26/06/2024

opinion

De realidades y pequeñeces

Por
Matías Frati Periodista Especializado en Economía y Política

¿Será porque aún no está sancionada la ley Bases? ¿Será porque esperan una devaluación "a la argentina"? ¿Será porque quieren la salida del cepo? ¿Será por todas esas razones o por ninguna de ellas? Quizás algo de todo esto está dando vuelta en la cabeza de los actores del mercado, que hacen que las variables macroeconómicas vayan por una vereda y las de la gente por la otra.

Con la mente puesta en la sesión de la Cámara de Diputados, donde el oficialismo habría conseguido los votos suficientes para obtener la ley Bases que viene esperando desde enero pasado, el Gobierno tratará de despejar el camino de la gestión, con vistas a la segunda mitad del año.

En el medio habrá algunas cuestiones importantes por resolver. Una de ellas es la estabilidad del tipo de cambio. Es que desde que se produjo el evento del "no pacto" que estaba ideado para el 25 de mayo, las expectativas empezaron a recular. Y eso se notó en una de las puntas visibles del iceberg: el dólar paralelo. Por estas últimas semanas la "vela" de la pantalla del blue sigue con firme tendencia alcista. Y eso no ha podido ser contrarrestado con palabras. Los mercados -si así se los puede definir- buscan hechos que le den la tranquilidad de que se podría conseguir un futuro estable en el corto plazo.

Dos elementos pueden coadyuvar en este tiempo. El primero e inmediato es que Diputados termine por darle sanción en revisión a los cambios que le hiciera el Senado a la ley Bases. El segundo, de mediano plazo, es la salida del cepo. Uno sin el otro pareciera ser dos componentes de un mismo antídoto que tienen que juntarse para lograr frenar el veneno que hoy sería la inestabilidad. De eso se trata.

Números que amedrentan

Los registros de la economía doméstica no vienen dando bien. Un desprevenido podría inferir que los números no van a ser buenos en la comparación interanual, por la simple razón de que el pasado fue un año expansivo a fuerza de emisión monetaria y este es recesivo al ritmo de sanear toda la inflación que se generó por aquella decisión de darle "platita" en el bolsillo a la gente. Sin embargo, el dato de aquí y ahora tampoco es bueno. Según la consultora Focus Market, en mayo el consumo masivo se retrajo 3,1% contra abril. Es decir, la gente compró menos hace 60 días de lo que lo hizo 90 días para atrás.

Esta es la muestra de la escasez que empieza a hacerse notar más fuertemente con la llegada del invierno. Ocurre normalmente pero, en un contexto de mucha incertidumbre, genera escozor.

El mismo estudio, que se hizo basado a la lectura de 756 puntos de venta que la empresa Scanntech puede relevar por sus dispositivos de cobro, refleja también que la cantidad de tickets cayeron 0,3% frente al mes anterior y 8% contra el 2023; y que las unidades por ticket retrocedieron 1,6% mensual a 4 unidades por ticket, y disminuyen 9,4% interanual a 4,5 unidades. Quiere decir que el frío no solo viene por la estación del año en la que nos zambullimos, también por la pérdida de disponibilidad de compra.

Sintetizando

Como se planteara más arriba, hay varios interrogantes por resolver. Y todos conducen a lo mismo. La segunda mitad del año -y en parte la gestión actual- está condicionada por lo que suceda en las próximas horas en la cámara baja del Congreso. La aprobación de la ley Bases va a darle volumen político al Gobierno, pero no será determinante, aunque sí necesario.

Para las próximas semanas hay cosas que tienen que cambiar. El dólar es una de ellas. Algunos creen que un salto en el tipo de cambio podría favorecer a algunos sectores exportadores que estarían dispuestos a colaborar con el ingreso de divisas retenidas. Otros se preguntan por qué siempre es necesario ceder para que la economía argentina reciba una dádiva similar a la de una aspirina frente a una migraña. Y todos, en absoluto, saben que si se devalúa la moneda habrá más dolor para las familias que no la están pasando nada bien y son muchas. Pero de lo que nadie duda es que el cepo tiene que terminar algún día, porque tan condicionante es para la salida de divisas como para la entrada de las mismas.

En ese marco, julio es el mes donde el ministro Guillermo Francos intentará juntarle la cabeza a los gobernadores y firmar el Pacto malogrado del mes pasado. Y esa sí podría ser la jugada que haga variar las piezas en el tablero. Por eso, los caudillos provinciales más ligados a la oposición quieren vender lo más caro posible su derrota, porque entienden que le darían al Gobierno un instrumento sólido para la estabilización económica con respaldo en la política.

Muchos pensarán que se trata de pequeñeces mezquinas del poder. Y tienen razón, porque en el fondo, lo que debiera importar es la gente.


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