La Justicia desestimó la denuncia y habilitó el adiós a la ex campeona mundial

El Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe autorizó este lunes la cremación del cuerpo de Alejandra Marina “Locomotora” Oliveras, tras descartar una denuncia penal que vinculaba su muerte con el supuesto consumo de esteroides y anabólicos.

La decisión fue tomada por el fiscal Ignacio Orio, de la Fiscalía Regional 1, quien concluyó que no era necesaria una autopsia ni otras medidas forenses. La deportista había fallecido el lunes 14 de julio como consecuencia de un accidente cerebrovascular isquémico.

Un ex fisicoculturista había pedido frenar su cremación

Según informaron fuentes judiciales, la denuncia había sido realizada por Aldo Parodi, ex campeón de fisicoculturismo, quien, a través de su abogada Patricia Noemí Apesteguy, había planteado la posibilidad de un “doping seguido de fallecimiento”. El pedido incluyó la suspensión del proceso funerario hasta que se confirmara o descartara esta hipótesis.

Parodi argumentó que, por su conocimiento del ámbito deportivo, habría advertido en Oliveras signos físicos compatibles con el uso sostenido de anabólicos o esteroides, por lo cual solicitó que se realizara una autopsia antes de autorizar un procedimiento irreversible como la cremación.

Sin embargo, el fiscal Orio resolvió no hacer lugar a la solicitud y sostuvo que los informes médicos y documentales ya presentes en el expediente eran suficientes para descartar nuevas pericias.

Denuncia. Aldo Parodi había pedido frenar la cremación para determinar si la ex boxeadora había fallecido a causa de la ingesta de anabólicos.
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La familia pudo despedir a la “Locomotora”

En ese sentido, la Fiscalía habilitó a la familia de la ex boxeadora a realizar la ceremonia de despedida prevista para el miércoles.

La resolución marca el fin de las actuaciones judiciales en torno al fallecimiento de la reconocida multicampeona mundial, cuya muerte generó un fuerte impacto en el ambiente del deporte argentino.

Con esta decisión, se descartó que existieran indicios sólidos para sostener la sospecha de un vínculo entre su deceso y el consumo de sustancias prohibidas, permitiendo así el último adiós sin más dilaciones legales.