El ajuste fiscal impuesto bajo la bandera del déficit cero golpea con fuerza inédita al sector privado. Desde grandes compañías industriales hasta pequeñas y medianas empresas, todas enfrentan el mismo escenario: demanda interna desplomada, crédito carísimo, apertura de importaciones y parálisis de la obra pública. El resultado es una ola de quiebras, concursos preventivos y cierres que reflejan no solo números en rojo, sino también el derrumbe de cadenas productivas enteras y la pérdida de miles de empleos.

Celulosa Argentina: el ícono del papel que cayó en quiebra técnica

Fundada en 1929, Celulosa Argentina fue sinónimo de industria nacional. Sus papeles y cartones abastecieron durante décadas a imprentas, editoriales y empresas de envases. En 2025 declaró patrimonio neto negativo y pérdidas por más de $170.000 millones, reconociendo que su continuidad depende de inversores externos. El motivo es claro: consumo interno desplomado (ventas -44%) y competencia feroz de importados más baratos. Lo que se pierde aquí no es solo una compañía, sino una cadena de valor entera que unía forestación, industria gráfica y comercio minorista.

NRG Argentina: la promesa energética que se apagó

La compañía de arena para fracking en Vaca Muerta desembarcó en 2018 como un emblema de modernización energética. Pero en 2025 pidió concurso preventivo: la recesión redujo la actividad hidrocarburífera, el crédito productivo se volvió prohibitivo y la paralización de la obra pública quebró su logística. NRG demuestra que, incluso en sectores con ventajas comparativas, la falta de estabilidad macroeconómica puede volver inviable cualquier proyecto.

SanCor y el agro: los gigantes que tambalearon

La cooperativa láctea SanCor, junto con Los Grobo, Agrofina y Red Surcos, se presentó en concurso preventivo por deudas acumuladas de más de USD 650 millones. El agro, históricamente el motor exportador, enfrenta un combo letal: dólar atrasado que resta competitividad, caída del consumo interno, precios internacionales menos favorables y un sistema financiero restrictivo. Si hasta el sector más eficiente tropieza, la señal es inequívoca: el ajuste no discrimina.

Déficit cero y quiebras en cadena: cuando la aritmética fiscal destruye la economía real

Dass y Avery Dennison: fábricas cerradas por la apertura

La brasileña Dass, productora de calzado para Nike, Adidas y Fila, cerró su planta de Coronel Suárez y despidió a 360 trabajadores. Avery Dennison hizo lo mismo en San Luis tras dos décadas de operaciones. Ambos casos ilustran el impacto de la apertura indiscriminada de importaciones: resulta más barato traer calzado y packaging del exterior que fabricarlos en el país. El resultado es la destrucción de empleos industriales y de encadenamientos que integraban a decenas de PyMEs locales.

Nissan: el futuro incierto de la industria automotriz

La automotriz japonesa, que desembarcó en Córdoba en 2018, analiza cerrar su planta de Santa Isabel. Aunque la decisión no está confirmada, la mera evaluación refleja la pérdida de atractivo país para inversiones productivas. Argentina corre el riesgo de quedar fuera de la cadena global de exportación automotriz, un sector clave en innovación y empleo calificado.

El drama silencioso de las PyMEs

Más de 12.000 pequeñas y medianas empresas cerraron en el primer año de Milei, y en agosto de 2025 la cifra llegó a 40 cierres diarios. Son el 70% del empleo privado nacional. La apertura comercial, la recesión prolongada y el encarecimiento del crédito ahogan a un entramado que constituye la columna vertebral de la economía argentina.

Estabilidad contable, inestabilidad económica

La administración celebra los balances equilibrados y la inflación contenida, pero lo hace al precio de desindustrializar el país. El déficit cero es un número que satisface a los mercados financieros, pero detrás deja empresas quebradas, trabajadores desempleados y cadenas de valor rotas.

La verdadera pregunta para cualquier economista es: ¿de qué sirve un Tesoro en orden si se sacrifica la capacidad productiva y la dignidad de quienes sostienen la economía real?