30/12/2024
En un país donde más de la mitad de la población no llega a cubrir una canasta básica, la mesa navideña estará atravesada por el empeoramiento de las condiciones de vida de los hogares argentinos: el 31% se vio obligado a recortar gastos en atención médica y postergar estudios de salud, al tiempo que el 29% no pudo comprar sus medicamentos, mientras que el 27% no llegó pagar alguno de los servicios públicos básicos y el 30% acumula deudas en impuestos. A la par, sólo 1 de cada 10 hogares tiene capacidad de ahorro mensual.
De esta manera, las familias llegan a las fiestas de fin de año en un contexto de privaciones estructurales para la subsistencia diaria que, lejos de mejorar, empeoraron entre tres a seis puntos solo en el primer año de la gestión de Javier Milei. Los datos, relevados por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA) se inscriben en un marco donde, de acuerdo con datos oficiales, la población que pertenece al decil más rico de la sociedad gana 14 veces más que el más pobre, mientras crece el número de trabajadores que, con ingresos insuficientes, salen a buscar más horas de trabajo y terminan en puestos precarios y mal pagos. Así, el ingreso medio de la población ocupada se ubicó apenas en 650.000 pesos.
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Como punto no menor
aparece "la sintomatología ansiosa y depresiva" en los integrantes de cada
hogar, lo que da cuenta de "un mayor malestar psicológico sobre todo a medida
que se desciende de la estructura social". Según la UCA, "a lo largo de los
últimos 20 años al menos uno de cada 10 personas no planifica su vida más allá
del día a día" y "desde 2018 se observa un incremento de la desigualdad,
empeorando el indicador entre la población de niveles socioeconómicos muy bajos
y bajos". En tal coyuntura, el 76,5% de las familias pobres achican porciones o
directamente no comen por falta de recursos, según el Instituto de
Investigación Social Económica y Política Ciudadana (Isepci).
El
ajuste llegó a las Fiestas
Desde 2022 a la fecha
la tasa de indigencia (no tener lo suficiente para alimentarse) se incrementó
en todos los estratos de la población, a la vez que se agravó la desigualdad
estructural al punto de que en Argentina 2 de cada 10 niños viven en pobreza
extrema. "Con cada crisis, no sólo aquellos hogares en condiciones vulnerables
intensifican cada vez más sus niveles de privación económica, sino que,
adicionalmente, parte de sectores medios bajos descienden en sus capacidades de
consumo, lo que se manifiesta en el incremento de los niveles de pobreza e
indigencia por ingresos", señaló un informe reciente del Observatorio de la
Deuda Social Argentina (ODSA-UCA).
Al respecto "la salida
de la crisis del modelo de convertibilidad estuvo acompañada de una rápida
reducción de la indigencia y de la pobreza medida por ingresos entre 2002 y
2012. A partir de ese momento, el ciclo se revierte bajo un contexto de
inestabilidad y estancamiento económico, con aumento acelerado de la inflación,
hasta la crisis de 2023-2024", evaluaron. En el presente, la situación de
recesión económica y deterioro de las condiciones de vida hace que la mayoría
de las familias llegue a las fiestas de fin de año en un escenario alarmante.
Así lo grafican diferentes datos sobre el recorte en gastos esenciales como en
cuidados de salud básicos, deudas acumuladas en el tiempo y la cada vez más
lejana posibilidad de ahorro y planificación de futuro.
En detalle, un tercio de las familias se vio
obligada a recortar gastos en atención médica, incrementándose más de tres
puntos los hogares que tuvieron que realizar recortes en atención médica u
odontológica, especialmente entre los más vulnerables. De igual manera, el
29,4% no pudo acceder a la compra de todos los medicamentos necesarios ya que
"se observa en todos los estratos un incremento importante en las dificultades
para acceder a medicamentos por motivos económicos, también más acentuado entre
los hogares de nivel socioeconómico bajo y muy bajo". Los hogares sin cobertura
social o de jubilados registran una mayor suba en este indicador.
En ese sentido, hay que recordar que el gobierno
nacional llevó a cabo un fuerte ajuste en la cobertura de medicamentos
esenciales por parte del PAMI en un momento en el que, de acuerdo con datos de
la Dirección de Acción Social de la UTN se dispararon los precios de los
medicamentos más utilizados, sumado a los aumentos sostenidos de la medicina
prepaga. Según el informe, en octubre de 2023, el ibuprofeno 600 costaba $
2.333 y en la actualidad se disparó a $ 7.273, la levotiroxina subió de $ 5.473
a $ 18.800, la amoxicilina de $ 2.038 a $ 7.936, el clonazepam de $ 4.736 a $
15.408, entre otros.
Se suma en tercer lugar la situación de los
servicios, ya que el 27,1% indicó que no pudo pagar alguno de los servicios
públicos como luz, gas y agua, creciendo casi 8 puntos este indicador en solo
dos años. Así, entre 2022 y 2024 se incrementó la proporción de hogares que
dejó de pagar al menos un servicio público por motivos económicos y "esta
tendencia se intensificó entre 2023-2024 en los estratos bajos y en el medio
bajo, con un particular aumento en este último caso", se indicó en el documento
2Deudas sociales en la argentina del siglo XXI" del Observatorio de la
Deuda Social Argentina.
Lo anterior tiene relación directa con el dato arrojado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política- IIEP (UBA CONICET) que mostró que, en diciembre, un hogar promedio del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) gasto más de 143.000 pesos para cubrir sus necesidades energéticas, de transporte y de agua potable, una suba del 402% respecto de fines del 2023, a partir de la quita de subsidios y suba de tarifas de transporte, energía eléctrica, gas natural y agua.
A lo anterior hay que agregar otro factor
preocupante para las economías domésticas vinculado al pago de impuestos, ya
que el 29,9% indicó que no pudo pagar alguna tasa o impuesto, dando cuenta de
un incremento en la proporción de hogares que dejó de abonar "debido al aumento
de este indicador entre los hogares de los estratos bajo y muy bajo". Esta
variable sufrió un incremento de diez puntos desde 2022 a la fecha.
El panorama se completa si se tiene en cuenta la
capacidad de ahorro de las familias argentinas. "La capacidad de ahorro aumenta
rápidamente postcrisis 2001-2022, descendió a partir de 2011 de manera
sistemática, y se mantuvo siempre la desigualdad entre estratos
socioeconómicos", puntualizó el informe. Según este indicador, sólo 1 de cada
10 hogares urbanos tiene capacidad de ahorro corriente mensual.
Pese a la menor posibilidad de ahorro, los ingresos
de las y los trabajadores no se canalizaron hacia un mayor consumo (se desplomó
en todos los meses del año), sino a tratar de llegar como se pueda a cubrir lo
básico y necesario para la subsistencia, con mayor peso de los servicios en los
ingresos. Esto queda de manifiesto en que un 44% aseguró que sus niveles de
consumo disminuyeron en la última etapa del año, de acuerdo con una encuesta
publicada recientemente por Adecco Argentina. De esa manera, casi el 50%
aseguró estar "insatisfecho" con su nivel salarial y el 58% dijo que no le
alcanza con lo que gana.
De esa manera, la mayor parte de sus ingresos los
destinan al supermercado (comida, artículos de limpieza) lo que sumado al pago
del alquiler llega a demandar casi el 70% de los recursos del hogar. Como
resultado, un 60% refirió en la misma encuesta tener incertidumbre sobre su
situación laboral.
Trabajos
más precarios
Durante los últimos 20 años la participación de las
y los trabajadores en empleos plenos o con derechos laborales nunca superó el
45%. Por el contrario, crecieron los trabajos informales de subsistencia al
punto de que, actualmente, sólo 4 de cada 10 personas activas cuenta con un
empleo pleno, es decir que, la mitad de los ocupados no acceden a la Seguridad
Social.
"Durante el período 2022-2024 los ingresos laborales
reales -considerando el impacto de la inflación- cayeron casi 19%, pero con
diferencias significativas según sector ocupacional: 12,6% los empleos formales
vs. más de 20% en los empleos del sector informal. Esta tendencia se mantuvo
durante la coyuntura 2023-2024: el ingreso laboral real proveniente del sector
microinformal disminuyó 16% y el del sector público y privado formal 11,3%",
detalló el documento de la UCA al cumplirse el primer año de gobierno de La
Libertad Avanza.
En esa línea, según los últimos datos del mercado de
trabajo que difundió INDEC, en el tercer trimestre del año el desempleo se
incrementó respecto de un año atrás (6,9% en 3T24 vs 5,7% en 3T23) a la vez que
aumentó la subocupación demandante (8,1% frente a 6,8%) ello implica población
que demanda trabajar más horas pero no consigue empleo, lo que se vincula con
el menor poder de compra de los ingresos de los hogares y la necesidad de
reforzar la economía doméstica.
"Se observa un mayor malestar psicológico a medida
que se desciende de la estructura social", analizó el informe del Observatorio
Social sobre la situación emocional y psicológica de los trabajadores como
resultado de las condiciones de vida de estos últimos años. En sintonía, la
consultora Adecco aportó que casi un 90% de los trabajadores tiene síntomas de
estrés y, entre los factores más destacados como origen del mismo, aparecen en
el 32% de los casos el temor a no conseguir empleo (para quienes lo perdieron o
están intentando ingresar al mercado laboral), a la vez que un 27% mencionó la
situación económica, el 16% a dificultades salariales y 9% a la inseguridad,
dando cuenta así de las alarmantes condiciones que atraviesan las familias
argentinas en esta Navidad.
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