21 de octubre de 2026
Es una infección muy rara. La ameba vive en aguas cálidas y solo entra por la nariz (no se contagia de persona a persona ni al beber agua). Cerraron preventivamente las Termas de Fiambalá mientras investigan.
Un niño de 10 años oriundo de Fiambalá, en la provincia de Catamarca, murió a causa de una meningoencefalitis amebiana primaria provocada por la ameba Naegleria fowleri, popularmente conocida como "ameba comecerebros" o "come-cerebros".
El diagnóstico fue confirmado por el Laboratorio Nacional de Referencia ANLIS-Malbrán mediante una prueba de PCR en tiempo real sobre una muestra de líquido cefalorraquídeo, luego que el equipo de Infectología del Hospital Interzonal de Niños Eva Perón sospechara el cuadro durante la internación del menor.
Tras conocerse el caso, la Municipalidad de Fiambalá dispuso el cierre preventivo del Complejo Termal local mientras el Ministerio de Salud provincial avanza en la investigación epidemiológica y toma muestras de agua y superficies.
Las autoridades reconstruyen las posibles exposiciones del niño durante los 12 días previos al inicio de los síntomas (período compatible con el de incubación).
Hasta el momento se trata de un episodio aislado: no se identificaron otros casos vinculados y no hay riesgo de contagio para familiares, convivientes o personal de salud, ya que la ameba no se transmite de persona a persona.
Aún no hay confirmación oficial que el contagio haya ocurrido en las termas (que además estaban o están en proceso de refacción y puesta en valor en algunos reportes), y los resultados de los análisis siguen en proceso.
Este sería el segundo caso reportado en Argentina de meningoencefalitis amebiana primaria por Naegleria fowleri. El anterior se registró en 2017, cuando murió un niño de 8 años tras bañarse en la Laguna Mar Chiquita, cerca de Vedia, donde se detectó la presencia del microorganismo.
Qué
es la ameba "comecerebros"
Naegleria fowleri es una ameba de vida libre (no es un parásito habitual de humanos) que habita principalmente en aguas dulces templadas o calientes: lagos, ríos, estanques, aguas termales y suelos.
Prefiere ambientes cálidos (puede proliferar a temperaturas elevadas, con cepas patógenas capaces de crecer entre aproximadamente 40 y 46 °C) y aguas con poca circulación. En raras ocasiones se ha hallado en piscinas, áreas recreativas con chorros de agua o sistemas con mantenimiento inadecuado, e incluso en agua de la llave.
En su entorno natural se alimenta de bacterias. Las infecciones humanas son accidentes biológicos y no forman parte de su ciclo de vida.
Desde 1962 se han documentado menos de 500 casos en el mundo; la tasa de mortalidad de la enfermedad que causa ronda el 95 %. En Estados Unidos, por ejemplo, suele afectar a menos de 10 personas por año.
Cómo
actúa y cómo se contrae
La infección se produce únicamente cuando el agua contaminada entra por la nariz. Desde las fosas nasales, la ameba se desplaza por las fibras nerviosas olfativas, atraviesa pequeñas aberturas del cráneo y llega al cerebro. Allí provoca una inflamación grave del sistema nervioso central (meningoencefalitis amebiana primaria o MAP/PAM). Destruye tejidos para alimentarse, liberando moléculas citolíticas (hidrolasas ácidas, fosfolipasas, neuraminidasas y otras enzimas) que dañan las células cerebrales y nerviosas. Esto explica el apodo de "comecerebros".
No se contrae al beber agua contaminada y no se transmite de persona a persona.
Los síntomas iniciales suelen ser dolor de cabeza, fiebre, náuseas y vómitos, que pueden confundirse con una meningitis bacteriana. Luego aparecen rigidez de cuello, confusión, pérdida de equilibrio, convulsiones, alucinaciones y, en casos graves, coma. La evolución es muy rápida (a menudo fatal en pocos días).
El diagnóstico temprano es difícil y suele confirmarse tarde. Hay casos excepcionales de supervivencia con combinaciones de medicamentos (antimicóticos y miltefosina, entre otros).
Una hipótesis planteada localmente sugiere que aves migratorias podrían haber contribuido a la dispersión de la ameba (transportándola en forma de quistes) hacia zonas con condiciones similares a las de Fiambalá, aunque se trata de una posibilidad bajo evaluación.
El Complejo Termal de Fiambalá permanece cerrado de forma preventiva mientras avanzan los estudios.
Medidas
y recomendaciones
Las autoridades sanitarias enfatizan que se trata de un evento extremadamente raro. Como precaución general (recomendada por organismos como los CDC de EE.UU.):
El Complejo Termal de Fiambalá permanece cerrado de forma preventiva mientras avanzan los estudios. Las autoridades piden seguir las comunicaciones oficiales.
Este caso genera conmoción local, pero los especialistas recalcan que no implica un riesgo generalizado de contagio en la población.
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