Una proyección privada estima que la inflación de marzo rondaría el 3,3%, impulsada por subas en combustibles y alimentos. La nafta aumentó casi 10% y la carne más de 7%, mientras los regulados crecieron por encima del promedio, presionando ingresos y consumo.
En el país, los valores en góndola de productos esenciales muestran grandes brechas dependiendo del lugar donde se compran. Las distorsiones afectan el bolsillo y revelan una fuerte disparidad geográfica.