5 de noviembre de 2026
La visita del papa León XIV obligará a modificar 202 operaciones aéreas y podría afectar a casi 27.000 viajeros. Las restricciones en Aeroparque, Ezeiza y Córdoba provocan reprogramaciones y complicaciones para quienes tienen previsto viajar.
El transporte aéreo argentino atraviesa días de incertidumbre por la reprogramación de vuelos vinculada con la visita del papa León XIV y el conflicto entre el Gobierno de Javier Milei y los trabajadores de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Las restricciones de seguridad previstas para los próximos días alcanzan a 202 vuelos y aproximadamente 26.738 pasajeros, mientras que una medida de fuerza anunciada por ATE para 27 aeropuertos agregó preocupación entre quienes tienen pasajes para viajar durante el fin de semana largo.
La situación afecta a Aerolíneas Argentinas, JetSMART, Avianca, Copa Airlines y LATAM, entre otras compañías que deberán reorganizar sus operaciones ante los cierres temporales del espacio aéreo. Las modificaciones fueron dispuestas por la autoridad aeronáutica para garantizar la seguridad durante los desplazamientos del Pontífice, cuya llegada al país está prevista para el domingo 8 de noviembre, después de su visita a Uruguay.
Aunque el panorama había generado preocupación por la posibilidad de una combinación de cancelaciones, demoras y protestas gremiales, ATE anunció este jueves la suspensión temporal de su medida de fuerza. La decisión respondió a un pedido de la Iglesia argentina y permitió reducir el riesgo de interrupciones adicionales, aunque el sindicato dejó en claro que sus reclamos siguen vigentes y que retomará las acciones una vez finalizada la visita papal.
La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) estableció un esquema extraordinario de restricciones operativas entre el domingo 8 y el miércoles 11 de noviembre, con el objetivo de garantizar las condiciones de seguridad durante los traslados del papa León XIV y las concentraciones multitudinarias previstas en distintos puntos del país.
Según la información difundida por las autoridades aeroportuarias, 202 vuelos quedaron comprendidos dentro de las franjas horarias restringidas, sobre un total de 1.317 operaciones programadas en los aeropuertos involucrados. La cifra representa aproximadamente el 15% de los servicios contemplados para ese período y comprende a unos 26.738 pasajeros, que podrían enfrentar modificaciones en sus horarios originales.
Sin embargo, no significa que los 202 vuelos hayan sido cancelados. Las compañías pueden adelantar o postergar salidas y arribos, reorganizar conexiones o recurrir a cancelaciones cuando no resulte posible adaptar sus programaciones. El impacto definitivo dependerá de las decisiones comerciales y operativas de cada aerolínea, así como de la disponibilidad de aeronaves, tripulaciones y horarios alternativos.
Las restricciones afectarán principalmente al Aeroparque Jorge Newbery, aunque también habrá interrupciones temporales en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza y en el Aeropuerto Internacional de Córdoba. Aerolíneas Argentinas tendrá que coordinar sus servicios domésticos e internacionales con los movimientos del Pontífice, mientras las empresas extranjeras deberán adaptar sus vuelos dentro de las mismas limitaciones de seguridad.

Mandamás. Fabián Lombardo es el gerente general de la aerolínea estatal.
El operativo fue establecido mediante el Suplemento AIP A 255/2026, publicado por la ANAC, que contempla siete ventanas de restricción distribuidas entre los tres principales aeropuertos involucrados. En conjunto, las medidas representan 14 horas de limitaciones para los despegues y aterrizajes, aunque no se aplicarán de manera continua, sino en momentos específicos vinculados con las actividades del Pontífice.
En el Aeroparque Jorge Newbery, las restricciones comenzarán el domingo 8 de noviembre, de 15:50 a 17:50, por la llegada de León XIV desde Montevideo. El lunes 9 habrá otra interrupción entre las 11:15 y las 13:15, en coincidencia con una actividad papal prevista en las inmediaciones del aeropuerto porteño.
El martes 10 será una de las jornadas más complejas para Aeroparque, debido a que se establecieron dos períodos de suspensión de operaciones: de 6:30 a 8:30 y de 17:10 a 19:10. Ese mismo día, el Pontífice viajará a Córdoba, donde el aeropuerto internacional permanecerá restringido entre las 7:30 y las 9:30, y nuevamente desde las 15:55 hasta las 17:55.
Finalmente, el miércoles 11 de noviembre, el Aeropuerto Internacional de Ezeiza tendrá una ventana de restricción entre las 13:00 y las 15:00, vinculada con la partida del Papa hacia Perú. Las autoridades recomendaron a las aerolíneas reorganizar los servicios alcanzados y avisar con anticipación a los pasajeros para reducir las complicaciones durante el operativo.
A las modificaciones previstas por la visita papal se había sumado un conflicto gremial que amenazaba con complicar todavía más el funcionamiento del sistema aerocomercial. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) anunció inicialmente una retención de tareas para el viernes 6 de noviembre en 27 aeropuertos, en reclamo por el financiamiento de la ANAC, las condiciones laborales y la seguridad operativa.
El secretario general del sindicato, Rodolfo Aguiar, había advertido que durante la protesta solo se garantizarían los vuelos sanitarios, humanitarios, de traslado de órganos y oficiales, mientras que los servicios comerciales podrían sufrir importantes demoras y cancelaciones. La convocatoria se produjo en un momento especialmente sensible, apenas 48 horas antes de la llegada del Papa y cuando las compañías ya estaban reorganizando sus operaciones por las restricciones de seguridad.
"El viernes 6 iniciaremos una retención de tareas en 27 aeropuertos y solo se van a garantizar vuelos sanitarios, humanitarios, traslado de órganos y oficiales", había anunciado el dirigente sindical, quien responsabilizó al Gobierno por las eventuales consecuencias sobre el transporte aéreo y denunció la falta de recursos para sostener las tareas de control y fiscalización.
Sin embargo, ATE modificó su decisión este jueves 5 de noviembre después de recibir un pedido del presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo. El sindicato anunció que dejará sin efecto temporalmente la medida para evitar inconvenientes durante la visita de León XIV, aunque aclaró que la suspensión no representa una solución al conflicto laboral.
Protesta abortada. El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, adelantó que se levantaron los paros previstos en 27 aeropuertos, pero sostuvo que "el conflicto sigue".
La suspensión de las protestas estuvo acompañada por nuevas críticas del titular de ATE contra la administración de Javier Milei, a la que responsabiliza por el deterioro de las condiciones laborales y operativas dentro de la autoridad aeronáutica.
"¡Podríamos decir que en esta al Gobierno lo salvó el Papa!", expresó Aguiar en sus redes sociales, después de confirmar que el sindicato había aceptado el pedido de la Iglesia. El dirigente explicó que los trabajadores comprendieron la importancia de la visita y que no pretendían convertirse en un obstáculo para quienes desean participar de las actividades religiosas.
De todas maneras, dejó en claro que el acuerdo es estrictamente temporal. "Pero tiene que quedar claro que el conflicto sigue", sostuvo, al insistir en que persisten los cuestionamientos sobre el financiamiento de la ANAC, las condiciones salariales y la seguridad del sistema aerocomercial.
ATE también anunció que mantendrá una reunión este viernes 6 de noviembre a las 11 con el subsecretario de Transporte Aéreo, Hernán Gómez, en la sede de la Secretaría de Transporte. El objetivo será analizar las condiciones operativas durante la visita papal y buscar una solución a las demandas planteadas por los trabajadores, aunque el gremio anticipó que retomará las medidas una vez finalizadas las actividades del Pontífice.
El enfrentamiento entre ATE y el Gobierno nacional tiene como eje principal el financiamiento de la Administración Nacional de Aviación Civil, organismo responsable de regular y fiscalizar la actividad aeronáutica. El sindicato sostiene que los recortes presupuestarios y el deterioro de las condiciones laborales afectan el funcionamiento de distintas dependencias y podrían comprometer las tareas de supervisión necesarias para mantener la seguridad operacional.
Aguiar también denunció que existe una diferencia considerable entre los fondos recaudados mediante las tasas aeronáuticas y los recursos que efectivamente regresan al organismo. Según las cifras difundidas por el gremio, el sistema recauda aproximadamente $220.000 millones anuales por ese concepto, pero menos del 10% se destinaría a fortalecer la estructura operativa de la ANAC.
Se trata de una denuncia sindical que requiere contrastarse con la información presupuestaria oficial, ya que el señalamiento no demuestra por sí solo un desvío de fondos. Sin embargo, el reclamo pone nuevamente en discusión la capacidad de financiamiento de los organismos encargados de supervisar una actividad donde las tareas técnicas y de control resultan fundamentales para prevenir incidentes.
Desde ATE también cuestionaron las condiciones salariales del personal y advirtieron que la falta de recursos podría dificultar la cobertura de funciones esenciales. El sindicato sostiene que sus medidas buscan garantizar condiciones laborales y operativas adecuadas, mientras el Gobierno enfrenta el desafío de responder a esos reclamos sin comprometer la continuidad de los servicios comerciales.
Frente a las modificaciones obligadas por el operativo papal, Aerolíneas Argentinas difundió una política comercial especial destinada a los pasajeros cuyos servicios resulten afectados por las restricciones del espacio aéreo.
La compañía estableció que quienes reciban una reprogramación por esta causa podrán solicitar un cambio de fecha sin penalidades ni diferencias tarifarias, siempre que la modificación se realice dentro de los siete días anteriores o posteriores a la fecha original del viaje y se respeten las condiciones de cabina establecidas por la empresa.
La política contempla un único cambio bajo esas condiciones. En caso de que el pasajero quiera trasladar su viaje a una fecha fuera del período previsto, podrá hacerlo, pero deberá afrontar la diferencia de tarifa que corresponda. La medida se aplica a los pasajes emitidos por Aerolíneas Argentinas y específicamente a los viajeros alcanzados por las modificaciones derivadas de la visita papal.
Para quienes compraron sus pasajes mediante agencias de viajes o compañías extranjeras, la recomendación es consultar directamente con el emisor de la reserva, ya que las condiciones comerciales pueden variar. También resulta conveniente revisar las notificaciones enviadas por las aerolíneas y confirmar el horario definitivo antes de trasladarse al aeropuerto, especialmente en los servicios que incluyen conexiones.
Las modificaciones de vuelos coinciden con un período de mayor movimiento turístico, debido a que las actividades del Papa estarán acompañadas por asuetos y feriados en distintas jurisdicciones. La combinación de concentraciones multitudinarias, traslados oficiales y restricciones aeronáuticas plantea un desafío logístico para los aeropuertos y las empresas que operan en el país.
El mayor impacto podría concentrarse en Aeroparque, donde se registrará buena parte de los servicios alcanzados por las restricciones. Según los relevamientos aeroportuarios, habrá 49 vuelos programados durante la franja afectada del domingo y otros 49 el lunes, aunque las compañías ya comenzaron a trabajar sobre alternativas para evitar que todas esas operaciones deban cancelarse.
Para los pasajeros, el principal problema es la incertidumbre sobre los horarios definitivos y las posibilidades de conservar conexiones nacionales e internacionales. Una reprogramación puede obligar a modificar traslados terrestres, reservas de alojamiento u otros servicios vinculados con el viaje, aun cuando el vuelo finalmente se realice.
La suspensión de la protesta de ATE reduce el riesgo de interrupciones adicionales, pero no elimina las alteraciones derivadas del operativo de seguridad. Las próximas jornadas serán determinantes para conocer cuántos servicios podrán reubicarse y cuántos terminarán cancelados, una vez que las aerolíneas completen la reorganización de sus cronogramas.
La visita de León XIV colocó al sistema aerocomercial frente a una situación extraordinaria, en la que Aerolíneas Argentinas y las demás compañías deberán adaptar sus operaciones a un esquema de seguridad que contempla cierres temporales en los principales aeropuertos del país. El operativo afecta a miles de pasajeros y exige una coordinación entre aerolíneas, autoridades aeronáuticas, administradores aeroportuarios y organismos de seguridad.
Al mismo tiempo, el conflicto entre ATE y el Gobierno dejó al descubierto una disputa que continuará después de la visita papal. Aunque el gremio decidió suspender la protesta prevista en 27 aeropuertos, sus reclamos presupuestarios y salariales permanecen sin resolución, por lo que no se descarta que las medidas vuelvan a generar inconvenientes en las semanas siguientes.
Con 202 vuelos sujetos a modificaciones, casi 27.000 pasajeros potencialmente afectados y una protesta gremial apenas suspendida, el transporte aéreo argentino enfrenta una semana de fuerte presión operativa. La prioridad inmediata será garantizar los traslados vinculados con la visita del Papa y reducir el impacto sobre los viajeros, mientras el conflicto por las condiciones de funcionamiento de los aeropuertos continúa abierto.