El primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, reiteró este miércoles su intención de permanecer en el cargo, desmintiendo categóricamente los informes que circulaban sobre una posible renuncia. En una breve declaración a la prensa, enfatizó la necesidad de evitar un vacío político en un momento de alta tensión institucional en Japón.

Tras mantener una reunión con altos cargos del Partido Liberal Democrático (PLD), Ishiba fue claro al asegurar que “no se abordó en absoluto su dimisión”, y calificó de “infundados” los reportes que hablaban de su posible salida. Uno de los principales medios del país, el diario Mainichi, había informado que el mandatario había comunicado a su círculo cercano su intención de dimitir en agosto, lo que generó fuerte revuelo político.

El jefe de gobierno se encuentra actualmente en una coyuntura crítica, ya que el descontento dentro del PLD crece tras los resultados de las últimas elecciones. La devastadora derrota sufrida por el oficialismo en los comicios para renovar la Cámara Alta del Parlamento ha abierto un proceso de revisión interna, cuyos efectos amenazan con debilitar el liderazgo de Ishiba.

Pese al escenario adverso, el primer ministro reafirmó su compromiso con la estabilidad política y con el proceso de reconstrucción dentro de su partido. La situación dentro del PLD sigue siendo tensa, y se esperan nuevas definiciones políticas en las próximas semanas.