5 de noviembre de 2026

Economía

Economía. Metalfor pidió el concurso preventivo con casi $50.000 millones de deuda y 1.178 cheques rechazados

Con más de cinco décadas de historia, Metalfor atraviesa una profunda crisis financiera que la llevó a solicitar el concurso preventivo. La firma cordobesa aseguró que mantendrá la producción, las entregas y el servicio técnico.

La histórica fabricante cordobesa de pulverizadores y cosechadoras confirmó su presentación judicial tras acumular 1.178 cheques rechazados y un fuerte endeudamiento bancario. La empresa aseguró que continuará produciendo, mientras crece la preocupación por la situación de otras compañías del sector, como Pauny, Plantium y Vassalli.

Metalfor confirmó el concurso preventivo y busca ordenar sus deudas

La presentación judicial fue confirmada el 3 de noviembre a través de un comunicado oficial. La compañía explicó que la decisión apunta a "proteger la continuidad de la compañía, ordenar sus obligaciones dentro del marco previsto por la ley y evitar que acciones individuales continúen afectando el patrimonio y la capacidad operativa".

Los números reflejan la magnitud de las dificultades financieras. Metalfor acumula 1.178 cheques rechazados por un monto cercano a los $9.500 millones. A su vez, registra un endeudamiento bancario de casi $50.000 millones, de los cuales $34.255 millones corresponden a obligaciones calificadas en situación 3 y 4, categorías que reflejan dificultades para afrontar los compromisos financieros.

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Desde la empresa sostuvieron que el concurso preventivo constituye una herramienta para reorganizar el pasivo, evitar los reclamos individuales de los acreedores y generar condiciones que permitan recuperar la sostenibilidad económica.

En ese sentido, remarcaron que la presentación no implica el cierre de la compañía ni la interrupción de sus actividades. "La producción, las entregas, el abastecimiento de repuestos, el servicio técnico y nuestra red comercial continúan formando parte central de nuestro plan de continuidad", señalaron.

La intención de la firma es atravesar el proceso judicial sin detener su estructura productiva y comercial. Con más de cinco décadas de trayectoria, la compañía aseguró que el desafío es importante, pero manifestó su decisión de continuar operando.

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Los despidos y los salarios en cuotas: los antecedentes de la crisis de Metalfor

La presentación judicial llega después de meses de dificultades que también tuvieron consecuencias sobre los trabajadores. Durante el Mundial, Metalfor autorizó a los operarios de su planta de Noetinger, Córdoba, a retirarse para ver el partido de la Selección argentina frente a Egipto, correspondiente a los cuartos de final, sin descontarles las horas.

Sin embargo, antes de que terminara el encuentro, 35 empleados recibieron la noticia de que habían sido despedidos. La situación se sumó a un escenario de deterioro laboral que llevaba más de un año y medio, durante el cual la empresa abonaba los salarios en cuotas.

La historia de Metalfor comenzó en 1974, cuando Luis Dadomo fundó la compañía en El Fortín, Córdoba, con la fabricación de una máquina pulverizadora. En 1993 trasladó sus instalaciones a Marcos Juárez y en 2002 llegó a Noetinger. En 2017, el grupo Bertotto Boglione adquirió la firma.

A lo largo de su trayectoria, la empresa desarrolló pulverizadores, cosechadoras y también llegó a fabricar tractores. Su recorrido estuvo ligado a la producción nacional de maquinaria agrícola, una actividad que actualmente enfrenta dificultades en distintas compañías.

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La compañía acumula 1.178 cheques rechazados por más de $9.500 millones y aseguró que continuará con sus actividades productivas y comerciales.

Pauny, Plantium y Vassalli: otras empresas golpeadas por la crisis de la maquinaria agrícola

El caso de Metalfor no es el único que expone las dificultades de la industria nacional de maquinaria agrícola. En Las Varillas, Córdoba, Pauny atraviesa una situación financiera y laboral compleja: debe tres quincenas a sus aproximadamente 450 trabajadores y mantiene la planta tomada por sus empleados.

A los atrasos salariales se suman denuncias por retenciones y embargos de cuotas alimentarias que no fueron depositados, además de descuentos destinados a la obra social, la cuota sindical y los aportes jubilatorios que tampoco habrían sido ingresados a los organismos correspondientes. La empresa acumula deudas bancarias superiores a los $30.800 millones y más de $1.000 millones en cheques rechazados.

Otra compañía afectada es Plantium, dedicada al desarrollo de tecnología para el agro. La firma cerró sus instalaciones y despidió sin causa a 100 trabajadores, a quienes comunicó que por el momento no podía afrontar el pago de las indemnizaciones. Su dueño y CEO, Jorge Gentili, explicó que la empresa tenía cuatro clientes, tres de ellos con problemas y uno que no había realizado compras.

Por su parte, la histórica fabricante de cosechadoras Vassalli, de Firmat, Santa Fe, también atravesó meses de paralización y salarios adeudados. A fines de agosto cambió de propietarios mediante una operación por un valor simbólico de un dólar, con el compromiso de que los nuevos responsables asumieran los pasivos y buscaran reactivar la producción.

En octubre comenzaron a observarse algunas señales de recuperación, con la fabricación de equipos, la recuperación de proveedores y la ampliación de jornadas para parte del personal. Sin embargo, su situación continúa formando parte de un escenario de dificultades financieras, comerciales y productivas.

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La importación de maquinaria agrícola y las dificultades de la industria nacional

La crisis de Metalfor, Pauny, Plantium y Vassalli vuelve a poner en primer plano la situación de los fabricantes nacionales de maquinaria agrícola. El sector enfrenta problemas de endeudamiento, dificultades para sostener la producción, despidos y conflictos salariales, en un escenario en el que también aparece la competencia de los equipos importados, particularmente los provenientes de China.

El concurso preventivo de Metalfor abre una nueva etapa para una empresa con más de 50 años de historia. Mientras intenta reorganizar sus obligaciones financieras y preservar sus operaciones, su situación expone las dificultades que atraviesan distintas firmas de una industria vinculada directamente con la producción agropecuaria argentina.

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