01/05/2024

opinion

Más allá del poroteo

Por
Matías Frati, periodista con especialización en economía, empresas y política

Una ley fundamental para el Gobierno y un acuerdo trascendental para la Argentina marcan la agenda de mayo. Del resultado de estos dos eventos depende cómo estemos en el futuro. Así se simple. Así de fuerte.

Entre la euforia y las expectativas, el Gobierno logró que se sancionara en la Cámara de Diputados el paquete denominado "Ley Bases", al cual el presidente Javier Milei le tiene depositadas fuertes esperanzas para revertir la actual situación de letargo y desequilibrio macroeconómico en que se encuentra la Argentina.

Sin entrar en el detalle puntual de la media sanción, que puede observarse en este mismo portal, vale decir que el punto medular de la aprobación es el cambio de viento que genera en términos políticos. De aquel traspié que sufriera el oficialismo en el verano, cuando debió retirar el proyecto en las sesiones extraordinarias por no tener los votos para la aprobación en particular de los artículos claves, a este nuevo escenario donde tuvo el respaldo de los gobernadores, hay una enorme diferencia.

Lo fundamental no es el "poroteo" de los votos, sino el consenso político que empezó a construirse con esta media sanción, y que tiene dos escenarios de corto plazo que serán vitales: la confirmación en el Senado de la Nación para que el proyecto sea convertido en ley; y el famoso Consenso del 25 de Mayo al que el Presidente ha convocado para construir una masa crítica que le permita gobernar por los próximos años.

Sin acuerdos fundamentales con las provincias es inviable la gobernabilidad. Algunos dirán que con la billetera en la mano alcanza para disciplinar a los caciques territoriales. La verdad, es que ya no hay billetera con capacidad para hacer eso, y esa es la debilidad más notoria que tiene el actual gobierno y que lo diferencia de los anteriores.

El respaldo de los gobernadores es importante, porque a excepción de algunos casos, por lo general el poder territorial pasa por la casa de gobierno de la provincia, y desde allí se conduce hacia el Senado y la cámara de Diputados. Luego arrastra a las comunas. Este derrotero del poder es el que permite que leyes de dimensiones transformadoras como la Ley Bases pueda ser sancionada o no.

El Gobierno aprendió la lección. Cambio de estilo y ya no fue por todo, como pasó en enero último, intentando imponerse por la fuerza de los votos, algo que lo empujó al fracaso. Esta vez hubo política. Diálogos desde el Ministerio del Interior con los interlocutores provinciales y desde ahí fueron tejiendo alianzas de oportunidad, que le sirvieran a los caudillos provinciales y al poder central.

Uno de esos puntos fue la recuperación del Impuesto a las Ganancias, luego alcanzado con la ley tributaria. Esto fue central para destrabar la discusión, dado que a las provincias y a la nación le faltan recursos, y parte de ellos saldrán de los tributos y puntualmente de ese.

Entre las opiniones recogidas para esta columna está la de la consultora Adcap Group. Esa entidad describe lo ocurrido de esta manera: "En nuestra opinión, lo más relevante en términos del mercado es que el Gobierno está logrando negociar con la oposición. El hecho de que los gobernadores necesiten recuperar el Impuesto a las Ganancias le dio a Javier Milei una ventaja y permitió atravesar una negociación difícil. También significa que el enfoque de la oposición menos dialoguista, hoy representada por la izquierda y el kirchnerismo, que intentaría bloquear buena parte de las iniciativas de LLA es fuerte, pero está lejos de ser una mayoría, alrededor de 110 votos en contra, pero lejos de los 129. La oposición más dispuesta al dialogo y a la búsqueda de consensos, claramente encabezada por el diputado Miguel Ángel Pichetto ha demostrado, una vez más, que puede aportar un bloque relevante para construir una mayoría a través de estas negociaciones. Ahora necesitamos ver si esto funciona en el Senado".

Otros pueden tener una visión distintas, lo cierto es que la foto de como será el poder de aquí en adelante es más o menos esa. Con el kirchnerismo replegado en la imagen de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner pero con algunos cuadros de segunda línea que discuten el liderazgo de la ex mandataria, el oficialismo tiene todo a pedir de boca. Incluso que necesitaría contar con una oposición más fuerte para equilibrar el debate y mejorar algunas de las propuestas que sus diputados, con mucha inexperiencia, presentan en el Congreso.

Como se ha dicho, ahora vienen dos eventos determinantes para la gestión y hasta para el futuro del país, porque si no se aprueba la Ley Bases y tampoco se alcanza un fuerte consenso el 25 de Mayo, el poder quedará diluido con un presidente que deberá estirar su mandato tres años y medio sin grandes posibilidades de transformar la realidad en función de su mirada.

Está todo dado para que haya un antes y un después de este mes que se avecina. Cómo serán nuestros próximos años dependerá mucho de lo que ocurra en esos ámbitos de la política y en la madurez de los líderes por conseguir acuerdos sanos y duraderos.


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