2 de noviembre de 2026
El holding italiano se desprendió de dos compañías agropecuarias con establecimientos en cuatro provincias. La operación fue encabezada por Mariano Bosch y otros empresarios vinculados con Adecoagro, mientras el valor de la transacción permanece bajo reserva.
El grupo Benetton vendió más de 900.000 hectáreas en la Argentina y puso fin a 35 años de presencia en el negocio agropecuario nacional. La histórica familia empresaria italiana acordó desprenderse de Compañía de Tierras Sud Argentino y Ganadera Cóndor, dos sociedades que concentran enormes extensiones rurales en la Patagonia y el sur bonaerense, en una operación que modifica el mapa de los mayores propietarios de tierras del país.
Los nuevos dueños son un grupo de socios y directivos vinculados con Adecoagro, encabezados por Mariano Bosch, uno de los principales empresarios del sector agroindustrial argentino. La transacción, que se venía negociando desde hacía aproximadamente un año, no fue realizada por Adecoagro como compañía, sino por los inversores a título particular.
Aunque las partes confirmaron el acuerdo, no trascendió el monto pagado por las propiedades, que representan una superficie superior a los 9.000 kilómetros cuadrados. La transferencia incluye establecimientos ganaderos, agrícolas y forestales distribuidos en Santa Cruz, Chubut, Río Negro y Buenos Aires, además de una estructura productiva vinculada con la cría de ganado y la comercialización de lana.
El grupo comprador está liderado por Mariano Bosch, fundador y director ejecutivo de Adecoagro, una de las principales empresas agroindustriales de América del Sur. El empresario encabezó las negociaciones con el holding italiano y participó de la adquisición junto con otros socios y directivos vinculados con la firma.
La distinción entre los inversores y Adecoagro resulta central para comprender la operación. Las tierras no fueron compradas por la sociedad que cotiza en la Bolsa de Nueva York, sino por empresarios que mantienen vínculos con ella y desarrollan sus propios negocios.
Bosch asumirá la presidencia de las dos sociedades adquiridas, mientras que Agustín Dranovsky, actual responsable de Compañía de Tierras Sud Argentino, continuará al frente de la conducción operativa.
Según fuentes vinculadas con la transacción, los nuevos propietarios buscan mantener las actividades agropecuarias existentes y aprovechar el potencial productivo de los establecimientos. Por el momento, no se anunciaron cambios significativos en la estructura de explotación ni en la administración cotidiana.
La decisión permitirá conservar la continuidad de una organización empresarial que tiene más de un siglo de historia y que, durante las últimas décadas, se convirtió en uno de los principales actores de la producción ovina argentina.

La magnitud de la operación se explica por la extensión territorial de Compañía de Tierras Sud Argentino, considerada una de las mayores propietarias de tierras rurales de la Argentina.
De acuerdo con los datos disponibles, aproximadamente el 60% de la superficie está ubicado en Santa Cruz, mientras que Chubut concentra el 33%. Río Negro representa alrededor del 5% y Buenos Aires reúne el 2% restante.
Las propiedades abarcan distintos ambientes productivos, desde los campos ganaderos de la Patagonia hasta establecimientos agrícolas ubicados en el sudeste bonaerense.
Entre las principales actividades se encuentra la ganadería ovina, con un rodeo cercano a las 250.000 cabezas y una producción anual que supera los 880.000 kilos de lana, según los registros difundidos sobre el negocio.
La compañía también desarrolla actividades de ganadería bovina, agricultura y forestación. En las tierras bonaerenses, particularmente en la zona de Balcarce, predominan cultivos como trigo, maíz, soja y papa.
En la Patagonia, en cambio, la actividad se concentra en la producción ganadera y lanera, aunque también existen aproximadamente 10.000 hectáreas implantadas con pinos, como parte de los proyectos forestales desarrollados durante las últimas décadas.
La diversidad de actividades permite dimensionar el interés económico de las propiedades, cuyo valor no depende exclusivamente de la extensión territorial, sino también de su infraestructura y capacidad productiva.
La presencia agropecuaria de Benetton en la Argentina comenzó en 1991, cuando el holding familiar Edizione adquirió Compañía de Tierras Sud Argentino, una empresa con una trayectoria que se remontaba al siglo XIX.
La sociedad había sido fundada en 1889 bajo el nombre The Argentine Southern Land Company, con capitales británicos y una actividad inicialmente vinculada con las grandes concesiones territoriales de la Patagonia.
Cuando la familia italiana desembarcó en el negocio, la compañía contaba con unas 360.000 hectáreas distribuidas principalmente entre Chubut y Río Negro. Entre sus establecimientos históricos se encontraban Leleque, Maitén, Pilcaniyeu y Montoso.
Durante las décadas posteriores, Benetton amplió sus operaciones hasta superar las 900.000 hectáreas y se consolidó como uno de los mayores terratenientes privados del país.
La inversión respondía, en parte, a una estrategia de integración productiva: la lana obtenida en los establecimientos patagónicos podía utilizarse como insumo para la industria textil internacional vinculada con las marcas del conglomerado.
Sin embargo, el negocio evolucionó con el tiempo y la producción agropecuaria adquirió una dinámica propia, con actividades ganaderas, agrícolas y forestales que excedían el abastecimiento de materias primas para la indumentaria.
La venta anunciada ahora marca el cierre de esa etapa, aunque no implica necesariamente la desaparición de otras actividades comerciales vinculadas con las marcas de la familia italiana en el país.

La trayectoria de Benetton en la Patagonia también estuvo atravesada por disputas por la propiedad y el uso de la tierra, especialmente en zonas donde existen reclamos históricos de comunidades mapuches.
Uno de los conflictos más conocidos se desarrolló en Leleque, Chubut, donde integrantes de comunidades indígenas cuestionaron la titularidad y utilización de determinados territorios pertenecientes a la compañía.
Las controversias incluyeron reclamos de restitución de tierras, ocupaciones y procesos judiciales, en un debate que trascendió las relaciones entre particulares y alcanzó discusiones más amplias sobre derechos indígenas y propiedad privada.
Durante esos años, el grupo italiano defendió la legalidad de sus títulos de propiedad, mientras que organizaciones indígenas sostuvieron que determinados territorios forman parte de espacios de ocupación ancestral.
La salida del holding abre interrogantes sobre la continuidad de estos conflictos bajo los nuevos propietarios. La transferencia de las sociedades no resuelve por sí misma las controversias territoriales ni determina el resultado de eventuales procesos judiciales pendientes.
El tema adquiere relevancia porque la compraventa involucra algunas de las extensiones rurales más importantes de la Patagonia, una región donde la concentración de la propiedad territorial constituye un asunto de debate público.
La identidad de los compradores también resulta relevante por los cambios recientes en el negocio de Adecoagro, compañía que desarrolla actividades agrícolas, industriales, lácteas y energéticas en distintos países sudamericanos.
En 2025, la empresa atravesó una transformación accionaria con el ingreso de Tether, el grupo internacional conocido por emitir la criptomoneda estable USDT, que adquirió una participación mayoritaria en la agroindustrial.
La operación modificó la estructura de propiedad de Adecoagro, aunque Bosch continuó vinculado con su conducción y con proyectos de inversión en el sector.
Por ese motivo, es importante distinguir ambos movimientos: Tether controla una participación mayoritaria en Adecoagro, pero eso no significa que haya comprado las tierras de Benetton.
La adquisición de Compañía de Tierras Sud Argentino y Ganadera Cóndor fue realizada por los inversores encabezados por Bosch, fuera de la estructura corporativa de Adecoagro.
La compañía agroindustrial también mantiene operaciones relevantes en el país, entre ellas su participación en Profertil, productora de fertilizantes nitrogenados, además de inversiones en agricultura, alimentos y energía.
La incorporación de los activos de Benetton al patrimonio de empresarios vinculados con ese sector refleja la continuidad de grandes movimientos de capital dentro del negocio agropecuario argentino.

El traspaso se produce en medio de discusiones sobre la extranjerización de la tierra rural argentina y los límites establecidos para la adquisición de grandes extensiones por parte de capitales extranjeros.
La Ley 26.737, conocida como Ley de Tierras, estableció restricciones a la titularidad extranjera del suelo rural, incluyendo límites generales y disposiciones específicas para determinadas ubicaciones.
En diciembre de 2023, el presidente Javier Milei impulsó su derogación mediante el DNU 70/2023, una decisión que abrió controversias judiciales y políticas sobre el alcance de las facultades del Poder Ejecutivo.
El debate continuó durante 2026 con iniciativas legislativas orientadas a modificar las restricciones existentes, mientras distintos sectores defendieron posiciones contrapuestas respecto de la apertura a inversiones extranjeras.
La venta de las propiedades de Benetton adquiere especial significado en ese contexto, porque transfiere a nuevos inversores el control de uno de los mayores conglomerados territoriales que permanecían vinculados con una familia empresaria extranjera.
Sin embargo, la compra no implica una modificación automática del régimen legal de propiedad rural, que depende de la normativa vigente y de las condiciones particulares de cada operación.
Con la transferencia de sus sociedades agropecuarias, Benetton cierra un capítulo de 35 años en la Patagonia, durante el cual llegó a controlar una superficie equivalente a la de países enteros.
El negocio incluye establecimientos productivos, infraestructura, rodeos ganaderos y actividades vinculadas con la comercialización de materias primas, en un movimiento cuya dimensión supera ampliamente una operación inmobiliaria convencional.
Para Mariano Bosch y los empresarios compradores, el desafío será sostener la explotación de las tierras y aprovechar las oportunidades de crecimiento en actividades que presentan características muy diferentes según la región.
La continuidad de Agustín Dranovsky al frente de la gestión apunta a preservar la estructura operativa de las compañías, mientras los nuevos propietarios evalúan sus próximos pasos.
La salida de Benetton representa un cambio significativo en el mapa del poder económico argentino: uno de los mayores propietarios rurales extranjeros transfiere sus activos a un grupo de empresarios vinculados con el negocio agroindustrial nacional, en una operación cuyo precio todavía permanece bajo reserva.