Con el rito oficial de constatación de la muerte del Sumo Pontífice, el Vaticano precintó sus apartamentos en Santa Marta y el Palacio Apostólico. El cuerpo fue depositado en un féretro en la capilla de la Domus vaticana.
El documento, escrito en 2022 por el Pontífice, expresa su fe en la vida eterna y detalla su deseo de ser sepultado en la Basílica de Santa María la Mayor.
El informe tanatológico oficial confirmó que el Pontífice falleció mientras dormía, a los 88 años, debido a un colapso irreversible y una apoplejía cerebral. Tenía antecedentes de neumonía, hipertensión y diabetes.