7 de noviembre de 2026

Política

Política. Reelección indefinida de intendentes en la Provincia: la pulseada entre Kicillof, Máximo Kirchner y Massa que traba la reforma

El gobernador busca derogar el límite de dos mandatos consecutivos para los jefes comunales bonaerenses, pero la iniciativa todavía no reúne los consensos necesarios. La Cámpora pretende discutir el tema dentro de un acuerdo político más amplio, mientras que el Frente Renovador ratifica su rechazo. Más de 80 intendentes podrían quedar impedidos de competir en 2027 si no cambia la legislación.

La reelección indefinida de los intendentes volvió al centro de la agenda política bonaerense y amenaza con convertirse en uno de los principales focos de conflicto dentro de Fuerza Patria. A poco más de un año de las elecciones de 2027, el gobernador Axel Kicillof busca avanzar con la derogación de la norma que limita a dos los mandatos consecutivos de los jefes comunales, pero la discusión está lejos de tener un desenlace asegurado.

El problema no está solamente en conseguir los votos de la oposición. La mayor dificultad aparece dentro del propio peronismo, donde conviven tres posiciones con matices y objetivos diferentes: el kicillofismo presiona para habilitar nuevas candidaturas; el sector de Máximo Kirchner busca incorporar la discusión a una negociación política y electoral más amplia; y el Frente Renovador de Sergio Massa sostiene que no acompañará la eliminación de una ley que impulsó hace una década.

La disputa tiene consecuencias concretas. Si la legislación permanece sin cambios, alrededor de 80 intendentes bonaerenses no podrán presentarse para buscar otro mandato consecutivo en 2027. El impacto alcanza a dirigentes del peronismo, el radicalismo, el PRO y otras fuerzas, aunque el PJ concentra la mayor cantidad de jefes comunales afectados.


Qué dice la ley y por qué Kicillof quiere modificarla

El régimen actual tiene su origen en la Ley 14.836, sancionada en 2016 durante la gestión de María Eugenia Vidal, con el respaldo del Frente Renovador. La norma estableció un máximo de dos períodos consecutivos para intendentes, legisladores provinciales, concejales y consejeros escolares.

En 2021, la Ley 15.315 introdujo modificaciones vinculadas con el cómputo de los mandatos. Sin embargo, el límite de dos períodos consecutivos se mantuvo y es el que ahora busca eliminar el oficialismo provincial.

La iniciativa que impulsa el gobernador apunta a restablecer la posibilidad de que los intendentes puedan presentarse nuevamente ante los votantes, sin una restricción legal por la cantidad de mandatos consecutivos.

El argumento que sostienen Kicillof y los jefes comunales que reclaman la reforma es que la continuidad de un gobierno municipal debería quedar en manos de los vecinos. Desde esa mirada, si una gestión conserva el respaldo electoral, no debería existir una prohibición que impida su candidatura.

El proyecto de la senadora Ayelén Durán, alineada con el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), propone derogar las restricciones vigentes. La iniciativa permanece en el ámbito legislativo y necesita reunir los respaldos necesarios para llegar al recinto y convertirse en ley.

Pero detrás de la discusión institucional también existe una razón electoral: los intendentes son una pieza central de la estructura territorial del peronismo. Conservan capacidad de movilización, organización política y construcción de votos en sus distritos. Para el espacio de Kicillof, garantizar su continuidad puede resultar determinante en el armado de 2027.

Kicillof acelera y busca convertir a los intendentes en protagonistas

El gobernador hizo de la modificación del régimen de reelecciones uno de los temas prioritarios para el tramo final del año legislativo. Su posición es favorable a eliminar el límite y sostiene que la discusión debe resolverse en la Legislatura bonaerense.

A fines de octubre reunió en La Plata a más de 20 intendentes del Movimiento Derecho al Futuro para ordenar la estrategia electoral y fortalecer el reclamo. En ese encuentro destacó el papel de los jefes comunales en la construcción del espacio y los definió como una pieza central de su armado político.

La estrategia también busca que las estructuras municipales presionen para que el debate avance en la Legislatura. En el entorno del gobernador entienden que la continuidad de esos dirigentes no sólo tiene impacto en cada municipio, sino también en la capacidad del peronismo para competir en las elecciones provinciales y nacionales.

La discusión, además, se cruza con las aspiraciones presidenciales de Kicillof. Un armado territorial consolidado puede convertirse en una herramienta decisiva para proyectar su candidatura y disputar el liderazgo del peronismo.

Sin embargo, el gobernador necesita ordenar primero a su propio espacio. Y allí aparece el principal obstáculo: la reforma no cuenta con un respaldo automático de todos los sectores que integran Fuerza Patria.


Máximo Kirchner y La Cámpora: no rechazan la reforma, pero quieren negociar

La posición del kirchnerismo tiene más matices que un rechazo directo. El sector que conduce Máximo Kirchner no se opone necesariamente a habilitar nuevas reelecciones, pero pretende que el tema forme parte de una negociación política más amplia y no se trate como una iniciativa aislada del gobernador.

La discusión incluye otros asuntos sensibles para el peronismo bonaerense: el calendario electoral de 2027, las posibles modificaciones al sistema de primarias, la estrategia para definir candidaturas y la cobertura de las vacantes en la Suprema Corte provincial.

En ese esquema, La Cámpora busca tener participación en las decisiones que ordenarán el escenario político del próximo año. La discusión por las reelecciones puede funcionar como una pieza más dentro de un acuerdo que involucra el reparto de poder y la construcción de una estrategia común frente al gobierno de Javier Milei.

También existe una lectura territorial. El límite de mandatos obliga a renovar candidaturas en numerosos municipios y puede abrir oportunidades para nuevos dirigentes. Dentro del universo kirchnerista hay sectores que consideran que ese recambio podría favorecer su posicionamiento en algunos distritos, mientras que el MDF concentra buena parte de los intendentes que necesitan modificar la ley para continuar en carrera.

Por eso, aunque no exista una negativa cerrada a la reforma, tampoco hay una decisión de acompañar sin condiciones la iniciativa de Kicillof. La discusión está atravesada por la interna peronista y por la disputa sobre quién tendrá capacidad de ordenar el armado electoral de 2027.

Sergio Massa sostiene el rechazo: el Frente Renovador no quiere cambiar su propia ley

El obstáculo más explícito para la iniciativa del gobernador está en el Frente Renovador. El espacio de Sergio Massa mantiene su rechazo a derogar el límite de dos mandatos consecutivos y reivindica su participación en la sanción de la norma de 2016.

El argumento massista es político y también de coherencia legislativa: fueron dirigentes del Frente Renovador quienes impulsaron aquella regulación y no consideran que deban modificar ahora una posición que defendieron desde su origen.

Rubén Eslaiman, uno de los referentes legislativos del espacio y autor de la iniciativa original, fue contundente al defender esa postura. Sostuvo que el massismo votará en contra de cualquier proyecto que busque eliminar las restricciones vigentes.

La posición tiene un peso parlamentario concreto. El Frente Renovador cuenta con representación propia en ambas cámaras y sus legisladores pueden resultar determinantes para construir o bloquear una mayoría dentro del oficialismo.

Además, Massa ya había expresado su rechazo ante los intendentes peronistas. En septiembre, durante un encuentro con la Liga de Intendentes, ratificó que no acompaña las reelecciones indefinidas y defendió la necesidad de construir una unidad política con competencia interna para definir las candidaturas de 2027.

Así, mientras Kicillof necesita los votos de sus aliados para avanzar, el massismo no parece dispuesto a aportar los propios para modificar una legislación que considera parte de su identidad política.


El poroteo legislativo: por qué el oficialismo todavía no tiene los votos

La discusión parlamentaria es compleja porque Fuerza Patria no funciona como un bloque homogéneo. En el Senado bonaerense, el oficialismo cuenta con 24 de las 46 bancas, pero esa mayoría depende de mantener alineados a los distintos sectores internos.

El Frente Renovador tiene tres senadores y ya anticipó que no colaborará con la construcción de una mayoría para eliminar el límite de mandatos. El cristinismo, por su parte, reúne una representación decisiva y busca que la reforma se incorpore a una negociación política más amplia.

En Diputados, el escenario también obliga a negociar. La oposición está fragmentada, pero La Libertad Avanza y el PRO mantienen una posición contraria a la modificación. En tanto, el radicalismo presenta diferencias internas y algunos sectores podrían quedar abiertos a discutir la continuidad de sus intendentes.

El Ejecutivo provincial también observa a bloques más pequeños y legisladores con fuerte anclaje municipal como posibles interlocutores. Sin embargo, todavía no existe un acuerdo que permita asegurar el tratamiento y la aprobación del proyecto.

La negociación puede terminar involucrando otros temas de la agenda provincial, como las vacantes de la Suprema Corte, la reforma de la Ley de Seguridad Pública y las reglas electorales. Ese paquete de discusiones explica por qué la reelección de los intendentes dejó de ser solamente una cuestión municipal y se convirtió en una pieza de la negociación general del peronismo bonaerense.

Más de 80 intendentes miran hacia 2027

El alcance de la reforma explica la presión de los jefes comunales. Si se mantiene el régimen vigente, alrededor de 80 intendentes de los 135 municipios bonaerenses no podrán competir por un nuevo mandato consecutivo.

Entre los dirigentes alcanzados hay referentes de distintos espacios políticos, aunque el peronismo concentra la mayor cantidad. Para muchos de ellos, la modificación de la ley es una condición necesaria para continuar al frente de sus distritos.

La posibilidad de una sucesión también abre otro escenario: dirigentes que llevan años en el poder deberán empezar a construir alternativas, definir candidatos propios o negociar la continuidad de sus proyectos políticos a través de otros referentes.

En el peronismo, esa transición puede modificar los equilibrios internos. No es lo mismo que los intendentes actuales puedan volver a competir a que deban dejar lugar a nuevos nombres, especialmente en municipios donde las estructuras territoriales tienen un peso determinante.

Una reforma que puede definir parte de la interna peronista

La discusión por la reelección indefinida expone una contradicción dentro de Fuerza Patria: los tres sectores reconocen la importancia de conservar el poder territorial, pero no coinciden en cómo hacerlo ni en qué condiciones negociar.

Kicillof busca acelerar la reforma y fortalecer a los intendentes que sostienen su proyecto político. Máximo Kirchner pretende que la discusión se integre a un acuerdo más amplio sobre el futuro del peronismo y el armado electoral. Massa, en cambio, mantiene su negativa a modificar una ley que su espacio impulsó y que considera una definición política propia.

Por ahora, el proyecto no tiene los votos asegurados y el calendario legislativo empieza a presionar. La resolución del conflicto no sólo determinará si decenas de intendentes podrán buscar otro mandato en 2027: también será una señal sobre la capacidad del peronismo bonaerense para alcanzar acuerdos en medio de una interna que tiene como telón de fondo la disputa por el liderazgo y las candidaturas.

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