En un viaje relámpago a Brasil para tranquilizar las relaciones, luego de que Milei llamara "comunista corrupto" a Lula y decir que rompería relaciones con ese país, la futura canciller habló de la posible continuidad del actual embajador argentino, negó la ruptura de las relaciones diplomáticas y le llevó una carta de invitación al mandatario brasileño para la asunción del 10 de diciembre.