27/03/2024

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La gobernabilidad la tiene que garantizar el oficialismo

La Unión Cívica Radical debería haber manifestado de movida y muy categóricamente que el DNU iba a ser rechazado, porque es claramente inconstitucional. No nos vamos a poner a hablar ahora acá por qué es inconstitucional, pero es claramente inconstitucional.

Por
Ricardo Alfonsín, abogado y dirigente de la UCR

En los países en los que se han aplicado las políticas que quiere aplicar el presidente Javier Milei, las cosas no han salido bien para los sectores populares, para la clase media, para los trabajadores, para los jubilados. No se han construido sociedades equitativas, justas, con justicia social, cosa que define como aberrante el Presidente de la República. Es difícil entender que hayan podido votar tantos a alguien que dice que la justicia social es una aberración conceptual.

La Unión Cívica Radical debería haber manifestado de movida y muy categóricamente que el DNU iba a ser rechazado, porque es claramente inconstitucional. No nos vamos a poner a hablar ahora acá por qué es inconstitucional, pero es claramente inconstitucional.

No se puede modificar por DNU 300 leyes. Lamentablemente, el partido no se ha manifestado en ese sentido todavía. En todo caso, hubo manifestaciones individuales. Con relación a la Ley Ómnibus, no es serio tampoco. En ningún país se envía una ley con 600 artículos que a su vez modifican 300 leyes más. Es imposible que semejante cantidad de leyes sea analizada y sea estudiada con el rigor y la profundidad suficiente.

De manera que también deberían haberle dicho al Presidente que envíe las leyes que sean necesarias y que serán tratadas en el Congreso como corresponde. Eso es lo que ocurre en un país en serio. Pero si a nosotros no nos preocupa eso, nos vamos a dar cuenta que vamos a tener mayores problemas porque la seguridad jurídica, el capital institucional, tiene mucho que ver también con la posibilidad de progresar económicamente y socialmente.

No obstante, que ahora haya opiniones en el radicalismo que se expresen en posiciones que están mucho más cerca de lo que fue históricamente el partido es bueno, porque hasta ahora no existía esto.

Desde el 2015 en adelante, la UCR adoptó posiciones que poco tenían que ver con nuestro significado histórico y con, yo diría, ninguna manifestación crítica hacia adentro de los que están ocupando lugares importantes en términos institucionales. Y ahora sí se manifiestan diferencias. Y espero que el radicalismo todo empiece a comprender que la Unión Cívica Radical nació para defender a los sectores populares, a la clase media, a la clase trabajadora, a los jubilados, a los empleados públicos. En fin, espero que se empiecen a producir estos cambios hacia adentro del partido.

El presidente Milei puede tener una opinión muy negativa sobre mi padre, Raul Alfonsín, pero lo que me preocupa es la bronca que pone en sus manifestaciones en política. Yo no necesito tener bronca, ni odiar, para poder defender ideas o para diferenciarme de otras. De la misma manera, cuando los llamaba a los que piensan distinto, incluso a quienes ahora están formando parte de su gobierno, gusanos, excrementos, ratas, etc.

Eso no es propio de un hombre que aprecia adecuadamente o conoce adecuadamente cuáles son los valores fundamentales que hacen posible la convivencia democrática. A mí me preocupó mucho, siempre, además de sus recetas neoliberales, yo creo que quiere hacer una revolución conservadora, una revolución neoliberal, reaccionaria en la Argentina y espero que los partidos políticos más populares no lo permitan, porque la que va a sufrir es la clase media. Y no va a faltar mucho tiempo para que se den cuenta de que este tipo de recetas tienen consecuencias. Ya se están dando cuenta, o se estarán por dar cuenta, de que tienen consecuencias muy malas para la mayoría.


Yo creo que las cosas hay que votarlas en el Congreso y lo que esté mal no hay que acompañarlo. Algunos dicen que porque es un Gobierno que acaba de ganar y asumió hace poco hay que acompañar decisiones para no afectar la gobernabilidad.

¿Cómo vamos a acompañar nosotros cosas que creemos que son malas para el país? Yo no podría decirle a la sociedad como diputado que voy a votar a favor de esta ley que creo que es mala para el país. El que tiene que preocuparse también por garantizar la gobernabilidad, por asegurarla, es el propio oficialismo, absteniéndose de presentar leyes que saben que no tienen acompañamiento mayoritario.

No puede tener la pretensión de que los legisladores, porque recién empezó a gobernar, acompañen decisiones que consideran que son equivocadas y muy malas para el país. No puede tener esa pretensión y la oposición, los legisladores, tampoco deberían aceptar esa pretensión, deberían hacerle saber que ellos tienen tanta representatividad como él y que han sacado casi la mitad de los votos en el país.

Milei tiene la menor idea de lo que es la política, en el mejor sentido de la palabra, de lo que es gobernar. No tiene la menor idea. Él cree que porque leyó en el libro determinadas teorías en las que cree casi ciegamente, tiene derecho y está convencido de que tiene la verdad, está convencido de que sus posiciones son científicas, cree que tiene que imponerlas. No es un hombre que tenga demasiado aprecio por los valores de la democracia, pero no estoy diciendo algo porque se me ocurra.

Él está formado en una serie de teorías, sus fuentes de inspiración son Hayek, Mises. Intelectuales que consideran a la democracia como una amenaza a la economía capitalista. Por eso cuando le preguntaron a Javier Milei en un programa de televisión si él creía que la democracia era el mejor régimen de gobierno, balbuceó, no sabía qué contestar, porque ese es el neoliberalismo, que no cree que el sufragio universal que permite que a través de sus representantes, los ciudadanos que somos ignorantes, podamos influir o podamos tener parte en la discusión acerca de cómo debe funcionar la economía, y ellos creen que esta es una cosa que deben decidir los ricos y los economistas financiados por los ricos. No es así, señor.

No entienden de política, no creen en eso, creen en las élites, creen en los pensamientos que están en ciertos libros, pero una cosa es la teoría y otra cosa es la realidad, las cosas no son en teoría, son en concreto.

Es complicado gobernar así, es como si no estuviera enterado de que es minoría, y él cree que por ser minoría tiene derecho a que lo aprueben igual quienes son mayoría pero que no piensan como él, pero eso no es así. Está claro que esto puede generar conflictos sociales a raíz de las recetas que va a aplicar, y tendremos que ver qué es lo que hace en ese momento, cuando se generen los conflictos sociales que van a empezar a generarle problemas políticos a él.


Yo espero que se imponga la racionalidad y que el Gobierno comprenda que está en minoría y no puede hacer lo que se le ocurra. Tampoco puede hacer lo que se le ocurra aunque tenga la mayoría porque hay límites que son los que define el Estado de Derecho, la Constitución y la normativa existente.

A los ciudadanos no les importa esto, pero después que no se quejen si viene otro Gobierno que hace lo mismo. Porque parece que los argentinos las cosas nos molestan cuando las cosas que se hacen mal las hace otro, si las hace quien hemos votado no nos molestan. Así nos va.

Yo siempre digo que la misma ecuación, si la hace un amigo no se ve de la misma manera que si la hace alguien que es opositor, que piensa diferente. Por ejemplo, si Alberto Fernández le hubiera dicho a los diputados las cosas que dijo este señor de los opositores, o si le hubiera dicho a los empresarios o a los periodistas las cosas que dice, o si hubiera enviado un DNU, o una ley ómnibus, ¿qué le hubieran dicho los radicales?

Ahora tienen una actitud tan ambigua y temerosa de señalar diferencias. Me llama la atención, por ejemplo, que cada vez que hacen una crítica tibia al oficialismo la acompañan con una crítica muy dura al anterior gobierno. Es como si tuvieran temor, miedo a que piensen que están con el anterior gobierno. Si vos actuas con miedo, no podés actuar como corresponde actuar en política.

Yo creo que Milei tiene que entender que no puede hacer lo que se le ocurra. En lugar de tratar de generar las condiciones para que haya un diálogo que le permita negociar en el mejor sentido de la palabra y hallar acuerdos, los maltrata a los opositores. Eso no se hace, aunque tengas mayoría. Mucho menos si tenés mayoría. Si no lo haces por convicción. Hacelo por viveza, por lo menos. Por supervivencia, si querés, para que no se generen problemas mayores en tu gestión de gobierno.

Yo veo que en el Congreso, por lo menos en parte de mi partido, hay mucha gente que está tomando posiciones en función de la especulación que hacen acerca de qué es lo que piensa la sociedad. Como todavía hay una gran parte de la sociedad que coloca esperanzas en las recetas de Milei y en su gobierno hay quienes tienen miedo de manifestarse en contra de esas recetas para no contrariar a esa parte de la sociedad. Bueno, así no se hace política. Y yo veo esto en muchos de los radicales.

¿Por qué no le dicen las mismas cosas que decían a Unión por la Patria, por ejemplo? O se lo decían en otros momentos a otros gobiernos. Cuando ni Unión por la Patria ni los otros gobiernos llegaron a ser el 10% de lo que está haciendo este Gobierno. Yo creo que habrá que ver qué es lo que dice la sociedad. Si empiezan a salir encuestas que dicen que la sociedad está empezando a perder esperanza en lo que está proponiendo el Presidente, van a empezar a cambiar las posiciones de algunos en la Legislatura.

No tienen que estar poniendo la oreja en las encuestas para ver qué dicen. Si tiene convicciones, si no tiene convicciones, si no tiene ideas, si le da lo mismo una receta que la contraria, no es un político. Es un señor que vino a ocupar el lugar del legislador pero sin reunir las condiciones para para ser un político de prestigio y reconocido, como corresponde.

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