27 de octubre de 2026
El cierre de las farmacias propias del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (Iosfa) genera preocupación entre unos 230 trabajadores de todo el país. En Mar del Plata, 22 familias esperan definiciones sobre su continuidad laboral, mientras también crece la incertidumbre por la atención y el acceso a los medicamentos de los afiliados.
El anuncio del cierre de las 31 farmacias propias del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (Iosfa) encendió la alarma entre los trabajadores y sus familias en Argentina. La medida, que depende del Ministerio de Defensa de la Nación, pone en riesgo la continuidad laboral de aproximadamente 230 familias y abre interrogantes sobre la atención de los afiliados y el acceso a los medicamentos.
En Mar del Plata, el conflicto alcanza a 22 familias vinculadas a la farmacia local. Gabriela, delegada de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), cuestionó la falta de información oficial sobre el futuro de los empleados y advirtió que la situación se asemeja a la que atravesaron recientemente los trabajadores de los hoteles de la obra social.
"Son 31 farmacias propias en todo el país y son aproximadamente 230 familias que se quedan en la calle, porque realmente la orden es que se cierren las farmacias, pero sobre el personal no dicen nada", sostuvo la representante gremial durante una manifestación en las inmediaciones de Santa Fe y Belgrano, en Mar del Plata.
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Uno de los principales reclamos de los trabajadores es la ausencia de definiciones sobre sus puestos de trabajo. Según Gabriela, los empleados continúan cumpliendo sus tareas sin conocer los plazos del cierre ni las condiciones en las que quedarán si se concreta la medida.
"Es una falta de respeto que nos hagan trabajar hasta último momento sin ni siquiera decirnos: 'Bueno, ustedes van a tener una continuidad hasta tal fecha', como para que uno se pueda organizar en su vida también", cuestionó.
La delegada señaló que la decisión depende del Gobierno nacional, a través del Ministerio de Defensa, y reclamó que el empleador informe formalmente qué ocurrirá con el personal.
La preocupación también alcanza a los afiliados de Iosfa. Gabriela advirtió que las farmacias propias continúan brindando atención, mientras que los establecimientos que trabajan mediante convenios con la obra social también están afectados por la falta de pago.
"Cierran una farmacia que está dando servicio hoy y está atendiendo al afiliado, y no tienen garantía de que los atiendan en otro lado, porque las farmacias con convenio están cortadas", afirmó.

Los trabajadores de las farmacias propias de la obra social reclaman definiciones sobre sus puestos de trabajo ante el anuncio del cierre de los 31 establecimientos del país.
Los trabajadores de las farmacias tienen como antecedente el conflicto que atravesaron los empleados de los hoteles de Iosfa, cuya continuidad laboral, según relató Gabriela, se consiguió tras las negociaciones impulsadas por ATE.
"Gracias a las negociaciones del sindicato de ATE se pudo lograr la continuidad por lo menos hasta el mes de febrero", recordó.
A partir de esa experiencia, los empleados de las farmacias esperan alcanzar una respuesta que les permita conocer su futuro laboral. Sin embargo, la falta de precisiones mantiene la incertidumbre entre quienes dependen de esos ingresos para organizar su vida cotidiana y sostener a sus familias.
La delegada también planteó que el proceso de cierre requiere procedimientos administrativos y legales que demandan tiempo y para los cuales, según su interpretación, la institución todavía necesita al personal.
"Esto no es simplemente bajar la persiana y ya está. Acá hay cuestiones legales, trámites que se tienen que hacer, que llevan un tiempo y para eso nos necesitan a nosotros", explicó.
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El reclamo central es que las autoridades comuniquen de manera formal qué sucederá con los puestos de trabajo y cuáles serán las condiciones para los empleados afectados por el cierre.
Aunque Gabriela reconoció que las señales que reciben no son alentadoras, insistió en que los trabajadores necesitan una respuesta concreta de su empleador.
"Uno no es tonto y va viendo que el panorama no es bueno, pero realmente nosotros tenemos un empleador que, como obligación, nos debe decir en qué situación nos pone", concluyó.
El conflicto por el cierre de las farmacias de Iosfa reúne dos preocupaciones expresadas por los trabajadores: la incertidumbre sobre la continuidad de aproximadamente 230 familias y las dudas sobre cómo se garantizará la atención farmacéutica de los afiliados si dejan de funcionar los establecimientos propios y persisten los problemas de pago a las farmacias con convenio.
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