La cadena bajó la persiana en Jáuregui, partido de Luján, y sumó su tercer cierre reciente en Buenos Aires. La caída del consumo golpea al sector y acelera el ajuste de estructuras.
Tras la flexibilización del cepo cambiario, fabricantes de alimentos enviaron listas con subas de hasta el 10%. Mayoristas y supermercados se niegan a convalidarlas, mientras desde el Gobierno celebran la marcha atrás de algunas empresas y advierten: "No hay lugar para oportunistas".