22 de octubre de 2026

Economía

Economía. CEPAL recortó al 1,9% el crecimiento de Argentina en 2026

El organismo de Naciones Unidas redujo 1,4 puntos porcentuales su estimación para la economía argentina respecto de agosto y anticipó una expansión inferior al promedio regional. La revisión se suma a las advertencias del FMI y el Banco Mundial sobre la desaceleración de la actividad. El informe señala las dificultades del consumo y la inversión en un escenario internacional más adverso.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) aplicó un fuerte recorte a su pronóstico de crecimiento económico para Argentina en 2026 y ahora espera que el Producto Bruto Interno (PBI) avance apenas 1,9%, frente al 3,3% que había estimado en agosto. La nueva proyección, difundida este jueves 22 de octubre, representa una reducción de 1,4 puntos porcentuales y confirma un escenario de desaceleración para la economía durante el tercer año de gestión del presidente Javier Milei. Además, el organismo corrigió a la baja sus perspectivas para 2027, cuando prevé una expansión del 3%, cuatro décimas menos que en su informe anterior.

La revisión se conoce en un contexto de debilitamiento de la actividad económica, especialmente en sectores vinculados con el mercado interno. El INDEC informó esta semana que la economía cayó 1,7% interanual en agosto y registró una mejora mensual de apenas 0,1%, mientras que las consultoras privadas vienen reduciendo sus expectativas de crecimiento. El nuevo diagnóstico de la CEPAL se suma a los recientes recortes del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial, que también anticipan una expansión más moderada que la prevista inicialmente.

La CEPAL bajó de 3,3% a 1,9% su previsión para Argentina

La actualización de la CEPAL representa una modificación significativa respecto de las expectativas que el organismo tenía apenas dos meses atrás. En agosto, proyectaba que la economía argentina crecería 3,3% durante 2026 y 3,4% en 2027, después de la expansión del 4,5% registrada en 2025. Con las nuevas estimaciones, el crecimiento esperado para este año se reduce al 1,9%, mientras que la mejora prevista para el próximo se ubica en el 3%.

La diferencia implica que la economía argentina crecería durante 2026 a menos de la mitad del ritmo registrado el año pasado, de acuerdo con las cifras utilizadas por la comisión regional de Naciones Unidas. Aunque el escenario todavía contempla un resultado positivo para el PBI anual, muestra una recuperación considerablemente más débil de lo esperado. Esta distinción es importante porque una expansión del producto en el promedio del año puede convivir con caídas de la actividad durante determinados meses o trimestres.

El pronóstico también ubica a la Argentina ligeramente por debajo del desempeño esperado para América Latina y el Caribe, cuya economía avanzaría un 2% en 2026. Para 2027, en cambio, la CEPAL proyecta una recuperación argentina del 3%, superior al 2,5% previsto para el conjunto regional. Sin embargo, el organismo advierte que las perspectivas estarán condicionadas por la evolución del escenario internacional, los precios de las materias primas y las condiciones de financiamiento.

El FMI y el Banco Mundial también redujeron sus proyecciones

El recorte de la CEPAL coincide con una serie de revisiones negativas realizadas durante octubre por otros organismos económicos internacionales. El FMI redujo su estimación de crecimiento para la Argentina de 3,5% a 2,1% en 2026, una corrección de 1,4 puntos porcentuales respecto de sus previsiones anteriores. Además, ajustó del 4% al 3,5% la expansión esperada para 2027, en un escenario que combina menor dinamismo económico y presiones inflacionarias persistentes.

El Banco Mundial también había modificado sus cálculos a comienzos de octubre, cuando redujo del 3,6% al 2,1% su previsión de crecimiento para este año. La decisión se produjo después de varios indicadores de actividad desfavorables y reflejó una evaluación más cautelosa sobre la recuperación argentina. De esta manera, las tres instituciones coinciden en anticipar una expansión del PBI considerablemente menor que la proyectada durante el primer semestre.

Las estimaciones privadas muestran un panorama incluso más moderado. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el Banco Central el 6 de octubre, las consultoras, bancos y centros de investigación participantes proyectaron un crecimiento promedio del 1,5% para 2026, seis décimas menos que en la encuesta anterior. Los diez analistas con mejores antecedentes de pronóstico ubicaron esa expectativa en el 1,2%, lo que refleja la cautela que predomina entre distintos participantes del mercado.

La coincidencia entre los recortes no significa que todos los organismos utilicen los mismos modelos o atribuyan la desaceleración a causas idénticas. Sin embargo, configura un escenario en el que las expectativas de crecimiento se fueron deteriorando a medida que avanzó el año y comenzaron a conocerse nuevos indicadores económicos.

El consumo y la industria, entre los desafíos para la economía argentina

Uno de los factores que ayuda a explicar las revisiones es el comportamiento de la actividad económica durante los últimos meses. El INDEC informó el miércoles 21 de octubre que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en agosto una caída interanual del 1,7% y una recuperación de apenas 0,1% respecto de julio, en la serie desestacionalizada. Además, el crecimiento acumulado entre enero y agosto se redujo al 1,2% frente al mismo período de 2025.

El informe oficial muestra diferencias importantes entre los sectores productivos. Mientras que la explotación de minas y canteras creció 11,1% interanual y el sector de electricidad, gas y agua avanzó 4,3%, otras actividades vinculadas con el consumo interno registraron resultados negativos. La industria manufacturera cayó 3,2%, el comercio mayorista y minorista retrocedió 3,5% y la construcción disminuyó 2,5%.

Esta disparidad resulta relevante para interpretar el desempeño general de la economía. El crecimiento de actividades como la minería y la energía puede contribuir a mejorar las exportaciones y el ingreso de divisas, pero no necesariamente compensa de manera inmediata la debilidad del comercio, la industria o la construcción. Cuando estos sectores pierden dinamismo, también pueden verse afectadas las decisiones de contratación, inversión y consumo de los hogares.

En su análisis de la Argentina, la CEPAL señala que el ajuste macroeconómico y la modificación de los precios relativos contribuyeron a moderar la demanda interna y las importaciones, al tiempo que mejoraron los incentivos para las actividades exportadoras. El diagnóstico refleja una economía en la que los cambios de política económica producen efectos diferentes según la actividad y su exposición al mercado interno o externo.

América Latina también crecerá menos de lo previsto

La revisión de la CEPAL no se limita a la Argentina. El organismo redujo del 2,2% al 2% su pronóstico de crecimiento para América Latina y el Caribe en 2026, frente al 2,4% registrado durante 2025. Para 2027 mantuvo una expectativa de recuperación hasta el 2,5%, aunque advirtió que la región continuará enfrentando importantes restricciones estructurales.

Entre las principales dificultades internacionales mencionadas aparecen las tensiones geopolíticas, las alteraciones en las rutas comerciales y la menor previsibilidad de las políticas de comercio exterior. Estos factores pueden afectar la demanda de exportaciones y encarecer los costos de producción, especialmente cuando se producen aumentos en los precios internacionales de la energía, los alimentos y otros insumos. El impacto, sin embargo, es diferente para cada país, ya que algunos exportadores de materias primas pueden beneficiarse de mejores precios mientras otras economías afrontan mayores costos.

La CEPAL también advierte sobre la desaceleración del empleo y las dificultades para sostener mejoras en los ingresos de los trabajadores. La creación de puestos de trabajo continúa en la región, pero a un ritmo inferior al de períodos anteriores, lo que limita la recuperación del consumo y dificulta la reducción de la informalidad laboral. A ese panorama se suman condiciones financieras internacionales más exigentes, que pueden aumentar los costos del crédito para gobiernos, empresas y consumidores.

Las proyecciones muestran diferencias importantes entre las economías sudamericanas. Para 2026, el organismo espera que Brasil crezca 2,1%, Colombia 2,4%, Perú 3% y Paraguay 4,5%, mientras que Uruguay registraría una expansión del 1% y Chile avanzaría apenas 0,2%. La Argentina, con su nuevo pronóstico del 1,9%, quedaría por debajo del promedio sudamericano del 2,1%.

Qué significa el recorte de la CEPAL para el Gobierno de Milei

La nueva estimación representa un dato relevante para el programa económico del Gobierno Nacional, encabezado por Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo. El Ejecutivo sostiene como objetivos centrales el equilibrio fiscal, la reducción de la inflación y la generación de condiciones para recuperar la inversión privada. Sin embargo, los últimos indicadores plantean el desafío de transformar la estabilización macroeconómica en una expansión más amplia y sostenida de la producción y el empleo.

El pronóstico del 1,9% no significa que la Argentina vaya a registrar necesariamente ese resultado al cierre del año. Se trata de una estimación sujeta a modificaciones, que dependerá de los datos de actividad correspondientes a los últimos meses de 2026 y de la evolución de variables como el consumo, las exportaciones, la inversión y el financiamiento. Tampoco implica que el país esté automáticamente en recesión durante todo el año, ya que esa evaluación requiere distinguir entre el comportamiento trimestral y el resultado anual del PBI.

Desde una perspectiva política, la reducción de las expectativas de crecimiento introduce un nuevo elemento en el debate sobre los efectos del programa económico y la capacidad del Gobierno para sostener una recuperación que alcance a más sectores. Una economía que crece menos de lo previsto también puede condicionar la evolución de la recaudación tributaria, las decisiones de inversión de las empresas y las posibilidades de mejorar el empleo. Estas consecuencias dependerán de la trayectoria efectiva de la actividad y no pueden darse por confirmadas solamente a partir de un pronóstico.

La CEPAL considera que América Latina necesita fortalecer la inversión, la productividad y el empleo formal para superar sus dificultades estructurales de crecimiento. En el caso argentino, el desafío será combinar el desarrollo de sectores exportadores con una recuperación más consistente de las actividades vinculadas con el mercado interno.

El recorte de la CEPAL confirma que las expectativas económicas para la Argentina se deterioraron durante 2026. Después de proyectar una expansión del 3,3% en agosto, el organismo ahora espera un crecimiento del 1,9%, en línea con una serie de revisiones negativas realizadas por instituciones internacionales y analistas privados. Los próximos indicadores serán determinantes para establecer si la actividad consigue recuperar dinamismo antes de fin de año y si la mejora prevista para 2027 puede sostenerse.

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