toro Este. El acuerdo todavía requiere contratos definitivos, condiciones de cierre y autorizaciones regulatorias, por lo que la inversión anunciada debe diferenciarse de los desembolsos ya ejecutados.

El desembarco de Continental Resources también tiene una dimensión empresarial y política local. Phoenix Global Resources está vinculada con Mercuria Energy Group, uno de los principales operadores internacionales del comercio de energía, y con el empresario argentino José Luis Manzano, exministro del Interior durante el gobierno de Carlos Menem.
Manzano participa en distintos negocios energéticos a través de sus estructuras empresariales y mantiene intereses en proyectos vinculados con Vaca Muerta. La alianza entre Continental y Mercuria permite combinar capital internacional, experiencia en producción no convencional y conocimiento de las operaciones locales.
No se trata, además, de la primera inversión de Hamm en el país. A fines de 2025, Continental ingresó en Vaca Muerta mediante la adquisición del bloque Los Toldos II Oeste a Pluspetrol.
Posteriormente, en enero de 2026, acordó participar en cuatro áreas operadas por Pan American Energy (PAE), la petrolera vinculada con la familia Bulgheroni y la británica BP. En esa operación adquirió participaciones minoritarias en Coirón Amargo Sureste, Bandurria Centro, Aguada Cánepa y Loma Guadalosa, con presencia en Neuquén y Río Negro.
La nueva asociación con Phoenix representa un paso adicional porque Continental busca participar directamente en una plataforma operativa de mayor escala.
El vínculo entre el empresario estadounidense y el presidente Javier Milei comenzó a tomar relevancia pública en septiembre de 2025. En aquel momento, el mandatario recibió a Hamm y a directivos de Continental Resources en la Quinta de Olivos, donde conversaron sobre las oportunidades de inversión energética en la Argentina.
El encuentro contó con la participación de Doug Lawler, presidente y CEO de Continental, y otros integrantes de la conducción de la compañía. La relación continuó durante 2026, cuando el Gobierno argentino intensificó sus contactos con empresarios estadounidenses para promover inversiones.
En marzo, Hamm participó de actividades vinculadas con Argentina Week en Nueva York y destacó las posibilidades de crecimiento de Vaca Muerta. En una entrevista con Forbes Argentina, el empresario explicó que la compañía analizaba nuevas adquisiciones y posibles asociaciones en la región.
También sostuvo que el cambio de condiciones políticas y económicas había influido en su decisión de avanzar con inversiones en el país. Durante el viaje de Milei a Washington de octubre, Hamm volvió a aparecer en la agenda presidencial, en el marco de los contactos destinados a profundizar la relación con inversores estadounidenses.
Desde Continental, Doug Lawler atribuyó parte del interés por Argentina a las reformas económicas impulsadas por Milei y a la expectativa de un escenario más favorable para las inversiones de largo plazo.
La ampliación de Continental Resources en Vaca Muerta representa una oportunidad para incorporar capital y experiencia tecnológica al desarrollo del petróleo no convencional argentino.
La compañía cuenta con décadas de experiencia en la explotación de yacimientos de shale en Estados Unidos, especialmente en actividades de perforación horizontal y fractura hidráulica. Ese conocimiento puede resultar relevante para mejorar la productividad y acelerar el desarrollo de nuevas áreas en Neuquén y Río Negro.
Para la economía argentina, una expansión de la producción energética podría traducirse en mayores exportaciones, inversiones en infraestructura y actividad para empresas proveedoras de servicios petroleros.
Sin embargo, el impacto final dependerá de la ejecución efectiva del programa de inversiones, la evolución de los precios internacionales del petróleo y la capacidad de transporte y exportación.
También será importante el cumplimiento de las exigencias ambientales y de las condiciones regulatorias correspondientes a cada proyecto.
Uno de los instrumentos que las empresas consideran para su expansión es el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que establece beneficios para proyectos que cumplan determinados requisitos.
La plataforma conjunta de Continental y Mercuria aspira a reunir las condiciones para acceder al régimen, aunque eso no implica que su incorporación esté automáticamente aprobada.
En términos políticos, el proyecto también refleja cómo los vínculos entre Milei, Trump y sectores empresariales estadounidenses se entrecruzan con los intereses energéticos de la Argentina.
Harold Hamm no es un inversor nuevo en Vaca Muerta, sino un empresario que decidió ampliar significativamente su presencia en la formación neuquina. La apuesta de US$4.000 millones, distribuida en cinco años y compartida con Mercuria, será una prueba de la capacidad del sector energético argentino para transformar grandes anuncios en producción, exportaciones y actividad económica.
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