30 de octubre de 2026
Las autoridades advierten que la cifra podría ser mayor por los restos aún por identificar. Un fallo del sistema de señalización y una orden del centro de control están en el centro de la investigación. Más de 500 pasajeros viajaban en ambos trenes. Hay decenas de heridos y familias que siguen esperando noticias.
Un choque entre dos trenes de alta velocidad en la línea Madrid-Sevilla, cerca de la localidad toledana de Urda, ha dejado un balance provisional de 69 fallecidos, según el Centro Integrado de Datos y el Gobierno de Castilla-La Mancha.
El presidente regional, Emiliano García-Page, ha advertido expresamente que "no descartamos que pueda haber más fallecidos", debido a la complejidad de la identificación de restos humanos parciales recuperados en el lugar del siniestro.
El accidente ocurrió el miércoles 28 de octubre, alrededor de las 8:53-8:54 hora local, en el punto kilométrico 118 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, en el término municipal de Los Yébenes, en las inmediaciones de Urda. Un tren AVE de Renfe (número 2080, Serie 103), que había salido de Madrid-Puerta de Atocha con destino a Sevilla, colisionó por detrás a gran velocidad contra un tren Iryo (6076, Frecciarossa 1000) que se encontraba detenido en la vía.
El impacto provocó el descarrilamiento y la caída por un terraplén de varios vagones, especialmente de la cola del convoy de Iryo.
En los dos trenes viajaban entre 544 y 558 pasajeros (aproximadamente 393-397 en el Renfe y 147-151 en el Iryo).
La velocidad del impacto se estima entre 160 y 200 km/h, según las primeras informaciones de la autoridad investigadora.
Causa en investigación: fallo del sistema y orden "inexplicable"
Las primeras hipótesis apuntan a una avería del sistema de señalización y seguridad LZB, que provocó la detención automática de varios trenes en un tramo de unos 63 kilómetros. Posteriormente, desde el centro de control de Adif en Atocha (Madrid) se dio una orden calificada de "inexplicable" o "errónea" para que el tren de Renfe reanudara la marcha con "marcha normal", en lugar de una velocidad reducida de seguridad.
El tren de Iryo no pudo reiniciar su sistema y permaneció parado, sin que se alertara adecuadamente al convoy que se acercaba por detrás.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha descrito los hechos como "verdaderamente inverosímiles" y ha apuntado a un posible fallo en el centro de control, aunque la investigación técnica (a cargo de la AITAT) y la judicial mantienen abiertas todas las hipótesis.
Este es el segundo accidente mortal grave de alta velocidad en la misma línea en menos de un año. En enero de 2026, cerca de Adamuz (Córdoba), otro choque entre trenes de Renfe e Iryo dejó 46 muertos.
El de Urda se convierte en uno de los siniestros ferroviarios más letales de España en el siglo XXI, solo superado por el descarrilamiento de Santiago de Compostela en 2013 (80 muertos), y el más grave en Europa desde entonces.
Identificación
compleja y denuncias de desaparición
Hasta este viernes 30 de octubre, se habían practicado decenas de autopsias y se habían identificado formalmente varias víctimas (las cifras varían entre informes, con notificaciones progresivas a las familias).
Entre los fallecidos confirmados se encuentra la exministra de Empleo y Seguridad Social Fátima Báñez. Hay constancia de ciudadanos extranjeros afectados (decenas de personas de más de 20 nacionalidades, según el Ministerio de Asuntos Exteriores).
García-Page ha informado de unas 70 denuncias por desaparición (algunas pueden corresponder a víctimas aún no identificadas) y de la recuperación de 31 bolsas con restos humanos parciales, lo que complica enormemente las tareas forenses y de identificación mediante ADN y otras técnicas.
Los equipos de rescate, con grúas y perros especializados, han trabajado intensamente; al voltear uno de los vagones volcados no se encontraron más cuerpos completos debajo, pero las autoridades mantienen la cautela. Quedan heridos hospitalizados (alrededor de 39 en Castilla-La Mancha en los últimos balances, algunos en UCI), con evolución mayoritariamente positiva.
El Gobierno ha decretado tres días de luto oficial. Pedro Sánchez ha visitado la zona y reconocido que "hay una confianza quebrada" en el sistema de alta velocidad español, mientras la oposición exige responsabilidades y aclaraciones sobre el estado de las infraestructuras y los sistemas de seguridad.
La circulación en la línea Madrid-Andalucía permanece interrumpida y se investiga a fondo el incidente, en un contexto de precampaña electoral de cara a las generales del 29 de noviembre.
Los trabajos de identificación y el análisis técnico continúan. Las familias esperan noticias en Toledo y otros puntos, mientras el país vive una nueva tragedia ferroviaria que cuestiona la seguridad de una red que durante años fue motivo de orgullo nacional.
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