19/03/2024

Política

Rosca de Pascua en el PRO: Macri es ungido presidente ante una Bullrich que pisa fuerte y un Larreta ausente

El expresidente se quedó con la jefatura pero la ministra equilibra la balanza desde la Asamblea Partidaria. Radiografía de poder en un cuadro en proceso de transformación. Los nombres y las negociaciones.

Vísperas de Pascua y el recambio de autoridades en el PRO trajo la rosca: tras negociaciones frenéticas en el partido amarillo, el exmandatario Mauricio Macri confirmó su asunción como presidente de la fuerza que él mismo comenzó a delinear en 2002, pero la balanza aparece equilibrada con la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, titular saliente del espacio, quien consiguió abrochar puestos clave de la dirigencia de Propuesta Republicana tras amenazar con presentar una lista propia y dirimir la pulseada en una elección nacional. Mientras tanto, el exalcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta guarda distancia: "Si no me quieren, que me echen".

El ajedrez intrapartidario acabó en jaque mate a favor de Macri, quien se hará cargo formalmente de la jefatura del PRO en los próximos días, merced de la reglamentación que aplica a estos casos; pero al desajustar el zoom se llega a ver un escenario mucho más parecido a aquel de tablas, con su principal rival Bullrich al frente de la Asamblea Partidaria de la fuerza y con figuritas clave entre las autoridades que intentarán comandar al ya histórico cuadro amarillo a un resurgimiento en 2025 y una eventual presidencia en 2027.


Jorge Macri, hoy alcalde porteño, y Soledad Martínez, su sucesora en Vicente López.

Así, la radiografía en el partido núcleo de la desvaneciente coalición de Juntos por el Cambio (JxC) muestra a Soledad Martínez como vice primera, intendenta de Vicente López y ladera del actual jefe de Gobierno porteño Jorge Macri; a Damián Arabia como vice segundo, diputado nacional y uno de los principales referentes del bullrichismo nacional; y a Facundo Pérez Carletti como vice tercero, proveniente de la filial Santiago del Estero del partido. El poroteo se completa hacia abajo con representantes de una y otra ala interna.

Así, aparecen en el Consejo Directivo los gobernadores de Entre Ríos Rogelio Frigerio, principal nexo entre los mandatarios provinciales del PRO y Nación, y de Chubut Ignacio Torres, líder de la rebelión del sur que supo oponerse a la administración mileísta para luego bajar los humos patagónicos. Junto a ellos se ubican dos dirigentes partidarios de larga data como los diputados María Eugenia Vidal (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) y Diego Santilli (Provincia de Buenos Aires), ligados al macrismo.


Patricia Bullrich y Luis Petri, figuras de la mesa chica de la administración liberal libertaria.

Hasta último minuto Bullrich presionó para plantar a sus propios jugadores en la alineación amarilla: como resultado, en líneas generales la funcionaria se hizo con un 50% de Propuesta Republicana, aunque en ocasiones la frontera entre los referentes de su partida y quienes responden al expresidente se vuelve confusa. La principal diferencia pasa por la prestación de servicios a la administración de La Libertad Avanza; en este punto, Macri prefiere por el momento quedarse afuera de la fiesta, pese a que mira de reojo cada que se desocupa una silla para jugar con ubicar nombres amarillos.

Ese se perfila como el quid de la cuestión en un PRO en busca de redescubrir su identidad tras la cooptación de dirigentes y votantes a manos del "León". El presidente Javier Milei es todavía la regla con la que se mide cualquier definición en el veinteañero partido, y mientras la ministra de Seguridad decidió dar el salto a las fuerzas del cielo junto a su excompañero de fórmula Luis Petri, otros en el partido mantienen su voto en secreto, tal como sucedió en la Cámara de Diputados con la frustrada propuesta de unión entre las bancadas para armar un mega interbloque oficialista.


Horacio Rodríguez Larreta, en el subte con Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y Diego Santilli. ¿Se baja en la próxima estación?

Entretanto, quien no disimula su desafinidad con el mandatario es el exjefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, oculto en una temporal retirada de los focos tras ocho años de gestión en la Capital Federal por los que solo logró cosechar un 11% y monedas en las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) de agosto de 2023. Por ahora, el excandidato elige desmarcarse de sus otrora correligionarios y distanciarse de los cargos jerárquicos mientras comprueba cuánto puede doblarse el partido sin romperse. "Si no me quieren, que me echen", alienta en su círculo.

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