6 de noviembre de 2026
En
el marco de la visita del papa Leon XIV a la Argentina, el sacerdote Pablo
Molero, responsable de Discapacidad del Arzobispado de Buenos Aires, habló en
exclusiva con Mundo Poder y brindó un panorama profundo sobre la organización,
las expectativas y la realidad social que atraviesa este sector en Argentina.
Molero comentó que no hay una preparación centralizada, sino que cada comunidad parroquial y colegio con personas con discapacidad se organiza de manera autónoma. "Yo tengo una parroquia a cargo (Santiago Apóstol), que está ubicada cerca del estadio de River Plate, los jóvenes se organizaron para asistir al evento del martes por la noche y a la misa del lunes; irán en grupo, pero luego cada uno se mueve según sus horarios" explica.
La presencia pontificia es vista como un apoyo y un llamado de atención, aunque con la necesidad de continuar buscando respaldo social y comunitario.
IMPACTO SOCIAL DE LA VISITA AL COTTOLENGO
El
sacerdote menciona que la visita del Papa al Cottolengo "Don Orione" en la
localidad bonaerense de Claypole generó un impacto debido a las dificultades
que enfrentan quienes allí residen, como atrasos en pagos estatales que
obligaron a las instituciones a recurrir a la justicia para obtener recursos.
"El
solo hecho que el Papa anunció que estará en el Cottolengo a las personas que están
allí generó un ruido, todo eso se interpretó como un cuestionamiento hacia lo
que está pasando en nuestro país con el gobierno actual", apuntó Molero
La
presencia pontificia es vista como un apoyo y un llamado de atención, aunque
con la necesidad de continuar buscando respaldo social y comunitario.
"Para
nosotros que estamos luchando continuamente con lo que está pasando con este gobierno,
cuando existió una posibilidad que el Papa fuera nos pareció un apoyo, aunque
nose si el lo quiso hacer o no. Sabiendo que el solo iba a ir o fuera allí iba
a generar un llamado o poner sobre la mesa lo que está pasando", sintetiza.
INCLUSIÓN Y ACCESIBILIDAD GARANTIZADA
Respecto
a la misa, se ha dispuesto un espacio especial para personas con discapacidad y
sus acompañantes, cercano al altar, con accesibilidad garantizada y presencia
de intérpretes de lengua de señas a través del Canal Orbe. La Santa Sede
insiste en que el Papa saludará de cerca a los participantes.
"Para
el tema de la misa se instaló un corralito específico mirando al altar a la
derecha para una mil o dos mil personas para personas con discapacidad y un acompañante.
Eso es lo que se organizó, después hay personas que van a ir por su cuenta",
agregó "desde la conferencia episcopal pidieron que la gente se anote para prever
inconvenientes".
Molero
subraya el llamado constante del Papa y los últimos pontífices para que las
personas con discapacidad sean protagonistas activos en la evangelización y en
la sociedad, no solo destinatarios de ayuda.
"Teniendo
en cuenta lo que los obispos le hayan comentado sobre la situación del país, creo
que insistirá en la inclusión en todos los ámbitos, el respeto desde el
nacimiento, el cuidado de la pobreza y el derecho a la rehabilitación"
afirma, anticipando un mensaje claro sobre la integración social y eclesial.
Molero
también reconoce la lucha constante que enfrentan desde la Iglesia frente a la
situación política actual, y espera un mensaje que haga reflexionar sobre el
rol de las personas con discapacidad dentro de las comunidades de Fe. "Primero tenemos
que dejarnos cuestionar por lo que la palabra de Dios todos los días nos dice, pero
también lo que el Papa a su vez, como un representante muy particular en la Iglesia
de Jesucristo, nos diga".
También
recuerda y comenta cuando "el Papa recientemente pidió disculpas por la
falta de inclusión hacia personas con enfermedades mentales, lo que nos desafía
a escuchar la Palabra de Dios y su orientación".
TRABAJO
DIARIO
En
cuanto a su comunidad cercana a River, relata que ha sido un año positivo, "no
es un barrio donde haya una situación general de pobreza visible sino gente en
la calle".
A
pesar de las dificultades, hace dos años cuenta con un servicio de ducha y
acompañamiento para personas en situación de calle, incluso durante las noches
más frías, "empezamos con voluntarios a recibir gente a dormir a la noche y
luego tienen un desayuno. Hemos puesto la mirada en la gente que está en la
calle y ha sido muy positivo no solamente por quienes llevamos adelante este tema
sino porque la comunidad se mostró muy de salir apoyar la tarea".
También destaca un servicio terapéutico gratuito para 60 niños en Bajo Flores que el año próximo cumplirá 20 años, sostenido gracias al apoyo de la comunidad.
En cuanto a su comunidad cercana a River, relata que ha sido un año positivo.
EXPECTATIVAS SOBRE LA LEY DE DISCAPACIDAD Y EL PRESUPUESTO
A
Molero se lo ha visto participar algún miércoles de marcha frente al Congreso y
al respecto menciona "vamos cada tanto cuando hay un evento que tenemos que
apoyar a los diputados o exigirle. No podemos estar en la calle todo el tiempo
con cada cosa que pasa, pero creo que cada uno tiene un compromiso con algo y
tenemos que estar presentes. No podemos dejar que los funcionarios decidan y hagan
como se les parezca".
Menciona la expectativa por la votación de la ley de discapacidad en el Senado, que tuvo dictamen positivo, y la preocupación por el presupuesto previsto para el sector, que considera negativo. "La lucha continúa, no se acaba" concluye.
La
realidad de las personas con discapacidad en Argentina sigue atravesada por
desafíos sociales, económicos y culturales que requieren un compromiso urgente
y sostenido.
"El
Papa es una figura para la Iglesia, muy particular, es alguien que nos une en
la Fe, en la caridad, viene anunciando la palabra de Dios. Siempre uno de alguna
manera particular trata de escuchar lo que dice o hace. Dios a través de él nos
marca en su mirada más amplia el camino o nos llama la atención".
La
realidad de las personas con discapacidad en Argentina sigue atravesada por
desafíos sociales, económicos y culturales que requieren un compromiso urgente
y sostenido. Desde la Iglesia, la voz de líderes como el padre Pablo Molero
resalta no solo la necesidad de garantizar derechos y apoyos básicos, sino
también de incluir a estas personas como protagonistas plenos dentro de sus
comunidades y en la sociedad en general.