¿La inteligencia artificial puede empeorar a los médicos?
Un estudio revela un efecto inesperado: cuando los médicos confían demasiado en la IA, sus habilidades podrían deteriorarse.
Según un informe del New York Times, durante años la inteligencia artificial ha sido presentada como el gran aliado de la medicina: herramientas capaces de detectar cáncer en imágenes, predecir complicaciones antes de que ocurran y asistir a los médicos en diagnósticos complejos. Sin embargo, una nueva investigación publicada en Lancet Gastroenterology and Hepatology abre una incómoda pregunta: ¿podría la misma tecnología que hoy salva vidas estar debilitando la capacidad de los médicos para trabajar sin ella?
El estudio, realizado en Polonia, descubrió que, tras apenas tres meses utilizando un sistema de IA para identificar crecimientos precancerosos durante colonoscopias, los médicos eran peores detectándolos por sí mismos cuando la herramienta no estaba disponible. La tasa de detección, que antes rondaba el 28%, cayó al 22%, un descenso significativo para un procedimiento clave en la prevención del cáncer de colon.
“Es un proceso bidireccional”, explicó el gastroenterólogo Omer Ahmad, del University College Hospital de Londres. “Le damos datos a la IA para que aprenda, pero ella también parece cambiar nuestra forma de trabajar”.
De la ayuda al riesgo: el fenómeno de la “descualificación”
En otros campos, como la aviación, este fenómeno —conocido como deskilling o descualificación— está ampliamente documentado. Los pilotos reciben entrenamiento adicional para no perder reflejos en la era del piloto automático. Pero en medicina, donde la supervisión humana sigue siendo crítica, esta pérdida de habilidades plantea un dilema ético y práctico: si los médicos se vuelven demasiado dependientes de la tecnología, ¿quién detectará sus errores cuando algo falle?
El doctor Robert Wachter, de la Universidad de California en San Francisco, advierte que este período de transición es peligroso: “Si un médico se acostumbra a la IA y luego debe trabajar sin ella, el riesgo para los pacientes podría aumentar”.
Impacto en la formación y en el futuro
Algunos hospitales, como UC San Diego Health, ya están implementando simuladores para que los médicos practiquen sin IA y mantengan su destreza. Facultades de medicina en Estados Unidos incluso evalúan restringir la tecnología en los primeros años de formación, preocupadas por cómo puede afectar a estudiantes y residentes que recién están desarrollando sus habilidades.
“Si tres meses de uso erosionan la capacidad de médicos con 27 años de experiencia, ¿qué pasará con quienes apenas están aprendiendo?”, cuestionó Adam Rodman, del Beth Israel Deaconess Medical Center de Boston.
¿Y en Argentina?
La pregunta ahora se traslada a países como Argentina, donde los sistemas de salud públicos y privados comienzan a incorporar herramientas de IA en diagnóstico por imágenes, telemedicina y análisis clínicos. Con presupuestos limitados y grandes desigualdades de acceso, el riesgo de depender de la tecnología sin planes de entrenamiento humano podría tener consecuencias graves.
¿Estamos preparados para garantizar que la inteligencia artificial no sustituya la intuición, la experiencia y el criterio médico? La respuesta aún no está clara. Pero la evidencia científica empieza a advertir que, si no se actúa con cuidado, la medicina podría ganar en velocidad y precisión… a costa de perder parte de su humanidad.