24 de octubre de 2026
El influyente diario británico advirtió que la economía argentina sigue estancada pese a la baja de la inflación y el superávit fiscal. Señaló que los salarios reales permanecen cerca de un 10% por debajo de los niveles de comienzos de 2023, mientras la inversión retrocedió 13%. El diagnóstico aumenta la presión sobre el Gobierno de cara a 2027.
El Financial Times puso bajo presión el modelo económico de Javier Milei con un informe que expone las dificultades de la Argentina para transformar la estabilidad financiera en una recuperación sostenida del empleo, los salarios y el consumo. El periódico británico advirtió que el país perdió aproximadamente 300.000 puestos de trabajo formales desde la llegada del Presidente al poder, mientras los ingresos reales continúan rezagados y la inversión no logra recuperar los niveles previos.
El análisis, publicado este viernes, reconoce avances importantes del programa libertario, como la desaceleración de la inflación, el superávit fiscal y la reducción de determinadas restricciones económicas. Sin embargo, también plantea que esos resultados conviven con una actividad estancada, empresas afectadas por la debilidad de la demanda y sectores productivos que todavía no consiguen recuperarse.
La advertencia internacional llegó después de que el propio Javier Milei reconociera que "los indicadores no están evolucionando tan positivamente como esperábamos". El mandatario atribuyó el menor crecimiento a factores externos, especialmente al escenario financiero internacional, y ratificó su decisión de mantener el rumbo económico.
Uno de los puntos centrales del informe es el deterioro del mercado laboral argentino. Según las cifras utilizadas por el Financial Times, desde diciembre de 2023 desaparecieron alrededor de 300.000 empleos formales, una pérdida que contrasta con la expansión de determinados sectores vinculados con los recursos naturales.
El diario también citó estimaciones de la consultora Equilibra, que ubican los salarios reales aproximadamente un 10% por debajo de los niveles registrados a comienzos de 2023. La evolución del poder adquisitivo sigue siendo uno de los principales obstáculos para la recuperación del consumo, especialmente entre los hogares que dependen de ingresos laborales.
El economista Martín Rapetti, director de Equilibra, explicó al periódico que la expansión no alcanza a toda la estructura productiva. Mientras actividades como la minería y la energía registran un fuerte crecimiento, otras ramas vinculadas con el mercado interno permanecen estancadas o en contracción, sin que las nuevas inversiones logren compensar completamente la pérdida de puestos de trabajo.
Esa diferencia entre sectores muestra uno de los principales desafíos del Gobierno: conseguir que la mejora de determinadas variables macroeconómicas se traduzca en más producción, empleo y capacidad de compra para una proporción mayor de la población.

El diagnóstico del Financial Times coincide con los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En agosto de 2026, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una caída del 1,7% interanual y una suba desestacionalizada de apenas 0,1% respecto de julio.
La mejora mensual fue insuficiente para compensar el fuerte retroceso del mes anterior, lo que mantiene abiertas las dudas sobre el desempeño del tercer trimestre. De acuerdo con las estimaciones de JPMorgan citadas por el diario británico, la Argentina podría haber ingresado en una recesión técnica, aunque esa situación deberá confirmarse con los datos trimestrales completos.
El estancamiento tampoco afecta por igual a todas las actividades. Mientras la explotación minera y el sector energético presentan resultados positivos, la industria manufacturera y el comercio enfrentan dificultades vinculadas con la demanda interna, los costos financieros y la competencia de productos importados.
La situación tiene consecuencias directas sobre las expectativas de inversión y contratación de personal. Una recuperación concentrada en sectores con alta intensidad de capital no necesariamente produce el mismo efecto sobre el empleo que una expansión más amplia de la industria, el comercio y los servicios.
Otro dato destacado por el Financial Times es la evolución de la inversión, que, de acuerdo con estimaciones de Invecq, se ubica aproximadamente 13% por debajo del nivel de 2023. El periódico relacionó esa caída con las elevadas tasas de interés, las dificultades para acceder al crédito y la incertidumbre que condiciona las decisiones empresariales.
El escenario presenta una contradicción para una parte del sector privado. Aunque numerosas compañías valoran la desregulación económica y la eliminación de restricciones, también enfrentan menores ventas, pérdida de clientes y una competencia más intensa de bienes importados.
Los indicadores oficiales muestran que el problema no se limita a las expectativas. Según el INDEC, las ventas de supermercados a precios constantes cayeron 3,7% interanual en agosto, una señal de la debilidad que todavía afecta a una parte importante del consumo masivo.
El Financial Times señaló que la recuperación de la inversión dependerá tanto de la estabilidad macroeconómica como de la capacidad de las empresas para encontrar demanda y financiamiento. En ese contexto, el acceso al crédito y la evolución de los salarios serán variables importantes para determinar si la actividad puede retomar una trayectoria de crecimiento.

Pese a los cuestionamientos, el periódico británico también reconoció resultados positivos del programa económico del Gobierno de Javier Milei. Entre ellos destacó la reducción de una inflación que había alcanzado niveles cercanos al 300% interanual y que actualmente ronda el 34%, así como el ordenamiento de las cuentas públicas mediante el superávit fiscal.
El Ejecutivo considera que esos avances constituyen las bases necesarias para sostener una recuperación de largo plazo. Tanto Milei como el ministro de Economía, Luis Caputo, vienen defendiendo la política fiscal y monetaria aplicada desde el inicio de la gestión y descartan recurrir a medidas que, según su interpretación, puedan comprometer la estabilidad alcanzada.
El Presidente reconoció el jueves 22 de octubre que la economía crece menos de lo esperado, pero atribuyó buena parte de esa desaceleración al contexto internacional. "Un shock externo es un shock externo", sostuvo al explicar el impacto de las tasas de interés internacionales y las condiciones financieras sobre la actividad argentina.
La apuesta oficial se concentra en que una mayor estabilidad y la continuidad de las reformas permitan reducir el costo del financiamiento, ampliar el crédito y acelerar la inversión privada. Sin embargo, el desafío inmediato es que esa estrategia consiga resultados también en los sectores más vinculados con el mercado interno.
El informe del Financial Times identificó a la energía y la minería como dos de los principales motores de crecimiento de la economía argentina. El desarrollo de Vaca Muerta, la producción de petróleo y gas y los proyectos vinculados con el cobre y el litio aparecen entre las actividades con mayor potencial para atraer capitales y aumentar las exportaciones.
Esos sectores contribuyen a generar divisas y mejorar el frente externo, una cuestión central para una economía que históricamente enfrentó restricciones cambiarias. No obstante, su capacidad para absorber trabajadores es diferente de la que tienen ramas más intensivas en empleo, como la industria manufacturera, el comercio y la construcción.
Por esa razón, el crecimiento de las exportaciones energéticas no garantiza automáticamente una recuperación del mercado laboral. La posibilidad de extender sus beneficios al resto de la economía dependerá, entre otros factores, del desarrollo de proveedores locales, la infraestructura, las nuevas inversiones y la demanda interna.
La evolución económica adquiere especial importancia a medida que se acerca el calendario electoral de 2027, cuando Argentina deberá elegir presidente. El Financial Times señaló que la continuidad de las reformas será uno de los temas centrales del debate político, en un contexto en el que el oficialismo busca mostrar resultados concretos de su programa.
Para el Gobierno, el principal argumento sigue siendo la estabilización de las variables macroeconómicas después de años de desequilibrios. La oposición, especialmente los distintos sectores del peronismo, busca concentrar la discusión en la pérdida de empleos, el poder adquisitivo y las dificultades de las empresas orientadas al mercado interno.
El contraste entre ambas dimensiones explica buena parte del escenario económico actual. La reducción de la inflación y el equilibrio fiscal representan avances reconocidos por el informe internacional, pero la debilidad de los salarios, el consumo y la inversión limita el alcance de la recuperación.
De cara a los próximos meses, el desafío para Milei y Caputo será demostrar que la estabilidad puede traducirse en una mejora sostenida de la actividad y las condiciones de vida. Los datos de empleo, inversión y salarios serán determinantes para evaluar si el programa consigue ampliar sus resultados más allá de los sectores que actualmente lideran el crecimiento.
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